Para entender el paisaje distópico de los hermanos Alex y Charlotte Caniggia hay que tener en cuenta que los verdaderos piratas, son los padres. Criados por una mujer que salía por TV, en plena infancia de los mellizos y en pleno crack del turco en la estratosfera, bañándose en champagne y haciendo apología del consumo de caviar, ya instalada en Europa y siendo una performer del lujo gracias a los contratos del mundo del fútbol.

Lo que vino después fue otro crack pero financiero que obligó a Nannis y su familia a desaparecer por un tiempo de los medios entre rumores de ruptura con Claudio Caniggia, y varias irrupciones en situaciones nivel «Mariana Nannis está furiosa porque la pescaron comprando en un outlet«.

Para llegar a la lobotomía actual, los hermanos no tuvieron que atravesar mucho ripio. Su bienvenida fue una seguidilla de desconciertos en el reality de bailes de Showmatch, con Charlotte incapaz de coordinar movimiento alguno ni generar un sentido a lo que estaba padeciendo frente a las cámaras. Pero al igual que su madre, consiguió parodiarse a sí misma y con ese dato, subir la apuesta.

Subir la apuesta consistió en volverse plástica, con decenas de cirugías y botox en su cara adobe ilustrator, además de siliconas enormes adelante y atrás. Siguió también la ruta de algunos realitys más en España, como el Big Brother VIP y nuevamente con Tinelli, ya en una versión más hardcore y xxx.

En paralelo, fue apareciendo su cómplice en todo esto. El camino de Alex hasta llegar a la obra cumbre en MTV fue mas corto. Pareció entender mejor el juego al que estaba entrando, con un background más interesante, con los dientes partidos, en simulación permanente, por momentos millennial, por momentos un dinosaurio de los alt right, pero siempre al top de picarse el brazo para seguir simulando.

Ahora la simulación descendió a los confines del infierno y se convirtió en un trapero que ya anda dando shows en boliches a pesar de no tener más de tres o cuatro temas. Y por supuesto, herencia de Nannis University, es un tirabombas en cada nota que da o a través de su Instagram

La época parece estar sellada con las redes sociales pero aún así los realitys que salieron a flote a finales de los 90s, subsisten en pantallas como las de MTV y en casi todas las demás de EE.UU.. Y decir «subsisten» es un poco faltarles el respeto por los altos niveles de audiencia que manejan, la capacidad camaleónica de la industria de la TV para instalarse en el big data de las redes, y por último, acercarse cada vez más al documental, en sus días de oro.

Caniggia Libre por MTV es la síntesis perfecta de estar viviendo tiempos interesantes, como decía la maldición china. La química es la de dos viejos amigos que ya no tienen que cuestionarse los instintos, junto con la exposición de realidad virtual, una instalación de livestream cartonero, todo a propósito.

La capacidad de MTV para hacer de estos dos seres de luz una sucesión de eventos desafortunados, en busca del tiempo perdido, es perpendicular a su historia de series campeonas de este formato de vértigo y distopía para dummies.

La segunda temporada por MTV y Telefe (ambos propiedad del gigante de medios de EEUU, Viacom Media Networks) comenzó en estos días y la única manera de hacer que todos sigan soñando y, con suerte, de llegar a la meta, es negar la realidad. Parecen decirnos que el momento en que la gente comienza a despertarse es cuando el sueño comienza a desmoronarse.

Viajes distópicos, intimidad reducida a la mínima expresión, backs de la promesa daddy yankee, padres en la fugacidad allá a lo lejos y hace tiempo, otro hermano que tampoco aparece, situaciones de spa & Fitness Center y mucho A$AP Rocky mezclado con Christina Aguilera, en una nueva master class de edición del staff MTV.