Un borrador del Gobierno filtrado por el periodista de Infobae Fernando Soriano parece confirmar que una de las salidas de emergencia para las situaciones que se vendrán en Argentina, está en una planta ancestral. A más de tres años de la sanción de la ley que permite el uso medicinal de la marihuana en el país, todo sigue igual para los cultivadores y usuarios que corren el riesgo de terminar en una cárcel (con hasta 15 años) por tener plantines en sus casas.

Según la filtración del documento revelado por Soriano, autor del libro Marihuana: la historia: de Manuel Belgrano a las copas cannábicas, el Gobierno de Alberto Fernández permitirá finalmente que los usuarios puedan cultivar con fines terapéuticos en sus hogares la planta de cannabis, con un sistema en red como el uruguayo, donde se tendrán que registrar en el Programa de Cannabis (REPROCANN). No está definido aún la cantidad de plantas que se pueden tener.

Las ONGs clave en la presión por el autocultivo. Entre ellas, Mamá Cultiva.

Además, al igual que en Uruguay y Estados Unidos, planean habilitar su venta en farmacias y proyectar cultivos y producción masiva por parte del Estado.

La noticia fue comunicada en una teleconferencia vía Zoom entre el ministro de Salud, Ginés González García y las ONGs cannábicas, además de médicos, docentes y científicos.

A continuación las principales novedades del proyecto que se dice que no demoraría mucho más que días en ser anunciado públicamente:

  • Los pacientes que no estén inscriptos en el Programa, pero que tuvieren como prescripción médica el uso de la planta de cannabis y sus derivados y su patología esté contemplada por el Programa, podrán adquirirlo a través de la importación de especialidades farmacéuticas o por formulaciones magistrales elaboradas por farmacias habilitadas a tal fin.
  • Además, cortará el límite respecto de las patologías habilitadas para el tratamiento. A partir de la publicación de la nueva normativa ya no sólo tendrán el permiso los pacientes con epilepsias refractarias sino también el resto, cualquiera sea que obtenga efectos positivos. Se amplía el artículo 3 a las personas a las cuales se les prescriba como modalidad terapéutica el uso de la planta de cannabis y sus derivados.
El modelo uruguayo de la venta en farmacias arrancó con problemas de stock.
  • El Estado garantizará la provisión gratuita para quienes no tengan obra social o cobertura de salud privada, y a los inscriptos en programas específicos de organizaciones públicas.
  • Tendrá prioridad el cultivo estatal y se le dará prioridad a la producción en laboratorios públicos, algo que varias provincias venían pidiendo, en especial desde hace varios años Santa Fe. También está avanzando la provincia de Buenos Aires. “El Estado Nacional brindará colaboración técnica que impulse la producción pública de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización para su uso medicinal, terapéutico y de investigación en los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos. La dispensación del producto se realizará a través del Banco Nacional de Drogas Oncológicas y/o en las farmacias habilitadas por el Programa”
  • En relación a la siembra de la planta en campos dejará de tener exclusividad el INTA y el Conicet y ahora se sumará también la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP). De esta forma, abre el juego a las universidades de todo el país que hasta ahora venían trabajando junto con organizaciones cannábicas sin fines de lucro.
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