Turistas que tenían pensado días de ski & tea connection, huyendo desesperados con sus valijas arrastrándolas sobre kilos y kilos de nieve caída en lo que ya es una nevada histórica en Chapelco, San Martin de los Andes y en especial su cuna de oro blanco, Villa La Angostura.

Lejos del turismo caliente, un hombre se pone las ovejas al hombro una por una llevándolas a un resguardo porque las nevadas no paran y prometen mucho más en los próximos días en la Patagonia, ese lugar inóspito donde se cruzan la vaca pintada de Milka, el ángel nazi de la muerte y los mejores árboles del mundo.

También es el lugar de los antepasados. Del pasado que vuelve en forma de pesadilla o según como lo veas, de visitantes que quieren tu tierra. Los mapuches aparecen y desaparecen en esta historia como monstruos okupas y muchas veces los pasos en falso que dan para defender a sus familias pareciera darle la razón a la pintura macabra que se hace de sus comunidades desde los medios y los vecinos que los acusan básicamente de invasores.

Pero si invertimos el espejo vemos que los invasores son los otros que, en los últimos años sobre todo, se llevaron puesta las mejores tierras de la Patagonia con bosques, lagos y montañas para desarrollar sus resorts all inclusive.

La tensión sube y sube con cada temporada fuerte, y al igual que los indios dueños de casinos en Estados Unidos, los mapuches son dueños de las tierras donde están los centros de ski más exclusivos del país e incluso, los manejan o son personal trainers. Los fantasmas ancestrales adquieren nuevas formas.

Pasadas las 6.30, hoy un incendio consumió por completo el parador Antulauquen del Cerro Chapelco, al que solo se puede acceder a través de los medios de elevación, lo que complicó la llegada de los rescatistas. Al momento en que se desataron las llamas había dos personas en el lugar.

Después dos dotaciones lograron llegar al lugar en máquinas de nieve, pero las llamas ya habían consumido la totalidad de la confitería. El parador estaba construido de madera por lo que el fuego rápidamente se comió todo.

A pesar del incendio, desde Chapelco Ski Pesort, rápidos de reflejos, informaron que el centro de esquí estaría abierto aunque la apertura se demoraba media hora y estaría operativo a partir de las 9.30 aproximadamente.

Pocas cosas más menemistas que el Cerro Chapelco. Quizás solo superado por Ski Ranch, de Liz Fassi Lavalle, el SUMMUN y también el SUM del jet set barroco de los 90s en los inviernos crueles. Desde esa década, el centro de Ski, del que esta confitería incendiada forma parte, es manejado por Nieves del Chapelco SA.

En un momento supo ser todo de Graciela Alfano, que era la mujer del CEO Enrique Capozzolo.

Pero Chapelco además es un cerro rodeado de mapuches. Sus antepasados se habían instalado en una de las laderas del cerro en 1894. Ahora además manejan el peaje de acceso y otras regalías que les deja la empresa que tiene la concesión de uno de los centros de ski más importantes del mundo, que cuenta con wi-fi en varios paradores y cobertura de celular en casi todas las áreas esquiables.

En 2002 al marido de Afano le clausuraron el Cerro.

«Chapelco mierda», se lee sobre un cartel de tránsito pintado con aerosol al costado de la Ruta Nacional 40. A pocos kilómetros del Centro Invernal, las instalaciones ubicadas en el Cerro Chapelco tiraban los líquidos cloacales sobre los arroyos aledaños. Las comunidades mapuches que viven sobre la base del emprendimiento turístico comenzaron a tomar agua contaminada y pusieron el grito en el cielo. Mientras un grupo de turismo de élite, junto a la pequeña burguesía local, disfrutaba de la práctica de los deportes que el complejo invernal ofrecía, las personas río abajo bebían sus desperdicios.

El año pasado, el 23 de julio, en La Hoya, otro de los centros más exclusivos para ski esta vez en Esquel, un incendio destruía la confitería La Piedra. Pero al revés que en Chapelco que aún no encontraron ningún material externo que lo haya provocado, los peritos detectaron material inflamable en ocho puntos distintos, abonando la teoría del atentado y en un contexto donde se hablaba mucho de Santiago Maldonado y la RAM, los duros de la comunidad mapuche.

También se habló en ese entonces de que desconocidos habrían actuado por cuestiones de «revancha» o «venganza» vinculadas al mundo empresarial turístico de la zona.

En Villa La Angostura no hay incendios pero los turistas están re calientes porque sus vacaciones se vieron interrumpidas desde que una nevada fuerte aunque prevista destruyó toda la red eléctrica y de agua de la zona que es junto a Chapelco, los focos donde más se siente la temporada.

La ciudad de Villa La Angostura, en Neuquén, fue declarada en estado de emergencia por el Concejo Deliberante luego de la intensa nevada que provocó cortes de luz y derrumbes de montañas sobre el acceso que une la localidad con San Carlos de Bariloche, quedando por estas horas casi aislada del resto.

Un equipo de geólogos que trabaja en el lugar con drones informaron en las últimas horas que podrían ocurrir más derrumbes de montañas en un sector de la Ruta 40 donde varias rocas se deprendieron desde la ladera de un cerro y cayeron sobre el asfalto. Entre las ideas de los geólogos está en poner bombas para volar las rocas que se pueden caer y construir un muro artificial para proteger esa parte de la ruta.

Los turistas mientras tanto se fueron borrando de los hoteles a medida que la luz no volvía ni había agua y lo principal, sin WIFI ni señal de celular.

«Calculamos que si no vuelve la luz para hoy muchos huéspedes van a tomar la misma decisión porque los turistas que se han quedado han sido muy solidarios con los hoteles que los están recibiendo, pero no sé si aguantan otro día más sin luz y calefacción».

«Los hoteleros han tomado sus precauciones, pero esto de no tener luz, no tener internet, teléfono, no tener agua excede a lo que puede prever un hotelero con su emprendimiento».

Estiman que el 50 % de los turistas dejaron hoteles de Puerto Manzano, pegada a la Villa, por falta de servicios.

«Hay una ausencia total del estado, no existe un relevamiento social serio, un programa de contingencia para prever esto. Nos cayó un volcán y deberíamos haber aprendido algo, pero quienes desde hace 12 años nos gobiernan navegaron y navegan en un lago de incertidumbre».