Desde el cambio de milenio, un período profundamente influenciado por los ataques terroristas y los palos de cantantes, las terapias de desintoxicación son parte de la religión.

La vida de Moreno Charpentier es un péndulo que oscila sobre las complicadas relaciones entre el cuerpo, la mente y el ambiente que lo rodea. El artista está muy interesado en su enfermedad últimamente como un estado en el que la frontera entre la norma y la patología se negocia y se viola constantemente, y la identidad se inflama.

El lenguaje utilizado para describir el horror del cuerpo es crucial aquí. Puede ser hasta repugnante verlo gesticular y serpentearse, sobre todo escucharlo Balbucear. En sus días en Barcelona hace un mes fue noticia por denunciar un robo cuando estaba por grabar un videoclip que trascendió justamente por lo que dijo.

Para demostrar que es «un cantante muy conocido», quiso sacar chapa y mostrarle su Instagram a los policías. “Yo soy un cantante muy conocido en la Argentina”, agregó en su diálogo ante los Mossos d´Esquadra, la policía de Cataluña, a la que le dijo también que su acompañante “estudia economía”. Después, Chano les hizo una propuesta, celular en mano: “Te puedo mostrar mi Instagram”.

Sobre el robo, Gabriel Iezzi, abogado del músico había explicado en diálogo con Teleshow: «Él está bien. Fueron punguistas: recuperó el pasaporte pero no así las tarjetas (de crédito) y la plata».

Ahora se filtró en los medios a través de su entorno que está internado para desintoxicarse en el Centro Adventista Puiggari de Entre Ríos, una clínica de Rehab con plan anti estrés y terapias de aislamiento, mediando entre experiencias individuales y síntomas codificados por la medicina. Es un lugar donde investigan en los pacientes que ingresan la relación entre la enfermedad y el tiempo en disfunciones repentinas y enfermedades crónicas, según lo definido por la dinámica de la recaída y la remisión.

Chano se encontraba próximo a un lanzamiento de un nuevo disco y a una presentación en Vorterix, por lo cual causó sorpresa en la prensa la llegada a Entre Ríos aunque desde sus allegados descartaron que haya sufrido un cuadro de fuerte paranoia y pérdida total de conocimiento como en las anteriores internaciones.

«Es parte de su método para cuidarse, cada tanto va a ese lugar donde está con gente que lo cuida y mima. Es una especie de posada del Qenti donde la gente va a desestresarse, adelgazar, desintoxicarse», le dijeron a Infobae.

La clínica de la Iglesia Adventista del Séptimo Día cuenta con un staff de médicos, enfermeras, nutricionistas, psiquiatras y masajistas que arman un cronograma intenso de actividades acordes a cada huésped con el objetivo de, según explican en su web, «educar en un formato vivencial», «ayudar a identificar el impacto que las necesidades sobre el carácter, el estado de ánimo, las conductas y las relaciones» y «desarrollar estrategias para mantener la motivación y las conductas».

Desde hace cuatro años comenzaron los problemas para Chano de los cuales no logra salir sino multiplicarlos. Cuando aún era cantante de Tan Biónica, fue investigado por la Justicia por conducir en estado de ebriedad y drogado, por circular a contramano con una Dodge RAM y luego sufrir un linchamiento por los vecinos del barrio que lo cruzaron en ese estado.

A fines del año pasado, Militta Bora lo denunció penalmente por haberla violado, y ejercer violencia física y psicológica.

Militta, que estuvo en pareja con el ex líder de Tan Biónica durante tres meses en 2016, dijo: «La violación fue en una de las últimas peleas que tuvimos. Él estaba muy drogado entonces me encerré en un cuarto a esperar a que se durmiera así yo me podía ir, porque no me dejaba. En un momento, en la madrugada, me forcejeó tanto que me marcó todos los brazos».

También confirmó que el cantante era “muy celoso” y que en una ocasión llegó a atarle «la cabeza con una sábana». «Una vez me agarró del cuello y me puso contra la pared, acusándome de que quería seducir a su asistente».