“Todo el mundo se ha estropeado. La situación se agrava. En la habitación del hotel, en las noticias. Todo el mundo se ha vuelto loco. Todo lo que quiero decir, es que realmente no les importamos”. La letra de Michael Jackson funciona como introducción para un viaje al interior de una mente brillante en una ciudad maravillosa.

Cuando se cumple un año de la muerte del artista, diseñador y escenógrafo Sergio De Loof (ocurrió el 22 de marzo del 2020), en el Bafici edición 2021 se estrena y compite Copacabana Papers, documental dirigido por Fernando Portabales, ideada y protagonizada junto al propio De Loof y Cristian Dios. Una película descomunal. O que sucede cuando el príncipe y mendigo del arte y la noche porteña se encierra en la suite principal del hotel Copacabana Palace de Río de Janeiro para destripar la cultura (o la relación entre arte, dinero e identidad). Un recorrido musical, poético y existencial a través de Facebook y YouTube con la cocaína, el whisky y los pseudo chongos como aditivos y parte del elenco. Mucho humor y un poco de tragedia.

En la subtrama, De Loof viene de recibir una suma de dinero de artistas, amigos y mecenas para abrir un nuevo espacio cultural. Pero lo recaudado termina en lo que será su legado audiovisual. En mi última visita, le dije al oído cuánto lo quería, que valoraba y agradecía mucho que sea mi amigo y todo lo que en este tiempo me había enseñado. Desde que comenzamos afirmaba que la película sería su testamento en vida y que lo había dejado todo. Su entrega fue enorme”, escribió Portabales en su cuenta de IG cuando se cumplió un mes de la partida de quien fuera artífice de espacios como Bolivia, El Dorado, Caniche, Ave Porco, El Diamante y Pipí Cucú. 50 desfiles. Revista Wipe. Un libro titulado Perdón y una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (¿Sentiste hablar de mi?) que pudo inaugurar en vida. Una vida que convirtió en su propia obra y Copacabana Papers lo refleja.

“Que el video sea nosotras dos en esta pieza. Que no pase nada. Cómo Warhol. Lo más fácil”, le dice De Loof a Dios en el comienzo. “Tengo todos los sentidos prendidos. Estoy en play”, dice y le da play a Beyoncé y a Snoop Dogg. Baila moviendo la cabeza y hay algo de Giordano, LSD y Disney en todo eso.

En la pantalla de su computadora ahora mira un encuentro entre Jean-Paul Gaultier, la ex primera dama Juliana Awada y otras figuras de la crema. “¿Y cómo yo no estoy ahí?”, se pregunta. “¿Los ricos ya no quieren ver más a los under? No sé. Los under ahora nos juntamos entre nosotros. Los ricos ahora se juntan entre ellos y no nos dan trabajo”. Su reclamo es tan desopilante como filoso y raspa el ecosistema que conecta el arte con la industria de la moda. El dolor de ya no ser.

La nostalgia por aquel trono menemista que supo ocupar como nexo coordinante entre dominantes y marginados. Tal vez ya no sea necesario atacar al sistema para que siga funcionado. Tal vez el sistema ya está lo suficientemente dañado como para funcionar solo. Cabe aclarar que estas imágenes son del 2018, antes de la retrospectiva consagratoria en el MAMBA. Pero todavía no había llegado esa redención y De Loof encuentra alivio en la voz de Mercedes Sosa. Cambia, todo cambia. Lo repite como un mantra. Lo único permanente, decía Heráclito, es el cambio.

Su frecuencia ahora sintoniza a Mario Testino y The Pet Shop Boys. “Las modernas, las ricas. Los noventas. En esa época estaba Javier. No había portero. Estaba la puerta abierta”, dice y sale al balcón para bailar junto a Dios al ritmo del Rey del Pop, que también eligió esa ciudad para el video del tema. Un nuevo eslabón de la operación arriba los de abajo y abajo los de arriba. La interacción social establece campos de acción que se expresan mediante la diferenciación del status. Y ese es su Ying y Yang. La cumbia en Punta del Este. La pizza con champagne. La vulgaridad es lujo. No pasa nada y pasa todo. La teoría del Avant Pop. “Pégame, ódiame, nunca podrás doblegarme, nunca podrás matarme. No sé si soy negro o blanco. Todo lo que quiero decir, es que realmente no les importamos”, cantaba Michael en la favela custodiado por la policía militar dos décadas antes del #BlackLivesMatter.

“Somos animales tratando de sobrevivir, entonces la maldad es sobrevivir”. Esta idea, explica De Loof, surgió luego de haber visto un documental de animales, donde tres leonas se comen un cocodrilo. “No existe maldad ni bondad. Existe sobrevivir”. El no puso las reglas. El no eligió nada. Simplemente está entre toda esa gente salvaje sobreviviendo. “Hasta las plantas se enredan buscando la luz. Olvídate que somos seres humanos. Somos animales”, dice.

Y lo que sigue es una sucesión de imágenes desgarradoras mientras suena George Michael. “Estos son los días de la mano extendida. No serán los últimos. Ahora mira a tu alrededor. Estos son los días de los mendigos y los que deciden”. Praying for time encadena entonces con el programa de Susana Giménez. Vogue. Shock. El punto donde convergen el under y el mainstream. Y ahí está Sergio conversando con la diva de los teléfonos. Dos divas y dos vidas, que se necesitan mutuamente para sobrevivir. “Necesito dinero. Sin dinero no se puede hacer nada. Siempre es lo mismo”, se queja.

Su talento era ser libre. Y ese es también su mensaje. La belleza no tiene fin. Fluir, seguir, no parar. Solo dormir un rato. Tal vez deberíamos todos estar rezando por más tiempo. Y en ese sentido, Copacabana Papers resulta un acto de justicia. No se puede teorizar sobre todo. Algunas cosas se sienten.

TICKETS ESTRENO Y FUNCIÓN ONLINE

Copacabana Papers (@copacabanapapers)
Argentina / Brasil, 2021, 108’ / Español, Portugués

COMPETENCIA OFICIAL ARGENTINA
PREMIERE ARGENTINA

Función 1: Sábado 20 de marzo | 20 h. | Anfiteatro del Parque Centenario
Función 2: Lunes 22 de marzo | 17.45 h. | Multiplex Belgrano
Función 3: Jueves 25 de marzo | 23 h. | Casa Brandon
Función online: Sábado 20 de marzo | 20 h. | Disponible por 72 hs. |