Cuando la pandemia empezó todo el mundo de la música electrónica estuvo luchando para poder permitir a los DJs seguir tocando y a la gente de bailar.

Nunca esta misión fue tan difícil como ahora pero, sin embargo, existen algunas realidades que siguen manejando el todo.

Ya había hablado en uno de mis artículos pasados de Kyiv, la capital ucraniana, y de su capacidad de resistencia en organizar increíble fiestas sobre la onda de Berlin.

Ahora llegó el momento de moverlo de continente y de llegar a México. Este país en este último año resultó como el lugar de salvación para muchas personas que decidieron escaparse de la locura de las reglas y de los cambios de rutas continuos de los últimos dos años causados por el Covid.

En México parece que hay aún algunas libertades que siguen siendo posibles y dentro de esto, están los festivales de electrónica.

Estoy hablando en particular de Tulum que desde siempre se clasifica como una de las metas mexicanas mas populares.

Desde hace pocos años la organización de Zamna domina la escena electrónica en esta ciudad. Este grupo desde Ibiza, que se promueve como punto de unión y armonía entre promotores, artistas y marcas de la industria de la música electrónica underground a nivel mundial, alcanzó la nueva atención mundial en la costa mexicana trayendo DJs y raves.

Gracias a un sistema de control sanitario a la entrada de cada evento pudieron mantener vivo el espirito de la electrónica cuidando sus participantes y permitir a muchos DJs internacionales de tocar en su maravillosa espacio: un cenote natural en el medio de la selva.

Este lugar de encanto en estos días esta recibiendo varias fiestas importantes como Circoloco, donde participarán grandes artistas como Peggy Gou, Honey Dijon y Dixon.

En los próximos días podrán encontrar mi crónica sobre el evento.