La revolución del 59 impulsada por los hermanos Castro y el Che Guevara está recibiendo protestas masivas de la población impulsada por personalidades del mundo del arte, la música y la cultura autodenominados de izquierda. Esto definitivamente representa una llamada de atención para el régimen cubano, pero también para los ciudadanos del mundo. ¿Qué está pasando efectivamente en Cuba en las últimas semanas?

Se están viviendo manifestaciones masivas –especialistas sostienen que son las más relevantes desde 1994 – por una serie de razones: los cubanos están padeciendo la escasez de alimentos y de medicamentos lo cual se debe principalmente a un reordenamiento monetario. El gobierno eliminó desde comienzo de este año el sistema de conversión de dólares a pesos generando dificultades para la compra de los insumos básicos en las denominadas tiendas de libre disponibilidad.

Esto ocurrió al mismo tiempo que la llegada de turistas se redujo prácticamente a cero y por esto el gobierno no tiene las divisas necesarias para hacer frente a la compra de los alimentos básicos. Estas dos situaciones se potencian en el marco de la pandemia de COVID-19 que está produciendo estragos de contagios y muertos en toda la isla.

Influencers & Havana club

Dijo alguna vez Heráclito, lo único permanente es el cambio y este representa, tal vez, el principal problema del régimen autoritario cubano: muestra de ello es la consigna “Patria y Vida” que se exclama durante las marchas como forma de guiño irónico a la frase de Fidel Castro “Patria o Muerte”.

Este es el lema central constituido por el grupo activista San Isidro – conjunto de músicos, escritores y poetas – que solicitan la derogación del Decreto 349 el cual deja bajo el control estatal la definición de qué es arte y que no: “El decreto tiene como fin ponderar, enaltecer y privilegiar la creación artística y literaria, diversa y plural en formas y estéticas (…) así como combatir la mediocridad, la banalidad, el irrespeto y el intrusismo profesional, son las premisas fundamentales de esta necesaria regulación.»

 

Pasaron 62 años desde que inició la revolución cuando sus líderes prometían prosperidad, educación y libertad para su pueblo. Si bien es cierto que aquellos revolucionarios lograron en las décadas del 60 y 70 la alfabetización total de su población y ciertos estándares mínimos de salud, no resulta suficiente para las nuevas generaciones: reclamos por libertad de expresión, participación concreta en los asuntos políticos, reconocimientos vinculados a la elección sexual y prosperidad económica; todos estos reclamos llevan mucho tiempo contenidos bajo presión y sin respuesta favorable por parte del gobierno de facto.

Además, la burocracia cubana está luchando por mantener bajo control monopólico el manejo de las comunicaciones digitales e Internet: como Don Quijote lucha contra molinos de viento que no solo lo ridiculizan al régimen, sino que lo dejan expuesto tal como se observó en los videos compartidos por influencers que registran la irrupción en los domicilios por parte de los servicios de inteligencia cubana la cual reprime salvajemente y dispara a sangre fría a los ciudadanos que considera rebeldes y supuestos espías del «imperialismo americano».

Todos estos elementos constituyen las razones de este nuevo devenir en la región caribeña; aunque el desenlace final de esta historia todavía no fue resuelto, esperemos que pronto los ciudadanos del mundo podamos brindar con y decir finalmente: Cuba Libre.