Reina la confusión. En menos de una semana, se conoció quién fue el comprador de la obra más cara de la historia, hablamos de Rabbit de Jeff Koons. Pero en Argentina, a casi dos meses de arteBA, aún se desconoce quién se quedó con la obra de Jorge de la Vega, en un valor que fue el más elevado de la historia de esta feria.

‘Sin título'(1967) de 7 metros de largo por dos de ancho, de Jorge de la Vega, se vendió por US$ 1.350.000 a un comprador desconocido. El récord alcanzado por este artista en subastas era de US$ 432.000 (en Sotheby’s, en 2007), y Christie’s vendió en 2012 por US$ 242.500 uno de los cuadrados del Rompecabezas. La obra original tenía 24 paneles con imágenes de hombres y mujeres tomados de la mano.

A casi dos meses, aún es un misterio el nombre de su comprador: primero se pensó que fue Juliana Awada (que asistió a la inauguración y levantó polvareda por llevar una cartera Dior de más de US$4.000) pero la confusión se generó, al parecer, porque pertenecía a su ex marido, Bruno Barbier.

La millonaria venta la realizó la galería MCMC que dirige María Calcaterra, hija del empresario de la construcción Ángelo Calcaterra.

El cuadro perteneció anteriormente al empresario dueño de la cadena de librerías Yenny-El Ateneo, Eduardo Grüneisen. Quién la sacó ahora a la venta fue Bruno Barbier, expareja y padre de la primera hija de Juliana Awada. La obra se encontraba en su casa de Barrio Parque: para trasladarla hasta La Rural hubo que romper parte de la casa.

Más allá de esto, sigue siendo una incógnita el comprador y el precio final que se pagó por la pintura. También se empezó a dudar de la operación, aunque la galerista confirmó que fue vendida.

La periodista Matilde Sanchez escribió para Clarín una nota donde se habla de que la operación se puede haber caído por ser una venta incómoda para declarar. «En las últimas semanas ganó realismo la tesis de bleff, una venta abortada por el problemita impositivo. Según esta versión, al trascender que el cuadro se vendía a más de 1.250.000 dólares, habría caído la compra, cuya condición era una parte fuerte en negro». Además habló de malos manejos por parte de la art dealer: «Que una art dealer revele en cuánto se vendió un cuadro es inaudito; ese comprador no volverá a pisar su galería».

Otros nombres que se barajaron como posibles compradores fueron Hugo Sigman, Daniel Sielecki del laboratorio Elea, y hasta sanjuanino José Luis Gioja (!).

Pero el que salió gritando que lo habían traicionado después de enterarse que había sido comprado por otra persona (o grupo de personas) fue el presidente de Consultatio y magnate de bienes raíces, Eduardo Costantini, que quedó en offside.

“No creo que no se haya vendido. Su dueño original, Bruno Barbier, me habría avisado para darme la chance de comprarlo» dijo Costantini a Clarín la semana pasada. “Sigo creyendo que se vendió a alguien a quien no se puede nombrar o que salió por un precio muy pero muy superior”.

El coleccionista y presidente del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires había acordado de palabra con la galería, durante la preinauguración de arteBA, pagar una cifra cercana al millón de dólares. Un rato después lo llamó María Calcaterra y le dijo que tenía otra oferta superadora por el De la Vega.

Por eso huele traición y pase de manos. “Nunca nunca me había ocurrido algo así en mi vida. Las galerías respetan una reserva y por más tiempo que diez minutos, si aparece algo en el medio se comunican y te advierten».

Pero lo importante no es ni Costantini ni Calcaterra ni arteBA. Lo más importante es que Jorge de la Vega grabó un disco, está en YouTube y es una joyita sin dueños (hasta ahora).