Los últimos años de alguien que cierra el escenario principal de Tomorrowland. La infancia de ese alguien sumergida en un abismo de bullying y mucho bullshit de fraternidad yankee. La separación de sus padres. Japón. El rechazo de la industria a catalogarlo como Dj. Las Vegas, Ibiza y la mar en coche. Trescientos shows por año. Un sello discográfico propio. Un padre que supo transformarse en un magnate de la cocina japonesa en NY, fundador de Benihana y también supo decir en una entrevista que su familia estaba en un cómodo tercer lugar entre sus prioridades después del trabajo y la salud.

El documental I’ll Sleep When I’m Dead (aka Dormiré cuando me muera) traza un recorrido frontal sobre el Dj Steve Aoki por momentos detenido en la vorágine de su carrera con un show en las calles de Los Ángeles como epicentro y un mano a mano entre Aoki y el Alcalde de LA que lo único que le aporta a la historia es clima de reality de MTV demasiado pautado. Mas allá de estos recursos acabados, las aguas profundas están lejos de las bandejas y todo toma forma cuando emerge la figura de su padre, un japonés excéntrico que hizo fortuna con un restauran en la capital del imperio y se dedicó a vivir una vida mas cerca de Forbes que de Steve y sus hermanos. En la sombra también su madre, hasta el final donde las emociones la sacan de esa hipnosis que provocó Rocky Aoki en su familia.

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De chico el hardcore era mi salvación. Cuando terminé la escuela, elegí la UC  de Santa Bárbara, porque tenía una gran comunidad hardcore. Desde ese momento, la música fue mi vida. A través de la música encontré maneras de expresar toda mi angustia, frustración, e inseguridades y hacer oír mi voz.

Entre cuatro nos mudamos a un departamento. Eran como 46m2 entre los dos pisos. Era un lugar pequeño así que lo vaciamos y trajimos a muchísima gente. Y empezamos a dar conciertos. Le decíamos The Pickle Patch.  Recibimos a más de 450 bandas.

Fundé la disquería DIM MAK a los 19. Repartía comida chatarra y hacia ventas telefónicas. No sabía nada de disqueras. Una de las mejores cosas que aprendí en la Universidad y en esta comunidad es que puedes lograr cualquier cosa.

Todo lo que hice en la Universidad, organizar conciertos en mi casa, ser vegano, vivir en cooperativa, el activismo político que hacía  en el campus, especializarme en Estudios de la Mujer, todas esas cosas mi padre no las entendía. En teoría, yo era todo lo contrario de lo que era mi papá. Él era el símbolo máximo de la extravagancia. Mi papá iba por todas partes, creaba restaurantes, andaba en lancha, volaba en globo por todo el país, hacia las cosas a su manera.

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Mi primer matrimonio fue un fiasco. Tengo seis hijos de entre tres y dieciocho años, no los veo mucho. Creo que pasé lejos de mi familia dos tercios de mi vida. Me siento mal por mis hijos. El trabajo es mi prioridad. La salud es la segunda prioridad. La familia es la tercera.

Mi papá me dijo llevá a Steven a Benihana y pruebalo. Recordé lo que mi papá me hizo a mi y le dije: Lo presionaré pero no tanto como mi papá a mi. Pelaba cebollas todo el día hasta llorar, sólo para demostrar su ética laboral. Supongo que se dio cuenta que no le gustaba la gastronomía después de trabajar ahí tres meses.

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Ama la adrenalina, ya sea en competencia, ya sea como snowboarder o clavadista o paracaidista. Lo que más lo estimula es la actuación en vivo. Tocar tu música y tener esa conexión con miles de personas, es la mejor inyección de adrenalina. Esa es la adicción más real.

Steve es un adicto implacable. Salta de adicción en adicción. Se obsesiona con las cosas, ahora es con su salud. Gracias a Dios. Prefiero gritarles a los productores porque no le sirven agua Auckland y no porque necesita otra botella de vodka. Él solía beber mucho.

Cuando empecé a hacer de DJ, vivía nervioso y me la pasaba borracho. Me la pasaba bebiendo todo el tiempo.

Es el lugar más especial en el que me he presentado. Cada hito de importancia en mi carrera musical, salió de Los Ángeles. Ya fuera la apertura de Dim Mak o mis comienzos como DJ, mi incursión en la música electrónica, todo pasó ahí. Esta es la cultura que represento. Es el regreso a las fiestas de Cinespace, a los martes de Dim Mak, a las Banana Splits y todo ese elemento under. A AM le hubiera encantado ser parte de este show. Porque le encantaba devolver lo recibido a la comunidad. Hay un paralelo entre eso y lo que hacemos aquí, estamos recuperando las calles. Eso es punk rock, viejo.