Horas después de confirmarse que iba a ser candidato a presidente, se empezaron a filtrar otras cosas de Alberto Fernandez: que debe medio millón de pesos de expensas en un country, que es un repartidor de puteadas masivas desde su cuenta de Twitter y que tiene un hijo drag queen y otaku.

En medio de la demencia de las campañas low cost de estas elecciones, irrumpió Estanislao Fernández para poner en escena cataratas de selfies, estética camp, y alianzas con otras artistas que están usando el drag para explorar o cuestionar la identidad, el género, la clase y la política en Argentina.

Una generación más joven de artistas contemporáneos que recientemente fueron adoptando el drag como una forma de arte. Drag queens, drag kings, que tratan temas a través de transformaciones del cuerpo que incluyen el feminismo, la crisis del SIDA, la Teoría poscolonial o la Comic Con.

Dyhzy llega en un momento en que la realidad se degrada fácil en la era digital. La violencia doméstica de los medios locales, oscilaron entre el estoy tan sorpresa como todos ustedes y el denigre lascivo: ¿Quién es Dyhzy?, el hijo “Drag queen” de Alberto Fernández; El hijo otaku y drag queen de Alberto Fernández; El perfil del hijo de Alberto Fernández: trabajó en Rappi y es drag queen y cosplayer: Explotó el Drag Gate: un referente sanjuanino nos cuenta de qué se trata; Conocé al hijo gay friendly de Alberto Fernández: ¿se come la galletita o rasguña el paquete?; El curioso perfil del único hijo de Alberto Fernández: es drag queen.

En junio de 2008 Estanislao tenía 13 años y tomó trascendencia mediática cuando le reclamaba a su papá que renunciara a su cargo en el Gobierno nacional, porque “lo afectaba mucho”.

En su momento, Fernández declaró que: “Me reclama más tiempo y presencia. Lo agobia mucho a veces las cosas que se escriben sobre uno”. También agregaba que su trabajo en ese momento era “completamente desgastante y sin horarios. Uno tiene que confrontar con posiciones e intereses de los más variados sectores”.

En la red social más sensacionalista de estos días en Argentina, VOXED, los posts y comentarios están a la orden del día: «Para octubre llega padre, votalo votalo nomás al Alberto, yo lo voto porque quiero verlo al hijo trapo paseandose por los pasillos de la rosada (no estoy haciendo campaña) (no kuka)», «No es femenino, es demasiado grotesco todavía. Si abandona la onda esta de la estética camp del todo, se hormona más y mejora esa cola se va a poner una delicia. Pero como todavía no está del todo cocinado, voy a verme en la obligación de votar a Macri. Cuando se ponga más cogestible cambiaré mi voto», «El padre hará lo mismo en la intimidad? jiji».

Más allá de ese reclamo no parece haber distancia entre Dyhzy y su familia pero ya es todo un tema incómodo más para la campaña que arranca su padre como candidato a presidente junto a CFK, en un país socialmente en espiral y en repeticiones cómicas y distópicas de la retórica política, económica y mediática, que se enmarcan en una era de especulación total, que lo tienen a Dyhzy con fugas entre la colaboración y el montaje en solitario.