Argentina es la casa desde hace más de dos décadas de uno de los venenos que está generando un nuevo Chernobyl agroecológico. En abril del 2017 la justicia de La Haya, algo así como una Corte Suprema de nivel mundial, condenó por Ecocidio a Monsanto. Pero nada cambió. O mejor dicho, todo fue empeorando. Argentina sigue siendo la casa favorita para la fumigación con herbicidas, un campo de experimentación que llega a rociar a escuelas y pueblos enteros en provincias donde la soja es la que manda.

Hablamos de Entre Ríos (en este LINK se pueden ver todas las escuelas rociadas con Roundup), Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe como los lugares con más soja que va para China y también con más denuncias de enfermedades raras o directamente cáncer masivo.

A nivel mundial, basta con solo poner en Google News «glifosato» o «Roundup» para ver cuanta lluvia ácida hay ya no en el horizonte sino sobre nosotros. También si querés entender qué es el lobby, te puede venir bien.

El glifosato perturba la microbiota intestinal de las abejas. Investigador del MIT: el herbicida con glifosato hará que la mitad de todos los niños tengan autismo para el año 2025. Nueva era de demandas por cáncer amenazan a Monsanto. Según un estudio, el glifosato aumenta el riesgo de cáncer en un 41%. Monsanto de Bayer enfrenta 8,000 juicios por glifosato. Monsanto fue expulsado del Parlamento Europeo debido a su influencia en los científicos. Encuentran glifosato en barras de granola, las galletas y la harina de avena. Un estudio de la ONU / OMS dice que es poco probable que el glifosato suponga un riesgo para los seres humanos. El glifosato se encuentra en los vinos de California, incluso los vinos elaborados con uvas orgánicas. Monsanto debe pagar más US$ 2 mil millones en el veredicto más grande hasta ahora por reclamos de cáncer en EE.UU.. Roundup encontrado en el 95% de las cervezas y vinos estudiados. Cómo Monsanto manipula a periodistas y académicos. Corte francesa encuentra a Monsanto culpable de envenenar a un agricultor. Microsoft y Monsanto están financiando el Partido Liberal Europeo (ALDE). Un estudio encuentra que Cheerios y otros cereales para el desayuno contienen herbicida Roundup. Monsanto acusado por oponentes legales de contratar trolls de internet. 

El panorama es desolador por el David vs Goliat que se da entre corporaciones y escuelas que son fumigadas con chicos estudiando o jugando en el patio, en escenas propias del apocalipsis y exterminio masivo. Corporaciones que no son las únicas responsables de esta intoxicación sino que juegan aliados con empresarios (dueños de los campos), medios locales, medios de Buenos Aires, políticos de turno locales, políticos de grandes ligas (disputados, senadores) y jueces. Y por si esto fuera poco, también compran científicos que publican falsos estudios donde el glifosato es Lassie, como demostraron las filtraciones de los mails y documentos de la empresa en la investigación Monsanto Papers que también publicamos en REGIA.

Todo este enjambre de lobby apesta más que el glifosato.

Hoy Eugenio Zaffaroni dio una conferencia en Nápoles (en un evento organizado por el Vaticano) donde habló sobre agroquímicos y lo que se puede hacer judicialmente para proteger a la población de su abuso. «Somos el país que tiene el mayor consumo de glifosato por cabeza. Eso tiene efecto inmediato en el caso de la fumigación y tiene un efecto más tardío sobre la alimentación de todos, porque quedan residuos. Judicialmente se puede controlar lo que es la fumigación. El problema es que hay que enfrentarse con todo un aparato de política económica de exportación».

«La primaria cae sobre los pueblos fumigados afectando a unas 13 millones de personas generando daños genéticos, cáncer, trastornos y enfermedades de la piel», dijo Zaffaroni además de citar que en un 60% de los alimentos que consume la población argentina aparecen restos de plaguicidas: «al contaminar el suelo y las aguas, contaminan peces, afectan la fauna, destruyen colmenas y reducen la biodiversidad».

Luego de recordar las violaciones de normas internacionales y de la declaración universal reconoció la protección municipal que prohibieron la venta de agrotóxicos en Gualeguaychú y el fallo de los jueces entrerrianos que prohibieron fumigar, por tierra, a un kilómetro de las escuelas rurales y tres kilómetros por aire.

Gonzalo Rodriguez sigue haciendo lo que hacía en CQC que es básicamente meterse con los problemas que el Estado deja librado al azar o al sálvese quién pueda. Asi lo vemos entrar a los despachos de secretarios y funcionarios municipales o provinciales que son una radiografía de cómo sigue la clase política viciada de lobby y en un nivel de burocracia de los Picapiedras, en gran parte por acción de este lobby de las empresas del campo.

Hay varios momentos donde los funcionarios estando uno al lado del otro se contradicen sobre si tienen o no presiones para hacer cumplir con la ley de no fumigar. Y otros momentos de escalofríos y dolor.

En este capítulo, se mete en el problema de dos pueblos del norte de la provincia de Buenos Aires, Exaltación de la Cruz y Cardales, donde se registran una inédita cantidad de casos de cáncer, erupciones en la piel, problemas durante el embarazo, etc, que viene acompañado de otro inédito consumo de fármacos.

Un video que funciona como un upgrade de la dinámica que se da entre las personas con su salud afectada por la desidia de gobiernos locales que son prácticamente aliados de los empresarios que a su vez son partners de las empresas que les venden el veneno para su soja. Estamos en presencia de un verdadero Cártel que no solo pone los puntos para la agricultura sino que es el amo y señor también en los alimentos que consumimos.

A principios de abril se conoció la sentencia judicial sobre un amparo que solicitaba la nulidad del Decreto 4407, que autorizaba las fumigaciones en cercanías de las escuelas rurales entrerrianas. El amparo concedido dejó sin efecto los artículos que disminuían las distancias, por lo que persiste la prohibición de aplicaciones en horario escolar. Como resultado, quedan vigentes las distancias de 1.000 metros terrestres y 3.000 aéreos además de la prohibición de toda fumigación con agrotóxicos en horario escolar.

Basado en las investigaciones realizadas por el Centro de Investigaciones del Medioambeinte (CIM) de la UNLP, que advirtien que los residuos de glifosato, el peligroso herbicida utilizado para las fumigaciones en los campos de Entre Rios y otras zonas de Argentina, tienen un potencial carcinogénico y están presentes en diferentes concentraciones en todo el sistema ambiental.

El CIM hace unos años dejó su marca con un estudio que confirmaba la presencia de glifosato en tampones y algodón. Esto se suma a nuevas investigaciones donde se comprobó que el 63 % de las frutas, verduras y hortalizas que se consumen en Buenos Aires y La Plata (20 millones de personas) contiene agrotóxicos, según información del SENASA.

Damián Marino, investigador del CIM, explica que «el glifosato es una molécula muy pequeña que tiene la función de ser un herbicida generalista porque no discrimina, sino que mata todo aquello que sea verde a excepción de un organismo genéticamente modificado como la soja, el maíz o el algodón. Con el tiempo, algunas especies después de 20 años del uso de este compuesto comenzaron a hacerse resistentes, motivo por el cual debió aumentarse la cantidad del químico por hectárea. En los últimos 10 años entraron más de 1000 millones de litros de glifosato a nuestros país, número que pone a la Argentina en el primer puesto a nivel mundial en la cantidad de uso de plaguicidas por habitante por año (10 litros de plaguicidas por habitante por año)».

En los estudios realizados en el CIM, sobre distintas muestras ambientales tomadas en Argentina, se puede ver que el glifosato ocupa entre el 80 o 90 % de la carga total de plaguicidas de la muestra. También se demostró que es un contaminante pseudopersistente en suelos, lo que significa que en el ambiente no ha logrado degradar la cantidad que ingresa, y se acumula a razón de un miligramo por kilo por año.

Otros estudios encontraron hasta 8 miligramos por kilo (considerando el glifosato y su metabólito AMPA), en los sedimentos de fondo de los distintos ríos y arroyos que desembocan en el Paraná, una concentración de glifosato en el fondo de los ríos entre 2 y 4 veces superior al que se encuentra en promedio en un suelo cultivado con soja.

La seriedad de los trabajos realizados en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, avalada en ámbitos científicos y través de publicaciones de referencia, provocó que Dr. Damian Marino haya sido consultado por los representantes del Poder Legislativo entrerriano, uruguayo y por las Naciones Unidas para la elaboración de normativas al respecto.

Lo único que nos queda es creer en la fuerza de los activistas que en este caso son los mismos enfermos o sus vecinos o sus familiares, que logran a fuerza de insistir, romper la red social de complicidades en pueblos que están condenados mientras siga esta danza del veneno.

También nos quedan los científicos argentinos como Damián Marino y su equipo, que además de publicar evidencias, salen de gira por las provincias más jodidas a predicar e investigar la causa y las causas de todo este complejo Cártel, entre Hilux, Amarok y RAM.

Fumigar sobre las escuelas es un crimen.