La noticia del barco encallado en el Canal de Suez y de como pudo ser liberado gracias a la marea provocada por la super luna del domingo hizo que muchas personas en el mundo alzaran la vista para observar con atención a nuestro satélite compañero.

Por lo que se, muchas personas nunca se habían detenido a considerar la relación entre la luna y nuestro planeta, cómo nos afecta, cómo afecta al desarrollo de la vida, nuestros ciclos, nuestras emociones y tantas cosas mas.

Ha sido un largo camino de alejamiento de la Naturaleza, y esta es una consecuencia mas.

Luna Mágica y Misteriosa

Por miles de años nuestros ancestros miraron a la Luna con fascinación y aprendieron que sus cambios se proyectan en nosotros.

Las mareas son conducidas por la luna y también los ciclos de crecimiento de las plantas. Cuando los humanos empezamos a navegar y cosechar nuestro alimento, era fundamental que nuestra vida se alineara con las fases de la Señora de la Noche.

Aunque seguramente nuestra devoción por esa gema plateada haya comenzado mucho antes, en la Prehistoria, cuando iluminaba las noches de esos homínidos vulnerables que éramos e impulsaba la fertilidad de la tribu, imprescindible para la supervivencia.

En las comunidades que aun conservan el conocimiento ancestral, la Luna es considerada fuente de poder y energía. Por ejemplo, es habitual que los niños recién nacidos sean “mostrados” a la Luna para que ella le otorgue prosperidad para la vida. La luz de la luna reflejada sobre un estanque suele traer visiones de futuro para aquellos entrenados en la percepción mas allá de la mente.

Los rituales se ordenan según las fases de la Luna; los de crecimiento, cuando la luna está en fase creciente; los de transformación, cuando desciende. La luna nueva, excelente para nuevos comienzos, porque, al igual que una planta, el proyecto irá creciendo en intensidad y expansión. Sentido común aplicado a la espiritualidad.

Jitish Kallat, Conditions Apply 2.

Todo está conectado

Cuando vivía en el Norte, me sucedió algo muy singular con la Luna. Estaba cursando el octavo mes de embarazo de mi segunda hija y hubo un eclipse lunar. Las ancianas del pueblo me aconsejaron no mirar la luna, porque eso aceleraría el parto. Sin dar demasiado crédito a estos consejos salí de mi casa y me dediqué un buen rato a observar el fenómeno astronómico. A los cinco minutos comenzaron las contracciones. Mi hija nació a la mañana siguiente.

En otras regiones rurales he aprendido a prestar atención a como está el clima cuando cambia la luna porque de esa forma podemos anticipar como será el clima en el resto de ese ciclo. Esto, y mucho mas, es parte de la vida cotidiana de muchas personas. Funciona mejor que un almanaque. No es solo la Luna, claro. Es la relación entre el comportamiento de algunos animales, ciertos rasgos sensoriales del entorno (olores, vibración), el viento y tantos otros factores.

Es la red de energía que constituye la vida y que nuestros ancestros supieron conocer al detalle. La red de la cual, la Luna, forma parte fundamental.

Pero la ciencia sigue negando esto con escepticismo militante. ¿O no?

NASA.

Lo que dice la Ciencia

Cada día se investiga mas la relación entre la Luna y el comportamiento humano, y cómo nos afecta en nuestros procesos biológicos. Hay algunos estudios que relacionan la Luna Llena con ciertos fenómenos humanos como la cantidad de sueño REM, el aumento de los sintomas de ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, y la autoregulación del ritmo cardíaco.

Sin embargo, los académicos no lo consideran suficiente para dar por demostrada la correlación entre la Luna y nuestra vida.

Es curioso, ¿verdad? Está aceptado que la Luna produce las mareas y que incluso puede tener influencia en ciertos procesos meteorológicos pero no se acepta que pueda tener efecto en nosotros, aun teniendo en cuenta que nuestro cuerpo es casi todo agua.

Parece que a los lideres del conocimiento de nuestra sociedad les resulta espantoso pensar que algo fuera de nuestro control pueda tener influencia sobre nosotros. Una visión antropocéntrica y fijada en la mente, que no deja espacio a la sabiduría de nuestros ancestros, quienes observaron, experimentaron y midieron, tal como lo pide el protocolo científico, pero que como no lo registraron por escrito han tenido la mala fortuna de que sus descubrimientos fueran arrojados a la hoguera donde se hacen desaparecer las “supersticiones”.

Niega, niega hasta encallar

Pero un día, uno enciende el televisor y ve un grupo de ingenieros – serios y formados en las Universidades mas prestigiosas del mundo – arrojándose al suelo para agradecer que subió la marea mas de la cuenta gracias a la super Luna.

Es fascinante descubrir que no estamos tan lejos de esos ancestros nuestros que se inclinaban en devoción hacia la majestuosa reina de la noche.

Durante la mayor parte del tiempo, nuestra arrogancia nos hace creer que podemos prescindir de la Naturaleza o utilizarla a nuestro antojo, o que no existe nada fuera de nuestro control que pueda afectarnos, pero alcanzan 400 barcos varados y millones de euros de pérdidas, para darnos cuenta de que seguimos dependiendo de ella para resolver ciertos asuntos.

Hay muchos que después de este incidente, empezarán a mirar la Luna con un poco mas de respeto y consideración.

Valió la pena el gasto.