Por Ricky Esteves

 

El término sociedades de la información fué introducido por Manuel Castells en los años 90 e intentaba describir ciertas transformaciones en el capitalismo actual relacionadas a la revolución tecnológica, la sociedad conectada en red y las nuevas lógicas de un orden de un mundo globalizado . A partir de entonces se comenzó a hablar con rigor sociológico sobre el efecto de las tecnologías -en especial las de la información- sobre nuestras vidas cotidianas y las transformaciones que ellas generarían en nuestras sociedades.

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Nos interesa remontarnos a cómo surgió este proceso y el recorrido que han transitado las tecnologías para transformar nuestra vida de forma definitiva.

La sociedad de la información se puede rastrear a un acontecimiento; un descubrimiento científico que desencaderanía una nueva revolución, cómo la revolución industrial, pero de una nueva naturaleza y con una capacidad y poder capaz de alcanzar todos los campos del conocimiento humano. Nos referimos a una revolución tecnológica, la revolución digital que todos conocemos y de la que somos protagonistas.

El acontecimiento más importante de la revolución tecnológica que nos permitió entrar en la era de la información fué la invención de la “máquina abstracta” de Turing. La invención de Turing es una máquina capaz de realizar operaciones abstractas. Una idea díficil de comprender para 1936, sin embargo para nosotros es la cosas más común del mundo: la computadora.

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Las ideas de Alan Turing no pudieron materializarse hasta comienzos de los 40 cuando las necesidades aliadas de descifrar el código secreto de los nazis durante la segunda guerra mundial permitieron reunir los recursos y esfuerzos para construir dicha máquina. El resultado fue “Colossus” la primera computadora de la historia. Ese invento desencadenaría una serie de eventos que iría mucho más lejos que de lo esperado -el deciframiento del código de las comunicaciones alemanas- creando una tecnología que ya es parte de nuestra forma de vida. La creación de la primera computadora daría inicio a una nueva era, la era de la información, la era en la que actualmente vivimos.

En la década entre 1945 y 1955 se realizaron grandes desarrollos en las ciencias de la información. Aunque la tecnología se encontraba aún en su infancia se generaron grandes adelantos y se establecieron nuevas ciencias cómo la cibernética y la informática.

Lyotard en “La condición postmoderna” describe este proceso por el cual el discurso del saber científico adquirió una importante centralidad, partiendo del lenguaje y el estudio de la comunicación, la información y las formas de crear códigos que puedan almacenar datos, dar órdenes y cumplir funciones. El discurso del saber que habilitaron estas ciencias -la cibernética e informática- propiciaron descubrimientos en otros campos cómo la genética, las neurociencias, la ecología, entre otras. Esta nueva forma de saber le daba a la información en todas sus formas -el intercambio de datos entre máquinas, la naturaleza y las personas- un principio rector de la lógica del mundo. En cierta medida, penrsar esta nueva lógica de la información cómo principio rector de la naturaleza y el hombre.

Lyotard dice: “Es razonable pensar que la multiplicación de las máquinas de información afecta y afectará a la circulación de los conocimientos tanto como lo ha hecho el desarrollo de los medios de circulación de hombres primero (transporte), de sonidos e imágenes después (media)”.

El término cibernética fue acuñado por Norbert Wiener en 1948 y lo definía cómo el principio que gobierna un sistema u organismo. El intento de Wiener era postular una teoría general de los sistemas en equilibrio (lo que se llamó entropía) aplicable a cualquier campo imaginable. Una teoría general sobre el funcionamiento de cualquier organismo, vivo o mecánico. La cibernética y la informática fue el marco para un desarrollo científico sistémico unificado basado en la producción de datos e intercambio de información que pudieran expresar nuestra realidad de forma objetiva. El libro más importante de Weiner es “Control y comunicación en el animal y la máquina” y planteaba los principios para una ciencia que pudiera unificar en un campo el sabre sobre la naturaleza y el hombre.
En esta corriente Jay Forrester, creador de la dinámica de los sistemas, pensó un esquema general aplicable a cualquier campo que a partir del “feedback” (retroalimentación) permitía estudiar las interacciones de los distintos sistemas permitiendo predecir científicamente futuras conductas, y corregirlas.

Esto desencadenó un proceso de racionalización y tecnificación de los procesos sociales y de toma de decisiones por parte de los gobiernos desplazando a los políticos por los técnicos y especialistas. Este proceso fue muy criticado en especial por intelectuales alemanes (muchos profesores en Estados Unidos) cómo Theodore Adorno, Herbert Marcuse y Jurgen Habermas.

El funcionalismo sistemico que proponía Weiner y Forrester se impuso cómo la principal corriente intelectual en Estados Unidos -a diferencia de Francia donde dominaba el estructuralismo de la linguística de Saussure, que influenciaría la antropología de Levi Strauss y el psicoanálisis de Lacan- dando a ese país una ventaja en la carrera tecnologica.
Son los científicos e ingenieros norteamericanos que en esos años diseñarían los esquemas de una nueva sociedad, la sociedad de la información. Los desarrollos, descubrimientos e invenciones que realizaron en los diez años posteriores a la segunda guerra establecerán los cimientos de una nueva sociedad y una nueva era. El nacimiento y tránsito de esta tecnología sería desarrollada por el departamento de defensa de los Estados Unidos en los años 60 en los proyectos de ARPANET. La creación de estos grandes proyectos desencadenó un fiebre de oro en California en los 80 que llevó al establecimiento del actual Silicon Valley en Palo Alto y la creación de una nueva economía digital fundada en las redes sociales y negocios basados en información cómo las redes sociales.

Los precursores de este proceso, junto a los mencionados, fueron personalidades cómo John Von Neuman, matemático que participó en el proyecto Manhattan (la construcción de la bomba atómica) que realizó importantes desarrollos en las teorías de las entidades autorplicantes, máquinas capaces de reproducirse a sí mismas, los animales, el hombre, la computadora. Von Neuman contribuyó a establecer un enfoque informacional ó cibernético de los sistemas vivientes que reproduce la lógica de las máquinas en los seres humanos.
Otro acontecimiento trascendental en la revolución digital provino de Claude Shannon, ingeniero de los laboratorios de la telefónica Bell quien inventó el bit, la unidad de medida de la información con la que todos estamos familiarizados.

La crisis del petróleo del petróleo de 1973 generó un importante cambio en el paradigma económico. La crisis económica de los 70 llevó a los gobiernos y grandes corporaciones a desarrollar tecnologías de la comunicación que hicieran más rentable la gestión de los negocios a nivel global. Esto impulsó el desarrollo de la tecnología en base a las teorías ya establecidas por las disciplinas de la informática y la cibernética con la finalidad de hacer más eficientes a los gobiernos y grandes empresas.

La tecnología de la información comenzó su primer gran expansión por la necesidad creada por la explosión de los mercados financieros impulsados por los “pertodólares”, acompañados de una apertura y liberalización de las políticas monetarias de los principales países occidentales. La tecnología de la informaciónacompaño la expansión de los mercados financieros que impulsarían los nuevos gobiernos liberales en Inglaterra y los Estados Unidos, haciendo posible realizar operaciones a lo largo de todo el planeta en tiempo real. Podríamos decir que con esta explosión de las políticas liberales en torno a los mercados financieros establecieron la tecnología de la información que desembocaría de forma directa en lo que conocemos cómo la computadora personal.

En los años 80 la aparición de la computadora personal y la “liberación” de las patentes de los microprocesadores de IBM crearía una nueva revolución que haría accesible ésta tecnología a prácticamente todo el mundo. Aquí empieza la historia que todos ya conocemos que tiene cómo protagonistas a Bill Gates y Steve Jobs y que ha transformado nuestras vidas. Ésto es la consolidación del computadora personal y la revolución de Internet.
Las redes desarrolladas por el departamento de defensa durante los 60 bajo el proyecto ARPANET, con la creación de Tim Berners-Lee, el HTTML -protocolo con el que intercambian información los servidores- se originó lo que para muchos es la invención más grande del hombre: Internet.

Tim Berners-Lee trabajaba en el CERN (Organizmo de Cooperación en Investigación Nuclear) en Suiza, -donde se descubrió la “partícula de Dios”- y tuvo que enfrentar el problema de conectar las computadoras de los investigadores de los distintos países. Para resolver ese problema e interconectar las computadoras de todos los investigadores y poder compartir la información de sus investigaciones creó un protocolo que unificara los distintos códigos para crear una verdadera red interconetada.

Berners-Lee jamás patentó su descubrimiento y lo entregó de manera libra para que todos lo utilizaran, siendo hoy el código universal de conexión en Internet.

Se podría pensar que esta revolución digital que dió origen a la sociedad de la información es un fenómeno exclusivamente tecnológico y se restringe al campo de las comunicaciones. Sin embargo durante la segunda mitad del siglo XX el alcance de la teoría informática y cibernética influyó otros campos del conocimiento que transformaron la forma en que pensamos el mundo. La tecnologías de la revolución de la era de la información alcanzan prácticamente todos los campos del conocimiento influyendo la forma en que vivimos nuestras vidas.

Los mejores ejemplos de los saberes influenciados por la teoría informática y cibernética que afectan la forma en que entendemos nuestra vida son la genética, las neurociencias, la comunicación, la ecología e incluso la arquitectura.

En 1941 se realiza otro descubrimiento que no puede ser considerado independientemente de la revolución informática. Edward Lawrie Tatum y George Wells Beadle descubren la cadena del ADN revolucionando el nuevo campo de la genética. En 1953 James D. Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins descubrieron la estructura de dóble hélice del ADN entendiéndola cómo una estructura de almaceniento de información. La genética moderna -la biogenética (ó ingeniería genética) que se basa en el principio de que las cadenas de proteínas contenidas en el ADN son un código que contiene información y que la finalidad del ser vivo y la especie es transmitir esa información.

La genética adoptaría y replicaría los modelos desarrollados por Weiner y Von Neuman comenzando a pensar la vida desde la lógica de la máquina cibernética basado en el principio de la información. Varios biólogos cómo, Richard Dawkins, William Thorpe y Pierre Grassé (por mencionar) adoptaron una mirada de la genética, el ADN y la vida desde la perspectiva de la teoría cibernética. Dawkins diría: “En el centro de cada ser vivo no hay fuego, ni un cálido aliento, ni una chispa de vida. Hay información, palabras, instrucciones….Si quieren comprender la vida, no piensenen gelatinas y barillos que palpitan, piensen en la tecnología de la información”.

El genetista y premio Nobel William Hamilton estaba interesado en el comportamiento social humano desde una perspectiva evolucionista darwinista entendía los genes cómo dispositivos de almacenamiento y transmisión de información para su preservación y desarrollo. Hamilton formalizó sus ideas en ecuaciones matemáticas que más tarde serían encontradas por George Price, que además de genetista había trabajado para IBM y conocía el funcionamiento de las computadoras. Price desarrolló las ideas de Hamilton intentando de explicar matemáticamente el comportamiento humano, cómo la violencia, el homicidio y el genecidio. El sistema informático estaba permitiendo a ciencias cómo la genética poder aclarar mediante la lógica matemática el comportamiento humano basados en la información codificada en nuestros genes.

No solo la biogenética adoptó el modelo de la información y la cibernética otros campos cómo las las neurociencias también comenzaron a pensar el sistema nervioso cómo una red red terminales que transmiten información. A mediados de los 80 especialistas en neurociencias cómo Hodgkin, Huxley, Hubel y Wiesel, aplicaron la informática para el estudio del sistema nervisos. El sistema nervisos es considerado por las neurociencias cómo una gran red de transmición de datos y el cerebro cómo la computadora perfecta. En este sentido el esquema informático y cibernético comenzaron a imprimir su peso en estas disciplinas creando una nueva concepción de la percepción, la información, la memoria y la vida misma.
Otra ciencia influenciada por la teoría cibernética es la ecología a través de la noción de ecosistema.

En los años 80 los hermanos Howard y Eugene Odum escribieron el libro “Fundamentals of ecology” que se convertiría la biblia del movimiento ecologista. Los Odum utilizaban la teoría cibernética para pensar el planeta cómo una compleja interconección de distintos sistemas funcionando en equilibrio. El estudio de los Odum simplificaba la información de manera que se adaptara a los modelos cibernéticos, haciendo su teoría, más que una explicación científica, una prescripción de cómo debería funcionar el mundo desde la lógica de la máquina: la computadora.

El sistema de la ecología, según esta perspectiva, funciona cómo una computadora, un conjunto de elementos, sistemas y subsistema que se interconectan dando funcionamiento a un organismo que se encuentra en equilibrio. La falta de validez de los datos de sus estudios y la peligrosa idea del equilibrio del sistema por sobre la importancia del individuo generaron controversias.

Jay Forrester, ya consagrado por su teoría cibernética de los sistemas y sus desarrollos tecnológicos informáticos para construir modelos simulados fue convocado por los políticos de los países centrales ante la inminente crisis climática. Forrester creó en 1968 el Club de Roma con el objetivo de estudiar de manera global los problemas que amenazan el planeta desde un enfoque cibernético. El 1972 produjeron un informe a cargo de Donella Meadows titulado “Los límites del crecimiento” en el que hacían una predicción apocalíptica. Las conclusiones de “Los límites del conocimiento” eran que si la población mundial sigue creciendo al mismo rítmo de industrialización, contaminación, de producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, se alcanzará el límite absolutos de crecimiento en la Tierra en los próximos cien años. La idea del libro abogaba a mantener el equilibrio del sistema.

Los ecologistas no respondieron bien a estas propuestas al considerarla que no promovía la defensa del ecosistema sino el control del mismo. Sin embargo las ideas del informe y Forrester sobre los sistemas en equilibrio cómo modelo para la naturaleza y la vida social siguen teniendo peso entre los tecnócratas y especialistas -no los políticas- quienes son los que implementan las políticas y mecanismos para crear ese supuesto “equilibrio natural” de la razón maquínica de las computadoras.
La era de la información en la que vivimos ha impuesto una idea de razón

El idealismo detrás de las inteciones de estas nociones sibernéticas eran creaun un nuevo mundo sin el ejercicio autoritario del poder al replicar el orden de la naturaleza, que puede ser explicados en los términos en los que funcionan las máquinas, las computadoras.

El hombre, la red, el cerebro, somos mecanismos, dispositivos de una red más compleja de la que no sabemos quien puede tener conciencia de ella.

Principio organizador de la sociedad, sin el poder autoritario.

Twitter : @rickyesteves

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