No existe, no existe algo parecido en la TV de estos días a Influencias. Son 30 minutos donde el futuro parece estar detrás de nosotros. Algo pasó y nos apuntó, letal como el paso del tiempo, que te da revancha pero no perdona.

Hoby De Fino la vio venir y se corrió por primera vez del rol de entrevistador frontman que lo catapultó para siempre en El Visionario, su casilla rodante para enfrentar los 2000, y esta vez se muestra indoor haciendo home office desde su Mac, reaccionando y bajando a tierra las influencias de los artistas, músicxs y en esta edición sobre todo actrices y actores, que van pasando por el ciclo que ya está por su segundo año en el cable, por Canal (á).

Pero nada es lo que parece. Hoby ahora se luce como productor, convocando figuritas muy difíciles de pegar en un solo evento, y entrevistador en off de los artistas de grueso calibre que aparecen y desaparecen de forma aleatoria anunciando sus playlists de favoritos que los marcaron para siempre.

Juana Molina aparece sola en el patio de su casa, y comienza a hablar de frente a la cámara. «Uno no puede elegir sus influencias, son tan inevitables como inelegibles. Los discos que más me influenciaron o que más me gustaron y que escuché con mucho detenimiento fueron primero cuando salió Mateo solo bien se lame en 1972, es un disco que yo gasté, llegó a casa, papá lo conocía a Eduardo Mateo, estaba enloquecido con él, me lo mostró y me lo apropié, y lo gasté lo gasté y lo gasté salvo un tema, Jacinta, que siempre lo evitaba. Era como un mundo que me llevaba, me transportaba, me encantaba. Simultáneamente escuchaba a King Crimson, lamentablemente nadie me mostró a Soft Machine, que conocí mucho después y que son medio los padres de Crimson para mi, y era muy fan de un disco que se llamaba Larks’ Tongues in Aspic. Me acostaba en el living de casa, sacaba los parlantes de donde estaban preciosamente ubicados pero pésimamente puestos para escuchar música, los ponía en el piso tiraba un almohadón y a modo de auriculares gigantes escuchaba ese disco una y otra y otra y otra y otra vez porque era como un viaje, me gustaba mucho todas las cosas que yo veía, me gusta mucho la música que propone un paisaje sonoro y que quizás al principio mucho no te gusta y es como que el oído tiene una forma y están tratando de entrar con una forma diferente, viste esos juegos para niños que son una caja con un círculo, un triángulo, y los niños tienen que meter las formas donde van, bueno siento que la música que llega es como si en ese coso de golpe llegara una medusa y no entra en ningún lado pero a fuerza de escucharlo el oído se va amoldando y el cerebro empieza a recibir nueva información y de golpe lo entendés y te volvés loco. A mi en general la música que más me gusta es esa».

En otra secuencia, mientras continúa hablando afuera de su casa, de fondo comienza a cantar un pájaro, Juana para de hablar, hace silencio y sonríe. Más tarde, vuelve a sonreír cuando confiesa que su actor favorito es Brad Pitt. «No quiero decir una obviedad, pero me encanta»

Alberto Ajaka.

Hoby, que permanece envuelto en camisas desabrochadas y con la piel bronceada, se emociona cuando en otro capítulo Sergio Pángaro elige a Paolo Sorrentino como su director favorito de todos los tiempos o directamente se sorprende lisa y llanamente hasta un nivel desconcertante cuando Alberto Ajaka elige al exfutbolista Ricardo Bochini como uno de sus dos artistas que más lo influenciaron (el otro fue Dylan por, según palabras de Ajaka, haber sacado un whisky).

«Ricardo Enrique Bochini es una influencia para mi porque durante mis años de adolescencia, en el final de su carrera, estaba en un momento aún brillante. Es el anti-héroe, y hay algo ahí en esa especie de héroe desgarbado, desarmado, pelado, no muy atlético en sus formas, con una inteligencia para entender un juego». Luego de esta declaración de amor, Hoby se pregunta si un deportista puede ser considerado artista…

«Entre los artistas que influenciaron a Alberto incluye dos muy dispares. El músico y poeta estadounidense Bob Dylan y Ricardo Bochini, el ídolo de Independiente. Me pregunto y les pregunto, ¿un deportista puede ser tomado como un artista?. Yo creo que en algunos casos sí».

Feli Colina.

«Yo me quedaría con Sorrentino, no digo que sea un nuevo Fellini pero sí que se monta sobre el mito Fellini en un país donde Fellini dijo todo, que a su vez viene de una tradición italiana de cine y fue como la mirada definitiva de Italia, sin embargo en los 2000 aparece Sorrentino con esta serie de películas donde no se agota él mismo ni tampoco es una mera cita a Fellini», arremete Pángaro, que se encarga también de ponerle el broche de oro al final del episodio sentado en el piano de su casa de paredes empapeladas, interpretando Rubias de New York, de Carlos Gardel, pero que también ya es (un poco) de él.

Leo Damario y Carlos Belloso, que comparten capítulo como todos sin verse las caras y quizás ni sabiendo con quién estarán, coinciden en Leonardo Favio como su máxima inspiración. Damario dice que hasta su nombre es por Favio.

«Feli Colina nació en la ciudad de Salta», dice a cámara un Hoby muy dress code con una biblioteca repleta de CDs y libros. «A los 19 años viajó a Buenos Aires a iniciar su carrera en la música, comenzó tocando en subtes y estaciones y en 2016 grabó su primer disco Amores gatos, ganó el concurso Camino a Abbey Road que la llevó a grabar en los míticos estudios, se incorporó a la banda de Gonzalo Aloras y es corista de las bandas Conociendo a Rusia y Francisca y los Exploradores. Su reciente trabajo solista se titula El Valle Encantado».

Leticia Bredice.

Lucas Martí es otro de los que se atreven a dar testimonio de sus fuentes de energía. «El tema de las películas para mi es muy especial porque hace años que miro las mismas películas. Se que va a causar un poco de risa pero consumo películas de la misma manera que muchos consumimos discos, sobre todo los que tienen mi edad que somos de escuchar muchos discos. Entonces, hace años que miro las mismas películas. Mi favorita se llama The Thing (La Cosa) de John Carpenter, la otra vez vi que Tarantino también decía que era su favorita y que hablaba de la paranoia que le generaba».

Martí también revela su acceso al mundo Spinetta cuando formaba parte de Pechugo, junto a Emmanuel Horvilleur, Guadalupe Martí, Dante Spinetta, Catarina Spinetta y Valentino Spinetta. «Como solista voy a elegir a Spinetta, su disco Don Lucero, es un disco que tuve la suerte de vivirlo también en el proceso de creación porque en esa época cantábamos con los Pechugo que era como un set que hacíamos en vivo, y con el tiempo conecté con esa etapa de Spinetta, en sus 38, 39 años, donde me parece que logra tener todo bajo control, todos los ítems de la creación de un disco, producción composición, las letras, creo que ahí él logra juntar todo su imaginario y hacer algo muy poderoso. La melodía es en tu alma, es mi canción favorita».

Sabiendo que no nos tendremos el uno al otro para siempre, Influencias parece decirnos al oído que la amnesia nunca nos bese en la boca. Ni se te pase por la cabeza.

 

Influencias. Estrenos: miércoles 15.30, 19.30, 23.30. Repite los sábados a las 21.30 y 00.30. Y domingos 16.30 y 23.00. Además se puede ver por Flow cuando quieras.

En YouTube se pueden ver todos los capítulos de la temporada 2021.