Cuando el humo se disipa, se descubren los caídos, los expulsados, los ignorados por el sistema. Ahí estaban, clamando por información, contención, alivio. Viejitos y viejitas de la mano, recorriendo lentamente la Expo buscando una respuesta a su dolor. Niños en silla de ruedas deambulando de stand en stand junto a sus madres, intentando encontrar el Santo Grial que traiga paz a sus vidas. Mezclados entre los rastas, médicos, abogados y cultivadores, allí se encontraban los máximos excluidos, quienes mas necesitan de una simple solución médica a su drama.

Esta primera Expo Cannabis se plantó fuerte en el medio de la ciudad capital del país para decir bien fuerte «Cannabis Ya!».

-«La gente está desesperada por cannabis», dice Nicolás Geniso, cultivador solidario y uno de los gestores de este evento masivo por el que pasaron 56,000 personas en tres días.

-«Logramos hacer un éxito de esta Expo Cannabis…sin cannabis»- dice con una sonrisa Eduardo Ferrari, a cargo de la prensa.

-«Estamos preparados para tener un nuevo marco regulatorio»- afirma Sebastian Basalo, director de Revista THC, que se puso al frente de este barco que atracó en Buenos Aires para descargar información científica, legal, ancestral y recreativa a una población necesitada.

La organización fue espectacular, a la altura de las circunstancias. La alegría se mezclaba con la tristeza de aun no tener una ley cannábica como de la que gozan nuestros vecinos uruguayos.

Pero se olfateaba un cambio real en el aire. En un año electoral, todo puede suceder.

El primer día se agotaron las entradas. El segundo hubo que ampliar el Punto de Acceso a la Salud dada la incontable cantidad de consultas a los médicos y medicas allí presentes.

La Rural habilitó el parque interno porque la gente ya no podía circular adentro de la feria. Y fue allí, al aire libre, donde se prendió el primer porro. Hubo lágrimas acompañando el humo…y abrazos…y risas.

El ambiente afuera era distendido y contrastaba con la seriedad de las conferencias que se sucedían adentro a sala llena.

En fin, asistimos a un hecho histórico, ya que de ahora en mas nadie podrá ignorar el respaldo científico que avala a esta planta milenaria, que el hombre y la mujer han usado a lo largo de los siglos. El gran negocio está a la vuelta de la esquina, pero también la solución a un asunto que involucra la salud y las libertades individuales de una sociedad.

Nos fuimos pensando seriamente en todas las oportunidades y soluciones que la marihuana puede traer. Quizás la lluvia de inversiones que necesita el país sea verde y en forma de cogollos, aceite, cremas y alimento.

Aquí, donde cada año se hace la Exposición de Agricultura, pronto el cannabis tendrá un gran stand, ya que los ingresos que el mismo puede dar por hectárea cultivada excede a cualquier otra especie.

El negocio está ahi, los clientes y pacientes también. A esto se suma el respaldo de la ciencia y los magistrados. Solo falta el Estado, el gran ausente cuando el viento sopla a favor, disipando el humo y cualquier duda al respecto: El Cannabis No Es Un Crimen.