Un lugar extraño: en partes mágicas, en partes confusas. No hay agua corriente, no hay electricidad, solo hay una tienda (que cierra la mayoría de las tardes) y el wi-fi es algo destinado a solo un puñado de lugares con un generador y la voluntad de entregar la contraseña . Y, lo que es más sorprendente, esta situación es algo que los lugareños no solo quieren sino que luchan por mantener.

Cabo Polonio es una reserva ecológica natural donde no existe la electricidad común, solo electricidad a base paneles solares y energía eólica, una brisa particular se siente en el Cabo como si estuviera ubicada en el borde de la tierra, el aire acondicionado del planeta..

El atardecer y anochecer son los grandes espectáculos y escenarios maravillosos. Cuando el sol se esconde el azul del cielo pasa a color fucsia y pinta todo como una paleta de color rosa pastel. Durante el amanecer a las 5:30 am la luna sale desde el horizonte del mar con una luz naranja penetrante.

En el pueblo los lugares claves para tener en cuenta son los pescados y camarones frescos en la casa de la señora Marta (la casa del techo verde), además de dos negocios de provisiones fundados en los 80s donde venden productos de despensa, fruta y verdura de plantaciones orgánicas de la isla, con una decoración muy original con recuerdos, estampillas y objetos de otras épocas.

El mejor restaurante es lo de Danny, la pizza es a la piedra, y el chivipez es espectacular. También funciona una especie de Museo de Cabo Polonio donde muestra todos los acontecimientos durante los naufragios que sus abuelos y otros orientales se encontraron, con el agregado que él además es un chamán Maya que vivió años en Centroamérica.

Durante el verano Caboo Polonio es pura onda de paz, amor y libertad, un lugar donde hacés un  retiro y te conectás desde lo profundo hacia la la naturaleza y la vida rústica. La mayoría de sus visitantes son europeos, brasileños, argentinos, uruguayos y algún que otro chileno.

La única forma de estar aquí es lavarse con agua de pozos o agua de lluvia recolectada, dependiendo de algunas fuentes de energía renovables, cocinar a la luz de las velas o encontrar su camino a través de senderos de tierra apagados, por memoria o antorchas. Para algunos, es la razón principal por la que regresan todos los años, para otros, sería motivo suficiente para no llegar nunca.

Para dormir lo más recomendable es alquilar una casa, frente al mar y escuchar el oleaje del océano atlántico puede ser hipnótico.

Cabo Polonio fue un naufragio del primer barco que llegó a tierra el 31 de enero de 1735. , se llamaba Polonio.