Parte de la ciénaga en la que estamos metidos, en la que nada de lo que flota es lo que parece, es la carrera espacial de Amalia Granata en la política, que por momentos es tierra devastada y por otros tu cara me suena con Marley.

En este pantano empetrolado, Granata se siente cómoda explorando las profundidades publicando videos de fetos aspirados y celebrando la fractura en Actrices Argentinas: «Va a ser un taxi más que un colectivo».

Ahora aprovechó una vez más las cámaras apuntándole a la sien en el almuerzo del domingo con Mirtha, para dar su opinión autorizada sobre el consumo de drogas y en especial, de marihuana.

«Hablan de legalizar la marihuana y me gustaría que los candidatos que dicen eso vengan la barrio y hablen con las mamás», arrancó en La noche de Mirtha.

Para Granata, «una cosa es legalizar la marihuana para el que tiene el departamento en Palermo y se junta con amigos a ver Netflix y fumarse un porro y pasarla bien, y otra cosa es el que vive en una casa de chapa con piso de barro que no tiene baño, que empieza a consumir marihuana”.

En una mesa donde estaban un juez federal y el flamante ministro de Economía, el único que le respondió fue un chef.

Mauro Colagreco, creador del restaurante Mirazur elegido como el mejor del mundo este año, la interrumpió cuando estaba por seguir hundiendo las patas en el barro. «Pero esa persona no necesita que la marihuana esté legalizada o no», acotó haciendo referencia al supuesto habitante de la casa chapa y piso de barro. «Pero legal es peor», respondió Granata sin más.

La ahora diputada electa por Santa Fe, dijo que «si empezamos a legalizar todo lo que está mal, estamos en una situación muy complicada», y coincide con el pensamiento de la gobernadora de Buenos Aires, Maria Eugenia Vidal, cuando hace menos de un mes también se le preguntó acerca de la legalización. «Entiendo que puede haber sectores que tengan libertad de decidir, en el caso de la marihuana, fumarse un porro. En algún nivel socioeconómico distinto», dijo.

«Cuando yo voy a los barrios más pobres de la provincia, el mensaje tiene que ser uno solo porque la marihuana, al igual que el alcohol y el paco, son drogas de inicio», dijo Vidal.

Siguiendo con la onda Netflix, Amalia viene spoileando fuerte finales poco felices. A mediados de agosto se cruzó con Estanislao, el hijo de Alberto Fernández, a quien le dijo por Twitter que era una vedette que «quiere ponerse las plumas».

La ex del autor de Feel y Angels, había puesto un mensaje en su cuenta de Twitter en referencia a la salud de Florencia Kirchner tras las elecciones. «Dice Florencia Kirchner que ya se siente un poco mejor», retwitteó tras el resultado de las PASO.

Entre los que le respondieron se encontraba Estanislao, desde su cuenta de Dyhzyx. «Hacer chistes sobre la salud de una persona siendo diputada. MUY DE 4TA».

Nuevamente, Amalia usó las cámaras. Fue a Pamela a la tarde, el programa de Pamela David, en América. «Estamos en un país en democracia y uno puede tuitear lo que se le parezca. Lo hice como una humorada. Y no tanto. Si esta señora asume como vicepresidenta, acuérdense que el 10 de diciembre está la hija ahí aplaudiendo, recuperada y sana. Es una humorada en doble sentido», afirmó.

Y en relación al hijo de Alberto, dijo: «Busca fama poniéndose las plumas para protagonizar Vedettisima. Él me contestó a mí. Yo he escuchado decir barbaridades a su padre sobre Cristina y hoy políticamente son lo mejor que nos pasó en la vida… Debería revisar lo que pasa en su familia antes de hablar de otros».

«Amalia Granata diciendo que yo quiero ser vedette igual fue la cerecita del postre pues #LLEGUÉ. ALSO el tono totalmente homofóbico y transfóbico con el que Amalia Granata dice ‘quiere ser vedette y ponerse las plumas’. Si hubiese sido un heterocis más no hubiese usado la palabra vedette y hubiese dicho ‘solo busca fama’, se los aseguro», contestó Estanislao por Twitter.

Por último, Fernández hizo referencia a las agresiones que habría recibido la hija de Granata de parte de usuarios luego de que se hiciera público el cruce.

«Otra cosa, no se metan con la familia de Amalia Granata, ni con su hija, ni con su marido, ni nadie. Ellxs no juegan el juego de la política. Si van a criticarla critíquenla a ella por las cosas horribles que dice y hace. No jueguen el mismo juego que juega ella».