El fundador de Victoria Mil y actual OK Pirámides habló y dejó varios conceptos interesantes de los tiempos que corren para la música y en especial para el rock.

La excusa para salir a agitar es el nuevo disco de OK Pirámides, Asusta, su tercer disco de estudio que salió a escena el último día de abril de este año y que tuvo críticas superlativas de los medios especializados. El material fue masterizado en Londres, por Dennis Blackham, producido por Leo Ramella (Emisor) y cuenta con la participación de Mimi Maura en “Dejá la distorsión”, y Sergio Rotman con saxo en Asusta y Etcétera.

Para la entrevista del sitio El Bondi, Della Paolera se despachó sobre el momento Spotify y la tendencia a largar singles: «Es una época marcada por el desinterés y el desamor hacia la música en general, y por el rock auténtico sobre todo. Hay falta de criterio y de gusto personal. Me hace acordar más a los ’60: se sacaba un single, se veía cómo iba y en base al resultado se publicaba un disco. Igualmente, tampoco es que apostamos por el disco entero, no apostamos por nada».

En la nota con el Suple NO, va más a fondo con la cuestión y se mete con la escena trap: «A veces me tomo el trabajo de escuchar todos estos grupos nuevos de la actualidad. No quiero nombrarlos, pero la paso bastante mal: son todos re blandos, parece que están todos viendo si de casualidad alguno pega una onda con alguien, no sé. El trap es como el rap, pero suena peor y rima peor. Cuando era chico el único programa que había era Música Total, pero la mitad de esos grupos perduraron, no es algo ‘de los ‘80’”.

En ese diálogo con el NO, un suplemento que dejó de salir en papel y ahora se redujo a una sección dentro del sitio de P12, también habla del estado actual del rock como cultura en Argentina, luego de Cromagnon y la catarata de denuncias de abusos: “Me pone mal el desprestigio que tiene el rock: parecería que ahora no le importa a nadie».

Mientras tanto, Asusta lejos de meter miedo está sembrando muy buenas opiniones. En LN, Santiago Rial, lo pone bien alto. «El tercer disco de Ok Pirámides es una luminosa obra de arte musical y soberbio destilado lírico, entre paseo otoñal y mañana en el Abasto en plan desafiante y levitante down tempo que nunca decae». También se ocuopa del rol de Della Paolera como compositor: «Es un letrista agudo, vitalista, arrogante y autodestructivo como el que más, y aquí se burla de su época, no escena y de sí mismo con sentido del humor, misticismo y espíritu deportivo».

En Indie Hoy, Sebastián Caraballo destaca el nivel de vuelo de algunos temas. «Detrás de los 7 minutos y medio del track La pandilla está ese cuelgue que supimos conseguir, más cerca de lo climático que de lo experimental, en un soliloquio paranoide que invoca una tormenta. Entre sus capas de sonido, Nadie de acá tiene algo de marcial, funciona como una sinopsis de todo lo que creemos ser. El track final Etcétera es el epílogo de este capricho en plena libertad». Y remata: «Con el lanzamiento de Asusta, Ok Pirámides retroalimenta la originalidad de su propuesta musical no apta para todo público, la cual esquiva con electricidad, honestidad y extravagancia esa idea que tenemos de escena local».