Para entrar en el infierno no es preciso morir. El rey desnudo y mirando cómo las horas no pasan en el vidrio de su Rólex. Está picante este sol, tan picante como el cambio de paradigmas. Contar las costillas de un verano desde el mismísimo invierno. Elegí pena u olvido o sudor compartido.

Titán del sexo, persuasivo y goloso. El pasado que vuelve sin chistar, con una taser en la mano. Una bailarina cualquiera. Una noche cualquiera. Café del Mar. Una botella tirada en un tacho de basura en Miami Beach.

La primera vez que vine a Punta del Este tenía 24 años y hacía el amor tres veces al día. Ahora hace como 15 años que lo abandoné del todo. Esto es de lo que realmente quiero hablarles. Me paro acá y canto por inercia, pero realmente quiero hablarles de las cosas de la vida, del sexo, que es mi gran obsesión. Además quiero que celebremos, porque hace más de 40 años que ustedes me mantienen vivo.

Fíjense que yo tenía una cábala, o capricho, o como sea, que era el siguiente: no podía subirme a un escenario a cantar si antes no hacía el amor. Entonces era como un conejito, chaca, chaca, chaca y me iba a cantar. Pero era espantoso, porque después mientras estaba en el escenario quería terminar rápido sabiendo que tenía una mujer desnuda esperándome en la habitación. Si hoy llego a hacer el amor antes de un espectáculo, hay que cancelar el show.

Me gusta tanto el sexo que tengo dos generaciones de hijos. Los grandes son una maravilla y ustedes ya los conocen: María Isabel, Julio y Enrique. Pero tengo una generación de pequeñajos que me han tomado viejo y a ellos me preocupo de enseñarles pronto lo que les va a pasar tarde en la vida. Les enseño dos cosas: que la sal es mala, que el azúcar es malo, que no hay que fumar, lo malo de las drogas, y lo bueno del sexo. Lo segundo que les enseño es la humildad.

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#tbt Con apenas 13 años hice mi primera aparición en tv. Fui acompañar a mi madre a TVE y las preguntas las hacia Pepe Navarro. A lo largo de la entrevista el presentador no hace mas que dedicarse atacar a mi madre, con voz sosegada pero mensajes muy directos. A mi me trataba de hombre cuando se ve claramente que soy un niño. Estamos en la “España de la transición” una España muy machista que hoy gracias a Dios nos avergüenza, y a Pepe Navarro podemos escuchar lindezas como estas: -“Si sabias que la relación no tenia futuro, porque pides responsabilidades después?” -“¿Se puede pedir respondabilidades a una persona después de una semana de relación?” Hay una parte en la que mi madre dice que esta diapuesta a todo para conseguir el reconocimiento por parte de mi padre a lo que el periodista le responde -“tú crees que moralmente es lícito?” Así como suena, no es broma. Ironías de la vida al propio Pepe Navarro el destino le tenía preparada una sorpresa por no querer hacerse las pruebas de ADN en su momento…! Y querer hacérselas cuando ya era demasiado tarde! Cuando hace dias comentaba el ataque que sufrio mi madre por los medios de comunicación , me referia a cosas como esta, entrevistas en las cuales, se ponian en duda su palabra y se la atacaba por el mero hecho de ser mujer y querer reclamar la paternidad de un hijo, estabamos en la España de la transición, gobernada por Jose Maria Aznar, por cierto amigo personal de Julio Iglesias. Una España machista que no entendia que su artista mas mediatico e internacional tuviese que bajar con los humanos para aceptar una responsabilidad de la que nunca se ha hecho cargo. Una España que gracias a dios, está cambiando, o no….? solo el tiempo lo dirá. #truth #dnatest #julioiglesias #javiersantos #timesup #metoo

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Un hombre revuelve la basura de una de las casas más exclusivas de la zona más exclusiva de Miami. Nadie le presta mucha atención. Si lo hicieran notarían que ese hombre mal vestido y con aspecto de linyera es muy parecido a otro que, el día anterior, bajó de un auto de lujo para cenar en un restaurante cuyo menú no baja las cuatro cifras. ¿Qué busca ese hombre? En su bolsa, preservados y rotulados, guarda diversos objetos: un pañuelo, una lata de gaseosa, una servilleta y hasta el corcho de una botella. Cuando cree que ya tiene lo suficiente aborda el vuelo que lo lleva de regreso a su patria, España.

Allí esos objetos dejarán de ser basura para considerarse pruebas. Es que al estudiar las huellas con su ADN se determinará si Javier Sánchez, el hombre que lo contrató, por fin podrá probar que ese hombre dueño de esa mansión exclusiva es su padre, el famosísimo Julio Iglesias.

La historia comenzó cuando María Edite Santos conoció al cantante en una discoteca de Girona, en el verano de 1975. Luego de una semana de pasión, Iglesias partió. Nueve meses después, el 19 de abril de 1976, nació Javier. Muchos años más tarde, en 1991, comenzó una demanda por paternidad.

Como Iglesias se negaba a realizar un examen de ADN, Santos contrató a un detective para que buscara entre los deshechos de la casa de Miami y los lugares que frecuentaba Julio Iglesias, objetos que pudieran servir como muestras.

El objetivo se cumplió, dando inicio al proceso judicial. Pero los jueces pidieron pruebas que demostraran que esos objetos habían sido tocados por Iglesias y obtenidos de forma legal, y como no se comprobó, lo desestimaron.

Entonces el detective aportó una secuencia de fotos donde se ve a Julio José Iglesias, uno de sus hijos, cuando se le cae una botella, y como no la recoge, el inspector se la toma. Ese envase sirvió para extraer ADN, pero los abogados del artista alegaron que la coincidencia entre hermanos era del 97% y la desestimaron.

Así, entre demandas y contrademandas, transcurrieron casi 30 años hasta que este miércoles 10 de julio el titular del Juzgado de Instrucción 13 de Valencia estableció que Javier Sánchez-Santos es el hijo biológico de Julio Iglesias y argumentó la negativa del cantante a someterse a una prueba de ADN pero también el «evidentísimo parecido físico» entre ambos. Apenas unas horas después de conocida la sentencia, los abogados del cantante dijeron que apelarán, y se escribirá un nuevo capítulo en esta saga.

No creo mucho en las teorías deterministas, en las que el destino es más importante que la vida, o que uno nace para un destino. Creo mucho en Ortega y Gasset, en el hombre y sus circunstancias. Casos como el de mi hijo Enrique, Michael Douglas o Liza Minelli son absolutamente raros y excepcionales, porque no está determinado que el hijo de un tenista juegue al tenis como su padre o que los hijos de Gabriel (García Márquez) escriban como él.

Cuando conocía a las chiquillas y me enamoraba, pensaba que el amor era un ancla. Miranda no ha sido eso, sino el vuelo de mi vida. Me casé con ella hace un año para formalizar una informalidad galáctica maravillosa y para dar testimonio a la vida de que mis cinco hijos habían nacido con muchísimo amor. Con mi mujer he vivido la historia de amor más bonita que jamás hubiera imaginado, por su generosidad; sobre todo porque sigo siendo una persona, un artista, libre e independiente. Y no es la libertad de ir a follar por ahí, sino de flirtear con la vida, con el público, de ser creativo. ¿Qué es lo especial de Miranda? Es todo lo contrario, es la simpleza de la vida. No tiene nada de especial mi mujer, ella es especial para mí. Además, ahora vivo con una garantía, la de que llevamos 21 años juntos y no me imagino mi vida sin saber que Miranda me mira. En cualquier momento en que haya una situación en que encuentre cinco chicas guapas, que las hay miles, y me encanta estar con ellas y verlas, mi prioridad será hablar de mi mujer. Los años han alimentado el mito del Julio seductor, el que ha estado con miles de mujeres…
No he estado con muchas mujeres, sino que he estado con muchos amores, que es diferente. He amado mucho y he sido y sigo siendo un flirteador natural. Pero cómo no hacerlo, si la vida siempre coquetea conmigo. Si diera la espalda a eso, sería un amargado.

¿Qué es una buena canción? La que dice muchas cosas en muy pocas palabras. Machado (Manuel), en su Cante hondo, dice: «A todos nos han cantado / en una noche de juerga / coplas que nos han matado». Una canción es el resultado de 20 palabras sencillas en una historia de amor.

Estar vivo en todos los sentidos es mi mayor éxito. No me quejo, bueno, solo un poco de la ciática, que la tengo desde que jugaba a fútbol, unas puñaladas que te pegan en la lumbar. Pero yo me despierto siempre con ganas de hacer algo. A veces me levanto con 20 años y después me acuesto con 150, también es verdad. Pero yo nado todos los días. Le digo mi programa: hoy me he levantado temprano, he hecho gimnasia… Gimnasia alternativa, ¿eh? Una gimnasia pasiva, descompresión de todos los lugares donde se juntan los huesos, que es lo primero que empieza a dolerte. Pero bueno, habrá gente que leerá esto y dirá «este tío es tonto». Yo, aquí contando mis problemillas cuando hay problemas tan graves en el mundo.

Se cometieron muchas injusticias con mi madre. Se aceptaron testigos falsos, se agarraron a un error de forma que fue cometido por el Estado, y gracias a ello le dieron la victoria a mi padre. Nunca se llegó a tratar el fondo. Ahora creo que la sociedad ha cambiado. Todo se ve de otra manera. La actitud machista que él ha mantenido durante todos estos años está caduca, y eso es importante porque pone las cosas en su lugar.

La Fiscalía ratificó nuestras pruebas cuando el juicio entró en el fondo de la cuestión, y ahora vuelve a ponerse de parte de la persona que se rió de la justicia y de parte del Estado, que fue el que cometió el error de forma en los años noventa, no nosotros. Es una incongruencia total.

María Edite Santos, según su versión corroborada ahora por la sentencia, mantuvo una relación de algo más de una semana con Julio Iglesias en el verano de 1975, en la Costa Brava, tras conocerse trabajando en la sala Las Vegas de Sant Feliu de Guíxols. Crecida en un hogar de bajos recursos económicos de la costa portuguesa, no muy lejos de Lisboa, Santos tenía veintipocos años y era bailarina. Iglesias, de 31, ya era un cantante de éxito. Cuando se separaron, ella todavía no sabía que estaba embarazada. Y cuando un año más tarde le transmitió, a través de una compañera, que había tenido un hijo suyo, el artista se hizo el loco. Santos se casó con el cocinero de un parador de la playa de Valencia y se instaló en esa ciudad.