En un post anterior, ya había hablado de Kiev, de como la capital de Ucrania es parte de un movimiento generacional de innovación muy importante y de como, a pesar de la dificultad política de su país, siga llamando la atención de cada vez más jóvenes de todas partes.

Ahora, me gustaría hablar de su participación en la escena musical. Kiev es ahora, sin dudas, una de las capitales mas importantes para el desarrollo de música electrónica. Los DJs y sus fanáticos se están mudando a la ciudad y nuevos clubs y festivales están naciendo.

En un continuo clima de tensión política y de corrupción, los jóvenes ucranianos están generando su propia identidad con nuevas creaciones artísticas y la música es una de ellas.

Nace también de la exigencia de bailar, de encontrar lugares donde sentirse libres, lugares donde cada uno pueda sentirse a sí mismo lejos de los problemas. Son las prerrogativas de las nuevas generaciones. Tratando de no considerar los problemas de corrupción, crisis económica y aislamiento de Europa, ellos crean sus espacios de libertad y lo hacen a través de fiestas, festivales y raves clandestinos.

Ya son muchos lo que consideran a Kiev como la nueva Berlín. Las ciudades de culto cambian todo el tiempo, esto ya se sabe. Una vez que una capital se pone de tendencia dentro de poco ya suben los precios y se hace turística y la tendencia pasa a otro “puerto”.

Pasó con Barcelona y ahora con Berlín. En la década de los 80s, de repente después de la caída del muro, los jóvenes berlineses sentían la euforia de poder expresar toda la frustración y la búsqueda de libertad de no pudieron hacerlo antes.

Nacieron así los primeros clubs de música electrónica, los raves, nació una música que ahora es un culto y reúne a millones de turistas cada año.

Berlín era la ciudad de la libertad y de la experimentación donde todo era posible. En Kiev ahora esté pasando lo mismo pero desde un punto de vista cultural diferente.

Si Closer era el club mas de boga e importante de la ciudad ahora se escucha mucho hablar de raves y festivales.

Cxema, que representó el nacimiento de un nuevo movimiento clandestino de tendencia, ahora ya es una fiesta de culto en Kiev conocida por todas partes.

El festival Strichka, que nació como una simple fiesta de cumpleaños organizada por una DJ local, ahora es uno de los eventos más importantes del verano de Kiev.

En los últimos años Kiev se convirtió en uno de los mas importantes centros del revival rave. Si un club muere o se pone muy de moda, los jóvenes ucranianos se les ocurre uno nuevo.

Es el mejor momento para esta ciudad, es una continua fabrica de talentos e innovaciones. Como fue Berlín en los 90, lo mismo pasa para ellos. Strichka y Closer están mejorando siempre un poco más, atrayendo un alto numero de turistas que no para.

Pero también fiestas ilegales como Cxema transforman locaciones industriales en raves experimentales. Todo haca parte de la respuesta de los jóvenes ucranianos a un futuro incierto.

En mi caso, ahora es la vuelta a Brave Factory, un importante festival que en su tercer año se celebra cada día de la independencia de Ucrania. Como festival de música y cultura independiente fue creado adentro de una maravillosa fábrica. Es un evento que envuelve a todos, desde el artista, al visitante y al organizador. La fábrica de los sueños, así la llaman.

El festival empieza en la noche del 24 de Agosto y sigue hasta la noche del domingo 25. El lugar ocupa unos 50.000 metros cuadrados de una fabrica situada en el suroeste de la capital, caracterizada por sus estructuras laberínticas.

Una especie de hangar para la música electrónica en verdadero estilo berlinés. La dance floor mas importante es Topka, en la caldera de la fábrica, una habitación amplia y con un techo muy alto con una plataforma de metal a lo largo de la pared negra.

Hace semanas la crew de Brave Factory está trabajando para transformar este lugar abandonado en un imponente parque de diversiones para los que vamos a bailar. Mientras en las calles de la capital se celebra el día de la independencia con desfile militares recordando a la gente la difícil situación de guerra que sigue en el oeste, los jóvenes de Ucrania prefieren olvidar y sentir la libertad bailando todo el fin de semana.

Con sus seis dancefloors y 65 artistas, entre los cuales conviven Marcel Dettmann y Dubfire, Brave Factory representa mas que un evento de música electrónica.

Performances, jazz, indie rock y varios artistas más acompañan a los DJ en un festival que en poco tiempo ya se transformó en un importante punto de encuentro para los jóvenes de Europa y ya representa lo que es el espíritu actual de la movida de Kiev y su genuino sentido común para la música y el baile.