Hace poco tiempo en el Komische Oper de Berlin fueron presentadas dos coreografías con mano femenina: una premier mundial de la coreógrafa holandesa Van Dijk y uno de los últimos repertorios de la israelita Sharon Eyal. Una oportunidad increíble para la compañía de los Staats Ballet que, con esta segunda parte de la temporada, se confirma como una de las compañías de contemporáneo mas importantes de Alemania.

Muy pocas son las oportunidades en Berlín de ver a este increíble duo junto. Una pequeña joya para la cual la capital alemana encaja perfectamente como marco. La música en ambas obras van de la mano, un bajofondo de techno que constituye un perfecto evento acústico típico de la moda berlinesa.

Anouk van Dijk, procedente del Grupo de Danza de Rotterdam y después de varios años con la Pretty Ugly Dance Company, es la actual directora de la compañía de danza australiana Chunky Move. No sólo ha empezado con coreografías, sino que también desarrolló su propio método de movimiento, la «Countertechnique«.

Equilibrar cada movimiento con un contramovimiento, un concepto que abre perspectivas inusuales para la danza. Con su ultima obra, Distant Matter, Dijk revela claramente su concepto de la danza. Pasando por un inicio parecido a un desfile de moda minimal, se presentan escenas superpuestas que muestran solos, dúos y grupos que operan bajo un sentido sucinto del tiempo, que determina tanto el ritmo del movimiento como el sentido de la realidad. Nuestro ojo puede quedarse siguiendo un individuo mientras que otros pasan a toda velocidad. Al seguir el uno, podríamos perder un cambio significativo y encontrarnos en una nueva situación. Desplegándose justo delante de nuestros ojos sin que nos demos cuenta. Movimientos circulares que se extienden por todas las articulaciones del cuerpo, creando intrincadas formas de comunicación. Hacia el interior, hacia el exterior, entrelazándose con los demás, perdiendo el control de sí mismo. Yuxtaponiendo un espacio lineal fuerte.

Con Half Life, Eyal junto a Gai Behar, se propone otra vez como una de las más importantes precursoras de la danza Gaga. Una construcción simple constituida por movimiento repetidos muchas veces y proxemicos en la parte superior del cuerpo. Una coreografía que exige mucho a sus bailarines pero que en la forma se mezcla en la rigidez y el estilo personal de cada uno de los que ejecutan la danza.

Movimientos duros, casi epilépticos, repeticiones robóticas. Los cuerpos que se mueven en escenario parecen hormigas vibrantes y frenéticas que se mueven al ritmo de la música techno. No hay diferencia entre hombres y mujeres, en el escenario podemos ver cuerpos sudados que desplazan en perfecta compenetración el uno con el otro. El espectáculo de Eyal es casi una invitación a mirar adentro de los espacios oscuros de nuestros cuerpos y a explorar sus significados.

No hace falta decir que el público berlinés ha apreciado con minutos de aplausos el magnífico combo. Un espectáculo que como ya dije se encaja perfectamente a la capital alemana, casi parecían estar bailando en la pista de uno de sus clubs de techno.