Hijo de Rafael Maratea, coach de equipos empresariales, orador motivacional y autor de libros de liderazgo relacionados al deporte como «Liderar con swing: Descubra el arte de liderar a través del golf», Santiago parece ir por la misma ruta de la autoayuda no exenta de algunos accidentes que, como este en particular, son bastante trágicos. Tragicómicos.

En una entrevista por WhatsApp con Victoria de Masi para el sitio ElDiarioAR, Maratea reflexionó horas después del episodio en Salta donde fue a llevar un par de 4×4 0KM y un camión repleto con donaciones a una comunidad aborigen, la wichí, pero terminó con swing en un patrullero sin chances de seguir con la RSE.

«Me faltó marco teórico», dijo.

Hábil para recaudar billetes en tiempo récord (en tres días con los aportes de sus seguidores de $10 recaudó $3 millones) se metió de la nada en una cultura fuerte y recluida en el monte, como si fueran extraterrestres pero el alien terminó siendo él cuando las intenciones quedaron expuestas, y los wichí vieron en eso actitudes similares que suelen hacer empresarios, políticos en campaña, famosos y ahora también influencers que tienen una especie de viaje con el pobre ya sea por culpa, por sadismo, por likes o porque se acercan las elecciones.

«“Mi proyección a futuro siempre es en una casa en el sur con toboganes. Por ahí me lleva cinco años, por ahí me lleva diez. No proyecto más que eso”, sigue Maratea. Sí está seguro de su próxima plan: retomar Mil pesos de propina, una programa que ya hizo y transmitía por Twitch. La idea es ver (mejor dicho: que veamos) cómo pide una pizza y juntar dinero entre los que siguen el vivo hasta que llegue el chico del delivery. Una vez la propina fue de 35 mil pesos. Dice que ese plan lo tiene entusiasmado.»

Juntar dinero como una constante. Una casa en el sur con toboganes. La red social de Maratea no parece ser ni Instagram ni Twitch, es el Análisis FODA. Que no se corte.