Ya lo dijo una canción, nada se pierde todo se transforma. Las metodologías de estafa también y se aggiornan a los nuevos vientos del siglo XXI. Hace un par de décadas atrás se practicaba en el país una modalidad denominada Esquema Ponzi: lleva este nombre en honor a su fundador Carlo Ponzi, un italiano que estafó a muchas personas a principios del Siglo XX en Estados Unidos..

La mecánica de este fraude consiste en el ofrecimiento de parte de una persona física o jurídica, de una alta rentabilidad a inversores a los que se busca seducir e integrarlos a esta nueva “oportunidad de negocios”. Prometen altos dividendos sin tener que hacer nada más que invertirlo en este nuevo proyecto. Podríamos decir, como un plazo fijo que en vez de hacerlo en un banco lo gestionamos a un conocido o persona de confianza.

En un primer momento los inversores reciben sus ganancias, pero lo ilegal está en que las ganancias se pagan con el dinero que aportan los “nuevos inversores”.

El secreto del sistema está en su lógica piramidal: la única forma de repartir ganancias a los primeros inversores es obteniendo más dinero aportado por nuevos inversores los cuales son engañados con la misma lógica de obtener beneficios altos en un corto plazo.

No hay ninguna inversión en instrumentos financieros reales (acciones, bonos, plazo fijo, etc.), solamente redistribuye el dinero de unos inversores hacia otros y solo puede seguir funcionando en la medida que sigan sumándose nuevos participantes dispuesto a aportar su dinero al esquema piramidal. Es una rueda que en la medida que gira funciona, pero una vez que se detiene, colapsa todo el sistema en su conjunto.

Quienes más lejos estén de la punta de la pirámide son siempre los perjudicados: es decir los eslabones más débiles y más lejanos al fundador del negocio, son los que corren mayores riesgos y los que terminan siendo estafados en sumas considerables.

Con el paso del tiempo la estafa se hizo mundialmente conocida y entonces las personas tenían la guardia alta y no caían ante la tentación de dinero fácil. El zorro pierde el pelo, pero no las mañas. La estafa se modernizó, se acomodó al cambio de época y de qué forma.

Encontró una nueva manera empática, tomando uno de los temas del momento y de los últimos años, el feminismo y su sororidad: mujeres del mundo ayudémonos, cuidémonos entre nosotras, seamos solidarias y de buen corazón, súmense al Telar de la Abundancia.

La propuesta habla de mándalas, flores, energías y un sentido de solidaridad y transcendencia mística, al mejor estilo de Claudio Maria Dominguez. La premisa central de este telar es multiplicar por ocho una inversión inicial a la que no la llaman inversión sino regalo: las mujeres que se sumen a participar recibirían un regalo ocho veces más grande que el inicial y de esta manera podrán ayudarse mutuamente todas las que se animen a participar.

A priori hay dos diferencias para, como se dice en el gato pardo, cambiar todo para que nada cambie: no hay una inversión sino un regalo y por lo tanto se deja claro que el dinero solo se genera invitando y sumando a más mujeres al telar de la sororidad. Además para dar a conocer su propuesta hacen circular en la red diversos mensajes: «Hay una nueva forma de relacionarnos con el dinero y nuestra abundancia (…) las invitamos a integrar un grupo de economía entre mujeres que se regalan dinero para cumplir sus sueños».

Para hacer realidad esos sueños se las invita a entregar una suma que puede variar entre los $2.000 y los $18.000 a quien está en el centro de la flor (ósea de la pirámide).

La estructura del telar consta de cuatro niveles: el AGUA es el centro de la flor y es quien recibe dinero; TIERRA son los dos pétalos que rodean el centro; AIRES, son los pétalos que rodean la tierra y que tienen la tarea de conseguir cada una dos aportantes que se convertirán en los 8 fuegos. Una vez que el centro de la flor (el agua) recibe el dinero de los ocho fuegos se retira del esquema y los telares se dividen en dos nuevas estructuras donde cada una de las tierras se convierten en el centro de la flor ocupando de ahora en más el lugar del agua.

La famosa movilidad social ascendente parece seguir más vigente que nunca. Esta sensación de sentirse parte de un conjunto de mujeres que se ayudan mutuamente y que pueden escalar ayudándose unas a otras fue la forma que encontró el viejo esquema de estafas para mimetizarse y pasar desapercibido. Pero en la era de las redes las flores fueron descubiertas y parece que empezaron a marchitarse a toda velocidad.

Esta tela de la araña, esta flor marchita, parece que está próxima a desaparecer, pero ya lo decía al comienza nada se pierde, sino que se transformará cual ave fénix y resurgirá de las cenizas esta estafa mundial. Los próximos años ya lo mostrarán cuando nuevas personas quieran participar de una nueva pirámide del engaño.