La 20° edición de los Latin Grammy una vez más en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, con Ricky Martin como sex symbol latino anfitrión de la noche y que antes de arrancar con la transmisión, fue interceptado por uno de los ganadores de la noche, Andrés Calamaro, que lo fue a saludar durante su paso por la alfombra roja.

Como si fuera un desconocido, se presentó formalmente ante la voz de Fuego de noche, nieve de día. «Hola, soy Andrés Calamaro. Hace siglos que quiero darte un abrazo», le dijo el autor de Quién asó la manteca y le estrechó la mano.

«Pero hermano ni tienes que presentarte, demasiado te quiero hermano. A ver si nos vemos más tarde», le respondió Ricky, en medio de un live en su Instagram, sorprendido por el nivel de formalidad en el saludo de Andrés.

La noche para el salmón fue con saldo positivo con dos Latin Grammy. Uno por la mejor Canción Rock por Verdades Afiladas y otro para el mejor Álbum Pop/Rock por Cargar la suerte, su último y celebrado disco de estudio que presentará en el estadio Movistar Arena de Buenos Aires el 5 de diciembre.

En un freno en la alfombra roja en la noche anterior a la fiesta, donde se realizó un homenaje al cantante colombiano Juanes, con un periodista de L.A.TIMES, dejó en claro su momento y el momento por el que transitan estas tierras.

«El Grammy también tiene el detalle de proponer la vigencia de los autores que seguimos grabando discos, escribiendo canciones, grabando al viejo estilo, con músicos, haciendo algo original, comprometido, cargando la suerte con conciencia social y política también, además del particular compromiso del rock que es ácrata, como una especie de anarquía al borde de la ilegalidad. Entonces, un rockero que cuarenta años después sigue contestando a Los Ángeles Times, es un sobreviviente. Y me toca entonces honrar a los no sobrevivientes, que son la leyenda».

El enviado de L.A.TIMES le pregunta sobre la marihuana, cómo está cambiando todo en relación a su prohibición y sobre su concierto reciente en Montevideo donde fumó un «porrito». En ese show que dio a principios de este mes, decía: “Vamos a hacer un parate para hacer una degustación de marihuana legal. Voy a pedir, por favor, a la seguridad que por 25 segundos dejen que tiren marihuana al escenario, nosotros la probamos y hacemos una crítica”. Desde el gobierno uruguayo lo denunciaron y aplicaron multas al estadio por fumar marihuana en un lugar cerrado.

«Lo controvertido es que haya sido la primera vez que se percataron que estaba fumando arriba del escenario. Lo mio fue un saludo porque Uruguay es el primer país en el mundo que regula de una forma sincera, eficaz y humanista, la tenencia y el consumo de marihuana y me pareció que había que decirlo, eso es básicamente lo que yo hice, porque fumar puedo fumar todos los días«, detalló Andrés durante la entrevista en los Grammy.

Cuando el periodista le habló de la legalización en Nevada y Colorado, Calamaro le contestó que «yo la traigo por la Aduana de Buenos Aires«.

En relación al momento que vive el país, se mostró elocuente como siempre y terminó hablando de la identidad nacional. «Argentina, espera subyugada un cambio, en medio de otra crisis, sabiendo por experiencia que no existen recetas mágicas. De todas maneras, llegamos a estar en semejante, severa crisis política, social y económica, que no hay más remedio que aferrarse a una posibilidad, a que el destino sea mejor el año que viene. Todo se presenta complicado por supuesto, pero siempre con mucho espíritu. Sabemos vivir ricamente ahí, no somos tan alegres como los cubanos, ni tan melancolicos como los uruguayos y nadie nos quiere».

En el final de la nota le preguntaron por el retorno de Cristina Kirchner al poder.

«El peronismo es como es, yo tengo mucha memoria política. No soy peronista pero tampoco me gusta el anti peronismo, entonces aprendí de mi padre a ser tolerante, no poder a nadie palos en la rueda, lo que importa acá es el bien común y nada más«.

Por último, se ocupó de los estallidos sociales que están ocurriendo. «Que sirva para abrir los ojos y darnos cuenta que vivimos en América. Somos el 15% de la población y el 50% de los asesinatos. Bienvenidos a la vida real en América Latina, incluyo a los Estados Unidos que es América, negro y latino«.

Otro momento de esta entrega de premios donde la española Rosalía fue la gran ganadora por su último álbum «El mal querer», lo tuvo al trapero cordobés Paulo Londra que estuvo presente por primera vez nominado como Mejor Nuevo Artista, premio que finalmente se llevó la española Aitana.

En la alfombra roja, el cantante se mostró muy contento y nervioso, principalmente cuando fue entrevistado por una periodista de TNT, señal que trasmitía la premiación en vivo.

«Todavía no caigo. Ya venir y ver Las Vegas, no lo puedo creer, es igual al GTA San Andreas. El juego ese tiene todas estas cosas. Yo lo jugaba siempre y no lo puedo creer«, dijo el cantante cuando le preguntaron sobre la trascendencia de su carrera, haciendo referencia al juego creado por Rockstar Games.

Más allá de los videojuegos, Londra está llegando fuerte a la comunidad latina de Estados Unidos. Sus últimas colaboraciones y estas presencias en los grandes premios, confirman lo que vendrá.

El momento más fuerte de los Latin Grammy se dio fuera de los shows y la premiación, cuando la cantante chilena Mon Laferte protestó contra los abusos de parte de las fuerzas de seguridad que se está viviendo en su país desde hace un mes, en torno a las protestas contra el Gobierno del presidente Sebastián Piñera.

La chilena llegó a la alfombra con un abrigo negro grande y un pañuelo verde en el cuello, símbolo para las protestas en favor del aborto en Argentina.

Después, cuando estaba frente a las cámaras, abrió el tapado, mostrando una frase escrita en su piel. “En Chile torturan, violan y matan”. Luego de unos segundos la cantante siguió su camino.

En la pregala, la chilena también habló al respecto de la situación de sus país cuando recibió su premio en la categoría Mejor álbum de música alternativa por sus disco Norma. Después de agradecer el premio a su equipo de trabajo, Laferte recitó un poema que La Chinganera, una cantante andina, le pidió que leyera.