Los últimos momentos de quien supo tener el mundo a sus pies revelan en quienes había depositado su confianza. Maradona estaba en manos de sus enemigos que le sirvieron en bandeja, y en un plato bien frío, el desastre del final. El periodista especializado en casos policiales, Raúl Kollmann tuvo acceso a los expedientes de una causa judicial que avanza a paso firme con rumbo claro: la responsabilidad del equipo médico.

Escribió en Página 12: “Está confuso, perdido, rígido. En esos días debaten el diagnóstico: “demencia alcohólica” o “rasgos de Parkinson”. Hablan de “una internación domiciliaria”. “Tiene que haber una ambulancia de alta complejidad, enfermeros varones, especializados en adicciones y tenemos que convocar un médico clínico, un toxicólogo y un neurólogo especializado en adicciones», decían a través de chats en un grupo de WhatsApp su equipo de salud mental conformado por Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz.

Los chats revelan que durante los días cercanos a su cumpleaños hubo un cambio de planes que aun no está claro pero que apuntaría al manager de Maradona, Matias Morla, y a un entorno de patovicas que lo fue cercando y alejando del personal médico necesario para el nivel de gravedad que fue presentando Maradona con el correr de los días.

«26 de octubre: “Hay cambio de planes. Se descarta la internación domiciliaria”, transmite Luque. La orden parece venir del abogado de Maradona, Matías Morla, pero no está claro. Luque le transmite a Cosachov:

«–Matías quiere un certificado de que Diego está orientado en tiempo y espacio

–¿Orientado? Jaja

–Bueno, vos poné que cuando lo viste, lo viste bien”.

Un certificado trucho en el peor momento de la salud de Diego, para llevarlo en andas a un homenaje patético y tan trucho como ese certificado en el estadio del equipo que dirigía por ese entonces, Gimnasia de La Plata.

Kollmann brinda más detalles de la información contundente e impactante sobre los días decisivos. «Maradona está bajo los efectos de la medicación psiquiátrica, pero además hay testimonios de que consumía enormes cantidades de alcohol: versiones hablan de 30 latas de cerveza por día. Además, se automedicaba con Alplax, con más de diez pastillas por día. Como reveló Monona, la cocinera, a veces se le aplastaban las pastillas para ponerlas en la cerveza. En ese marco, en los mensajes se habla de reducir la medicación para que aparezca en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata, el día de su cumpleaños 60.»

En el final, los chats siguen pero ya con una conciencia de que estaban haciendo las cosas muy mal. «Concurre el acompañante terapéutico, sin especialización en adicciones, pero Maradona no quiere verlo y finalmente lo echan. En el playroom en el que está alojado, no hay baño. Pasan un par de dias y traen un baño químico. El cuadro de depresión es notorio y el trío ya se da cuenta de que en la casa se están corriendo riesgos».

Por último, la autopsia demostró que en el cuerpo de Maradona había tres litros y medio de líquido, lo que habría provocado el edema de pulmón.

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