Una nueva noche fría con números tan calientes que se hacen intocables y obscenos. Millones millones y millones de dólares en una danza de la fortuna escalofriante. Subastas al mejor postor que en este caso no se trata de millonarios, ni siquiera llegan esos, acá estamos hablando de multis, como decían en una nota del NYTIMES, coleccionar arte siempre fue una actividad exclusiva, pero el mundo del arte contemporáneo, en particular, está siendo dominado en los últimos años, no por el 1 por ciento (los millonarios), sino por los multimillonarios del 0,01 por ciento.

El mercado del arte tiene un problema con ese 0.01 por ciento. Eso quedó de manifiesto el miércoles en la subasta contemporánea en Christie’s en Nueva York, donde un conejo de acero inoxidable de Jeff Koons, Rabbit, se vendió por US$ 91 millones, estableciendo un precio récord para el trabajo de un artista vivo. En realidad, el anterior récord no pasó hace mucho y fue apenas un millón menos. En noviembre pasado, un cuadro de David Hockney se vendió por US$ 90.3 millones , el récord anterior para un artista vivo.

Esta creciente desigualdad amenaza con romper para siempre el funcionamiento de un mercado cada vez más extraño. Las pequeñas y medianas galerías que apoyaron y nutrieron a artistas desconocidos durante mucho tiempo, tienen dificultades para sobrevivir en esta economía del arte contemporáneo. Es decir, el próximo Andy Warhol, que ascendió a través de las filas del sistema de galerías, nunca podría ser descubierto.

El mercado del arte refleja y magnifica las tendencias financieras en la economía que vemos todos los días. A contrapelo del colapso, las ventas anuales en el mercado estadounidense se triplicaron desde la crisis financiera mundial. Según un informe de 2019 publicado por Art Basel y UBS, en 2018 las ventas de arte alcanzaron casi US$ 30 mil millones, en comparación con poco más de US$ 12 mil millones en 2009.

Pero estos números enmascaran un problema grave: una pequeña cantidad de grandes galerías y artistas absorbieron la mayoría de esas ventas. El arte que costó más de US$ 1 millón representó el 40 por ciento del mercado, pero solo el 3 por ciento de las transacciones.

En esta brecha, además de las galerías los que se van yendo son el nivel medio de coleccionistas que no pueden competir con el nivel de armas de los nuevos cazadores.

En el mundo del arte, las galerías pequeñas y medianas cumplen una función importante. Los artistas normalmente comienzan en galerías más pequeñas, donde se desarrolla su trabajo y son conocidos por los coleccionistas. Si bien los motivos de las galerías son bien diferentes, desempeñan un papel importante en la creación de la red de nuevos artistas. Ellos guían a sus artistas, los apoyan financieramente, los presentan a los coleccionistas y, a veces, dirigen su trabajo.

Este tipo de subastas crea un círculo vicioso donde las galerías pequeñas y medianas se exprimen. Sin ellos, no está claro de dónde vendrán los nuevos artistas de las generaciones futuras.

Además del conejo, en la noche de Nueva York, hubo otros ganadores.

Robert Rauschenberg, Buffalo II (1964): US$ 88.5 millones.
Andy Warhol, Double Elvis [Ferus Type] (1963): US$ 53 millones.
Louise Bourgeois, Spider (conceived in 1996, cast in 1997): US$32 millones.
Andy Warhol, Early Colored Liz (1963): US$19.3 millones.
Roy Lichtenstein, Kiss III (1962): US$2.4 millones.