El director de Muñeco G, Plata Segura, Buscando a Reynols, La hora de la siesta, Amateur, El gran simulador, Los ganadores y Todo el año es Navidad estrenó, en el marco del Bafici, Los Visionadores, un viaje a lo mas profundo y crudo del policial argentino y la cultura del VHS.

Como un cuentista que construye el relato a partir de la costura de breves fragmentos de otras películas de esa misma categoría, Los Visionadores abarca un periodo previo a la dictadura, con ideas moralistas sobre la juventud y el ‘flagelo’ de la droga y sigue con el ‘destape’ de la democracia. Entonces aparecen las tetas, los culos, la sangre y la violencia. Mucha acción, venganza, llantos, insultos, llamadas telefónicas, muerte, más droga y más risas.

Realizada con la colaboración de un numeroso grupo de personas, en un trabajo de “cerebro colectivo”, la nueva película de Néstor Frenkel es una ficción y un documental, pero sobre todas las cosas “una declaración de amor descarnado y salvaje hacia ese genero”, según explica el director. En una suerte de fotonovela con narración en off (de Damián Dreizik), dos amigos (Federico Rotstein y Santiago Calori), desarrollan una severa adicción a alquilar y ver este tipo de cine en el Blockbuster, destripando los aspectos más particulares de directores como Emilio Vieyra, Enrique Carreras o Juan Carlos Desanzo. El resultado es un mash up frenético y divertido hasta las lagrimas.

Los protagonistas de esta historia no pueden parar con el vicio de visionar, en un espejo de ficciones con ADN autobiográfico. En 2002, Frenkel vio junto a un amigo la película ‘Nada por perder’. Ese influjo los llevó a mantener un ritual durante ocho años. Todos los domingos, se juntaban hasta 25 personas para ver policiales argentinos. ¿Qué tenía la película protagonizada por Osvaldo Sabatini para desatar tanta pasión? “La critica no habló bien, el publicó no conectó y medio que pasó desapercibida. Cuando se editó en VHS la alquilamos y encontramos un montón de decisiones éticas, estéticas y políticas que se ponían en juego sin miedo. Hay una verdad, hay un deseo y se va hasta el final. Eso es muy potente en cualquier obra y en cualquier artista”, afirma el realizador.

Tras esa larga búsqueda, los protagonistas llegan a la matrix del asunto. La Rannix. O el campo celestial donde Rodolfo Ranni se erige como el santo grial del genero. El resultado de ese hallazgo es una película cuyas propias dificultades para encontrar un horizonte comercial la consolida en la categoría del culto que en sí misma idolatra.

Luego de analizar las formas de recepción y apropiación de la cultura popular en Italia, Antonio Gramsci sostuvo en sus Apuntes carcelarios que la novela policial había nacido sobre los márgenes de la literatura, configurando un fuerte punto de anclaje en la recepción y el modo de lectura de los sectores medios y populares de la sociedad. Esta noción aplicada al cine policial permite reformular los criterios que separan la cultura alta y la cultura de masas.

Al respecto, Frenkel sostiene que “las películas no son buenas ni malas, son películas. Yo lo que veo es un conjunto de imágenes, de sonidos y de ideas que son nuestra historia y que me han formado como persona. Uno se tiene que amigar con eso porque es de lo que estamos hechos. Hay cosas que me interesan y cosas que me conmueven. Si veo algo que no me interesa me dura 15 minutos, no me dura ocho años”.

De algún modo, el director elije escapar a esa problemática poniendo en relieve el concepto canónico del genero, observando sus hábitos y sus pautas para construir un escenario propio y dejar en evidencia las tensiones entre las convenciones y la identidad nacional, entre el estereotipo de carácter global y el uso particular en nuestra cultura. El verosímil del policial argentino se decodifica y la noción del modo de representación se transforma en su propia historia. La caja de Pandora adentro de la caja de Pandora. Un cine en formación constante y un relato preexistente en otros 50 relatos previos.

“El destino natural de esta película era no existir jamás. Es un efecto de la pandemia y la cuarentena. Fue solo una manera de paliar la angustia del encierro, de rendir un homenaje y de sentir la felicidad de hacerla”, asegura y vuelve a remarcar que sumergirse tan profundamente en un tema no deja de ser un acto de amor. Los Visionadores es un documental contemporáneo sobre el policial argentino y los videoclubes, con una trama que le da vida a casi una hora de un humor tan punk como sorprendente y único que invita seguir visionando.

 

Disponible online desde hoy a las 18 (durante 72 horas) en vivamoscultura.buenosaires.gob.ar.