La vida es eso que pasa mientras matamos jabalíes. Al mediodía, mientras almorzaba carne con un amigo en uno de sus restaurantes favoritos, el Club de Caza y Conservadurismo, en la zona de los bosques de Palermo, se desplomó yendo al baño.

La carne siempre estuvo muy presente en la vida de Lucho Avilés. Fue el hacedor de una manera de hacer periodismo de espectáculos que tenía que ver con entender a la TV como una máquina de picar carne. Desde ese trono fue el hacedor de todo el serpentario que se ocupa de la farándula que terminó de explotar con los panelistas.

El pico de su carrera fue en la TV de los 90s con Indiscreciones, un programa de chimentos donde entre otros estaban Joge Rial, Marcelo Polino o Alejandra Pradón, haciendo de las suyas pero aún muy lejos de lo que hoy conocemos muy bien como destrucción de la intimidad. Fueron los cimientos.

Camilo Sesto, 1998.

A fines de los 90s fue el conductor de una etapa muy recordada de Indomables. Fue también la reaparición de Andy Chango que se encontraba atrapado en un momento especial de mucha lucidez, y chocó con un Lucho que, al igual que con los jabalíes, le tiraba al corazón. Fueron los cimientos, en este caso, para un vínculo fuerte entre los dos.

“Después del destape gay, llega el destape de las drogas”, anunció con un cierto horror sobre actuado el inefable Lucho Avilés en su nuevo programa, Indomables, y a continuación presentó un increíble informe en el que supuestamente Charly García, Andrés Calamaro y Gustavo Cerati revelaban su consumo de sustancias prohibidas por la ley.

Después vino el destape de drogas en vivo: Andy Chango, en el estudio, sumó un nuevo capítulo a su por entonces llamada causa politóxica y enfrentó lo que él llamó la inquisición de Lucho y su pandilla. Estamos en 1999. A medida que el programa ganaba en intensidad, los textuales de Chango se ponían en pantalla como títulos, y gracias a eso pudieron verse leyendas como “Me encantaría salir de juerga con Maradona”, “Soy politóxico” y “Hoy me drogué”.

La contienda, que duró todo el programa pero estuvo lejos de ser un debate sino más bien un festín de tiroteos y prejuicios surrealistas.

Chango: “Lucho, con treinta años en la televisión, ¿me vas a decir que nunca nadie al lado tuyo se tomó un pase o te convidó un porro?”.

Avilés: “Vi gente tomando, pero me dio asco y me fui”.

Avilés: “¿Es cierto que estuviste internado para dejar la cocaína?”.

Chango: “Es que era muy chico, no tenía información, y me tiré de cabeza a la cocaína. Bah, de nariz”.

Avilés: “¿Hoy mismo te drogaste? ¿Fumaste marihuana?”.

Chango: “Lucho… ¡todos los días!”.

Toni (aludiendo a que Chango no paraba de moverse): “¿Por qué te movés tanto? ¿Siempre tenés tantos tics?”.

Chango: “Es que el programa es muy aburrido y quiero que la gente se divierta”.

Toni (a Chango): “¡Vos sos el ejemplo de lo que hace tomar drogas!”.

Chango (a Toni): “¡Y vos sos el ejemplo de lo que hace no tomar drogas!”.

Volvieron a verse las caras 18 años después, en otro de los regresos de Chango al país, y en la última aparición de Lucho como conductor de un programa en TV.

En los últimos años pasaron cosas. Y supimos por qué en el living de su mítico programa de espectáculos colgaban cuadros con rinocerontes y elefantes. En 2007 Lucho se despachó sobre los cartoneros a quienes los educaría o pondría una granada en la bolsa de basura. “Una de las soluciones para los cartoneros es poner granadas en las bolsas de basura y los tipos abren y les explota: andá a cagar, les voló la cabeza”.

Estuvo varios años de los últimos de su vida fuera de la TV, ahí empezamos a saber un poco más sobre quién era en su tiempo libre, y de su obsesión por ciertos trofeos difíciles de conseguir.

Según dijo en varias entrevistas practicaba la caza porque no conseguía lomo de jabalí en las carnicerías: “No puedo ir a la carnicería del Abasto a comprar lomo de jabalí porque tengo que llevar la chequera y la tarjeta de crédito y no me gusta que me roben”.

Cuando le preguntaron qué siente al dispararle a un animal: «Que no le puedo errar. Por el animal no siento nada. Tengo armas en mi casa. Las uso en el polígono de tiro: tengo medalla de oro, plata y bronce en campeonato».