El arranque del tercer año de Uber en Argentina (aka Buenos Aires) vino con más violencia, en una espiral de enfrentamientos con los taxistas y la llamada «Mafia de los Taxis», que ya parece una costumbre no solo en este país sino en todos lados donde la App intenta instalarse. Mientras tanto, la última mala nueva fue a través de unos tweets del periodista Gonzalo Bonadeo que dio a conocer un nuevo episodio de violencia, esta vez contra una conductora de Uber, a quien atacaron con un disparo que destruyó el vidrio de la luneta de su auto.

Según contaron fuentes de Uber a Infobae se registraron al menos 750 ataques en 2018. Si a estos se sumaran las cifras de ataques a otras empresas como Cabify, el número trepa a 1K. Pero gran parte de estos casos no llega a Tribunales: apenas 250 casos fueron denunciados ante la Justicia desde el arribo de Uber al país en 2016. Además, según los voceros de la App, solo dos taxistas fueron procesados: Miguel Ángel Beno, de 40 años, y Facundo Sensón, de 32 por ataques ocurridos a fines de 2017. Sus presuntas víctimas no pertenecían a Uber, sino a la empresa Cabify.

La empresa sostiene que su operación es legal de acuerdo con el Código Civil y Comercial de la Nación. Sin embargo, la Secretaría de Transporte porteña les retiene el auto y multa a los conductores de la compañía por “transporte ilegal”.

En Buenos Aires hay 38 mil taxis. Al mismo tiempo, circulan más de 35 mil conductores de Uber y hay 2,5 millones de usuarios de la plataforma, que pagan mayormente en efectivo porque les bloqueron las tarjetas. En el resto del mundo, el pago va a la casa matriz en Holanda y se reenvía el 75% a la cuenta del conductor. En la Argentina, recién cuando un conductor cobra un viaje con tarjeta del exterior o tarjetas nacionales (que por alguna excepción del sistema pueden funcionar) se le descuentan las comisiones anteriores por viajes que se cobraron en efectivo.

Valuada en US$72 mil millones, hoy Uber opera en 785 ciudades de 70 países y 150 desarrollaron legislaciones específicas para el “transporte a través de plataformas digitales”. Lo que está en debate es si Uber es un servicio público de transporte y, por lo tanto, necesita de la autorización y regulación que tienen los demás servicios, o si se trata de un servicio de transporte entre privados al ser una empresa de tecnología.

Mendoza, en donde esta semana denunciaron ataques de los Caza-Uber, podría funcionar como punta de lanza. La Ley de Movilidad de esa provincia es la primera regulación en Argentina que reconoce el transporte entre privados a través de plataformas como una nueva categoría. Hay proyectos para regularizar Uber en la provincia de Buenos Aires, Rosario, CABA y Posadas. La compañía tiene abierto un formulario de inscripción para potenciales conductores que ya suma aspirantes de todas las provincias.

Así como San Pablo, Montevideo y México son ejemplo de ciudades con regulaciones para empresas de transporte basado en plataforma, en Seúl (Corea del Sur) se llegó a pedir prisión para el CEO de la compañía. Y en Londres (Gran Bretaña), un tribunal determinó que la relación entre Uber y sus “socios conductores” era laboral y otro suspendió la operatoria, pero después la reinició.

Dara Khosrowshahi, CEO de Uber.

Los próximos movimientos de Uber a nivel mundial están en otra onda que sus cazadores. UberEats es una extensión natural y rentable del negocio principal de transporte de pasajeros de Uber. Por sí solo, está valorado en alrededor de US$ 20 mil millones , lo que es especialmente impresionante dados los difíciles márgenes en la industria del delivery. Pero si bien UberEats tiene que ver con la comida, tiene fundamentos sólidos que pueden extenderse mucho más allá del ámbito de la comida para llevar: ha creado un sistema para que las empresas acepten y preparen pedidos dentro de una ventana de tiempo específica, para que entreguen esos pedidos a los conductores en una forma bien establecida, y para que los conductores luego los entreguen utilizando las rutas optimizadas de Uber.

Con la misma expansión agresiva y la experiencia de usuario sin fricción que Uber fue brindando para compartir viajes, está Uber Freight es también un foso significativo que Uber tiene; brinda a las empresas que necesitan transportar carga una forma conveniente de programar camiones de carga, no solo automóviles. Esto le permite a Uber realizar operaciones mucho más grandes y convertirse en una fuerza en la logística del lado del suministro, no solo en la entrega de la última milla.

UberAir, el programa de Uber para introducir el transporte en drones eléctricos para 2023, también podría funcionar bien. Dejar las entregas en las puertas de las personas es una forma en que podría integrarse en el servicio de entrega; Amazon está jugando con la idea a través de su programa Prime Air, y la promesa de entrega desde el dron es tan alucinógeno para los consumidores como potencialmente logístico para el cambio de juego.