El ataque del sábado fue el tercero de una escalada de hechos inesperados, incluyendo un atentado suicida el 22 de mayo que mató a 22 personas que salían del Manchester Arena en plena desconcentración de un show de Ariana Grande como parte del Dangerous Woman Tour. Hasta 18 000 personas habían asistido al concierto, muchos niños y adolescentes.

Dos meses antes otro atentado que causó cinco víctimas y heridas decenas de personas fuera del parlamento británico en pleno centro de Londres, el 22 de marzo.

ISIS reclamó la responsabilidad en todos los ataques a través de su agencia de noticias Amaq.

El último ocurrido después de que una camioneta Van blanca que iba a alta velocidad entrara al Puente de Londres apilando a turistas que se encontraban en el lugar. Luego la camioneta se dirigió al Borough Market, donde los atacantes saltaron y apuñalaron a varias personas.

Los asaltantes vestían lo que parecían chalecos explosivos, pero luego se confirmó que eran falsos.

La policía por estas horas nombró a los atacantes como Khuram Shazad Butt, de 27 años, ciudadano británico nacido en Pakistán, y Rachid Redouane, de 30 años, que afirmaba ser marroquí y libio. Youssef Zaghba, 22, un marroquí-italiano, fue el tercer hombre muerto a tiros el sábado.

Counter Terrorism Command está liderando la investigación sobre el último de los ataques, y ha pedido a cualquier persona con imágenes o videos de ese día que lo suban a su web.

Uno de los grandes cambios del nuevo terrorismo pos Torres Gemelas es la aparición en lugares comunes, principalmente donde abunda lo turístico en una Europa donde la industria de los viajes no para de apilar colchones de euros y libras esterlinas.

Estas nuevas formas del fundamentalismo islámico se basan en la irrupción del espectáculo, del lifestyle que promueve la cultura occidental, en continuo derretimiento pero no por eso retrocediendo ya que estos ataques son usados por los gobiernos de turno para lograr más presupuestos en seguridad que van a parar a los servicios de inteligencia, policia y guerras cosplay en extremo oriente, además de aplicar mas vigilancia en internet.

Ya prácticamente no se usan explosivos a gran escala sino camiones suicidas que se llevan todo por delante.

Mientras, el ISIS actúa como lo que siempre fue una corporación que se maneja con comunicados por las redes sociales sacando pecho de que esos ataques fueron provocados por empleados de la compañía. Sin quedar nunca demasiado claro que los terroristas, en su mayoría musulmanes que viven hace tiempo en Europa, sean efectivamente de la organización o se trate de individuos que salen a matar por su cuenta. De ahí que los llaman lobos solitarios.

El futuro pareciera ser prometedor para las agrupaciones terroristas con esta Europa ultra turística y comprometida hasta las manos en intereses financieros con Medio Oriente, jeques manejando clubes de fútbol y bancos controlados por petroleras de los Emiratos, que poco y nada tienen que ver con agrupaciones como ISIS pero que en perspectiva dan cuenta de lo frágiles que son las estructuras que sostienen a la Unión.

También el impacto que tienen estos ataques en la gente que no está en esos lugares pero los vive como si fueran familiares directos, gracias a las redes, los hashtags, las fotos que se hacen en el momento y sobre todo los videos. Estos materiales son claves para entender qué pasó en la investigación.

Y si hablamos de redes sociales, Donald Trump sigue manejando su presidencia a través de tweets. Al otro día de los últimos atentados empezó a tuitear en contra del alcalde de Londres, Sadiq Khan, musulmán y de familia que vino desde Pakistán a Londres en los 60s.