El 19 de Mayo de 2018, la actriz estadounidense Meghan Markle se casa con el príncipe Harry de Sussex, nieto de la Reina Isabel II y heredero de la corona británica. El evento causó sensación y fue transmitido alrededor del mundo. Para Enero de 2020, la pareja, harta de los protocolos palaciegos y acoso de la prensa, decide romper con la monarquía e irse del país, dejando al resto de la familia real en estupor.

Megxit, como se dió a conocer la ruptura, fue el acontecimiento mas punk desde que los Sex Pistols lanzaran «Anarchy in the UK» en 1976. Hace unos días, la pareja dio su primera entrevista desde el gran escape, la cual -mas allá del vestuario y lenguaje- causó el mismo shock que ver a Sid Vicious en vivo. A pocos meses del lanzamiento de Pistol, serie basada en el libro del guitarrista Steve Jones, la profecía del anticristo Rotten comienza a hacerse realidad: no hay futuro para la monarquía británica.

Cuando hace unas noches mi pareja me preguntó si quería ver la entrevista a Meghan y Harry, ella ya sabía mi respuesta. Yo también, pero fui en contra de mi instinto y dí el sí, como para reafirmar nuestro amor antes de zambullirnos de lleno en la charla televisiva mas decadente de los últimos tiempos, fiel reflejo del mundo en que vivimos.

La entrevistadora era nada menos que Oprah Winfrey, la conductora numero uno de Estados Unidos, quien supo amigarse de la pareja, ser invitada a la boda y obtener la entrevista mas jugosa de su carrera.

Ni bien Meghan arrancó a hablar, fue como oír los primeros acordes de Nevermind the Bollocks: Here’s the Sex Pistols (Basta de Boludeces: Aquí están los Sex Pistols), el antológico -y único- disco de la legendaria banda. ¡Showtime! Me dije a mi mismo, con un dejo de placer culposo que no había sentido desde la adolescencia.

Y fue justamente un hecho cuasi adolescente el que Oprah atacó primero. ¿Había Meghan hecho llorar a su cuñada Kate, esposa del príncipe William? «No, fue al revés», contestó Meghan, dejando a la conductora atónita con los detalles y afinando el tono para lo vendría después. El volumen de «Liar» (Mentirosa) aumentaba al compás de la verborragia de Meghan, quien disparaba sin miramientos contra la Casa Real, la cual supuestamente la había dejado abandonada, a merced de la prensa sensacionalista. Así llegamos al corte, con la distorsión de «Holidays in the Sun» sonando bajo el apacible sol californiano. Pero aun faltaba lo mejor.

Lie lie lie lie you liar

You lie lie lie, tell me why

Tell me why, why d’you have to lie

Should’ve realized that you

Should’ve told the truth

Should’ve realized you know what I’ll do

(Mentís, mentís, mentís mentirosa

Mentís mentís mentís, decime por qué

Decime por qué, por qué tenés que mentir

Deberías haberte dado cuenta

Deberías haber dicho la verdad

Deberías saber lo que voy a hacer)

Como platos principales se abordaron dos asuntos de alta sensibilidad: suicidio y racismo. En mi cabeza escuchaba «No Feelings» (Sin Sentimientos). El infame disco estaba resultando ser la banda de sonido ideal para la elegante ocasión.

Meghan afirmó que su situación como miembro de la realeza era tan desesperante, prestidigitada y falsa que había pensado en quitarse la vida. Literalmente, la duquesa había estado a punto de saltar de su torre de marfil. Oprah, que es afroamericana, estaba pálida. «Nadie quiso ayudarme», sentenció Meghan sin pestañear mientras acariciaba su panza, donde gesta una princesita, su segundo bebé. El primero, Archie, de dos años, fue también objeto de controversia. «Había rumores en palacio que reflejaban preocupación por el color de piel que tendría mi primogénito» (lMeghan es «mitad» afroamericana). Oprah ya no podía mantener la calma, parecía a punto de tener un orgasmo en cámara al ritmo de «Pretty Vacant» (Bastante Idos) ¡Trash-porn TV!

Don’t ask us to attend

‘Cos we’re not all there

Oh don’t pretend ‘cos I don’t care

I don’t believe illusions ‘cos too much is real

So stop your cheap comment

‘Cos we know what we feel

(No nos pidan que participemos

Porque no estamos bien

Oh no finjan porque no me importa

No creo en ilusiones porque hay demasiada realidad

Entonces déjense de comentarios baratos

Porque sabemos lo que sentimos)

Ante el ninguneo generalizado de los Windsor, Meghan y su (segundo) esposo, el príncipe Harry, deciden abandonar Gran Bretaña, renunciar a sus títulos nobiliarios y empezar una nueva vida lejos de los escándalos reales, aunque cerca de Hollywood. Esta decisión, curiosamente similar a las que tomaba Malcom McLaren como manager de los Pistols, exacerbó aun mas el interés mediático en la pareja, que primero se dirigió a Canadá, país miembro del Commonwealth.

Residieron allí un par de meses invernales, hasta que el inminente cierre de fronteras a causa de la pandemia los llevó a relocalizarse en Los Ángeles, ciudad natal de Meghan. Un amigo del matrimonio -casualmente de raza negra- les prestó una casa allí hasta que adquirieron su propio chateau en la costa de Santa Bárbara, comprada quien sabe con que ahorros, ya que Harry no tuvo ningún prurito en ventilar que su familia lo había abandonado financieramente o -como decimos acá- cortado el chorro. No fun.

El disco de los Pistols seguía girando. Ahora sonaba «Submission» y «Problems». El chirrido infernal de la voz de Rotten salía por la boca de Harry, filtrada por años de educación en las escuelas mas refinadas de su ex reino: «Problems, problems, problems…»

Too many problems

Oh why am I here

I need to be me

‘Cause you’re all too clear

And I can see

There’s something wrong with you

But what do you expect me to do?

At least I gotta know what I wanna be

(Demasiados problemas

Oh Por qué estoy aquí

Necesito ser yo

Porque está claro lo que ustedes son

Y puedo verlo

Hay algo mal en vosotros

Pero ¿que esperan que haga?

Al menos debo saber lo que yo quiero ser)

Aunque la escena indicaba que debería sentir lástima, no podía evitar reírme. Una vez mas, la realidad superaba a la ficción. El lado B del disco comienza cuando Harry se suma a la indiscreta charla, solo para mostrarse como un paria privilegiado, reafirmar lo dicho por su esposa y añadir su propia indignación.

«Mi hermano y mi padre también están atrapados, pero no lo saben». El príncipe deshauciado replicaba la letra del hit «Dios Salve a la Reina»:

God save the Queen

The fascist regime

They made you a moron

A potential H bomb

(Dios salve a la Reina

Al régimen fascista

Te transformaron en un bobo

Una bomba nuclear

A punto de explotar)

Harry estaba por cierto lanzando varias «H bombs» sobre el palacio de Buckingham, su antiguo hogar.

La pareja cantado a dúo era un espectáculo (in)digno de admirar. Sus filosas frases tajeaban las blancas pieles de la realeza, haciendo brotar sangre azul. Enseguida llegó el solo de Meghan, quien repetía sin cesar como le era imposible vivir en un ambiente donde «te dicen que hacer, que decir, cuando salir, ¡obligándote a sonreír aunque estés de mal humor!».

Don’t be told what you want

Don’t be told what you need

There’s no future

No future for you

(Que no te digan que hacer

Que no te digan que decir

No hay futuro

No hay futuro para ti)

No había lugar en la monarquía británica para Meghan y Harry. Una vez que abandonaron el palacio, ya no hubo vuelta atrás. El castigo de la madre reina no se haría esperar. Harry y su familia ya no tendrían protección, vivirían desterrados y por sus propios medios, a su suerte. Esto disgustó mucho a Harry, quien admitió no saber lo que es vivir sin guardaespaldas. Por suerte el amigo negro, además de refugio, también se encargó de proveer seguridad privada para el príncipe y su familia. Sin embargo, cuando Oprah intentó que Harry hable en contra de su abuela, este no dudó en cantar bien alto y en su cara el siguiente estribillo:

God save the queen

We mean it man

We love our queen

God saves

(Dios salve a la Reina

Lo decimos en serio

Amamos a nuestra Reina

Dios salva)

La entrevista llegaba a su punto de ebullición. Las gallinas que la pareja cría en su chateau -donde llevan una vida «mas auténtica»- cacarean a coro. Meghan toma el micrófono y ofrece su corazón en las siguientes líneas:

Oh God, save history

God save your mad parade

Oh Lord God have mercy

All crimes are paid

(Oh Dios, protege la historia

Dios protege vuestro loco desfile

Oh Señor ten piedad

Todos los crímenes se han de pagar)

Con millones de espectadores al borde de sus sillones, los Sussex Pistols cierran el show tomados de la mano, con el bombo de Meghan latiendo con una nueva vida a punto de nacer:

Oh when there’s no future

How can there be sin

We’re the flowers

In the dustbin

We’re the poison

In your human machine

We’re the future…

(Oh cuando no hay futuro

¿Como podría haber pecado?

Somos las flores

En el tacho de basura

Somos el veneno

En tu máquina humana

Somos el futuro…)

-¿Miran The Crown?, pregunta Ophra con disimulada inocencia. Ambos asienten a medias, intentando esquivar la bala. Lo que sí es seguro es que verán Pistol mientras hacen pogo familiar, en celebración de su anhelada libertad. Para el estreno de la serie, el pequeño Archie se pondrá la clásica remera que muestra la cara de su bisabuela con un alfiler de gancho en la nariz. También mamá Meghan lucirá un vestido diseñado por la madrina del punk, Vivienne Westwood, quien revolucionó el mundo de la moda rompiendo las reglas, tal como los Sex Pistols hicieron con el rock. Meghan & Harry simplemente emularon esa actitud antisistema, detonando la monarquía desde adentro e implosionando ellos mismos en el intento.

Cuando la Reina Isabel II muera, se llevará el trono a la tumba. No habrá vítores para el Rey Carlos, odiado por sus súbditos desde que engañó a la princesa mas amada, Lady D, madre de William y Harry. La monarquía será anarquía y la guillotina mediática hará rodar las cabezas de aquellos que viven fastuosamente a costas del pueblo, sin dar nada a cambio excepto sonrisas forzadas.

How many ways to get what you want

I use the best, I use the rest

I use the N.M.E.

I use anarchy

‘Cause I want to be anarchy

Its the only way to be

(Cuántas maneras hay de conseguir lo que quieres

Yo uso la mejor, uso a los demás

Uso al enemigo

Uso la anarquía

Porque quiero ser anarquista

Es la única manera de vivir)

Se van los últimos acordes de «Anarchy in the UK». Se apagan las luces del palacio. Su majestad se despide. Cae el telón.

 

Pistol, serie basada en el libro «Lonely Boy: Historias de un Sex Pistol» del guitarrista Steve Jones, comenzará a rodarse en marzo de 2021, dirigida por Danny Boyle, director de Trainspotting y ganador del Oscar por Quisiera ser millonario.

The Harry & Meghan Interview by Oprah puede verse online en el sitio de CBS o via YouTube.