A las 5.30 del 29 de diciembre del 2017, en Gualeguaychú, Fernando Pastorizzo, de 20 años, estaba ya tirado en la calle con un tiro en la espalda y otro en el pecho, y su moto y dos cascos alrededor.

Un remisero que pasaba por el lugar, vio el cuerpo tirado en la calle y con el rostro cubierto de sangre, por lo que alertó a los policías. El remisero explicó que, después de dejar a un pasajero, regresó al lugar “para ver si podía ser de alguna ayuda”.

Nahir Galarza, con 19 años, y estudiante de Derecho en la Universidad de Concepción del Uruguay, fue condenada a prisión perpetua por el crimen de su novio. Podría pasar encerrada 35 años.

Según su propio relato, lo mató y se fue a dormir y después publicó un post de amor en Instagram. “Cinco años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel”, posteó ese día por la mañana. Acompañó el texto con una foto de Fernando, besándole el hombro.

Según los jueces, Nahir mató de dos disparos a Fernando en plena calle y quedó ratificado durante el juicio que ambos eran novios, tenían una relación tóxica y que ella no disparó en forma accidental. «Sabe disparar y lo mató a quemarropa», había dicho Gustavo Pastorizzo, el padre de Fernando a la salida de los tribunales de Gualeguaychú.

Manuela Basaldúa, vecina y amiga de Fernando, fue la primera en declarar en el juicio y asegurar que la relación había sido “un calvario” porque “Nahir era muy celosa y lo amenazaba con matarse si él la dejaba”. También dijo que lo amenazaba con denunciarlo por violencia de género si la dejaba y que él quería terminar la relación “pero nunca pudo por miedo de que ella hiciera algo contra ella misma”.

La sentencia se convirtió en histórica, fue la primera vez que una mujer menor de 20 años recibió la pena de prisión perpetua. Y se da en un momento en el que cada 29 horas un varón asesina a una mujer por el hecho de ser mujer.

Nahir primero declaró como testigo y dijo que había visto por última vez a su, según ella, ex novio, la noche anterior, pero luego se fueron sumando pruebas que derivaron en que terminara presentándose a la Justicia y confesara el crimen.

Sin embargo, unos días después pidió ampliar su indagatoria y aportó una nueva versión de los hechos en la que dijo que los disparos que efectuó contra su novio fueron “accidentales”. Intentó explicar que en la primera declaración como imputada había mentido porque temió que lo culpen a su padre policía que era el responsable de la pistola calibre 9 milímetros reglamentaria que se convirtió en el arma homicida.

Facebook Nahir Galarza.

El día 29 de diciembre como a la media noche más o menos, yo lo desbloqueo a Fernando del Whatsapp, lo llamo y como no me contestaba lo bloqueo de nuevo, entonces él enseguida me llamó telefónicamente y yo lo atiendo, yo lo escuchaba lo que él decía, pero él no me escuchaba a mí, había un problema entonces corto, y me llamó dos o tres veces más y pasa lo mismo, así que dejé mi celular y no tenía batería y me fui a tomar un remís al casino, aclaro que fui ahí porque siempre sé que ahí hay y me fui a la casa de él a buscar el cargador a su casa, cuando llego salió re enojado porque no le atendía el teléfono, me dijo que era una enferma que nunca la atendía, entonces yo solamente le dije, que fui a buscar el cargador y me iba, entonces me insistió que entrara a su casa y yo le dije que entrara a su casa y que lo buscara él porque yo no quería entrar a la casa, me quedé en la vereda de al lado esperando por miedo a que me forzara a entrar a su casa, después pasó unos minutos y salió gritando porque no le atendía el teléfono, entonces yo le dije que no le atendía el teléfono, que se calme, porque estaba en mi casa el celular, después me dijo que me iba a llevar a mi casa y obligándome él estaba enojado y me decía que me quería llevar a mi casa, entonces para no complicar las cosas, y eso sucedió cerca de las 1:00, es que le digo que estaba bien y por eso aclaro que cada vez que él estaba enojado o alterado yo le respondía que estaba bien, haciendo lo que él quería para que se calmara y que además él sabía como manipular, porque me conocía hacía bastante, y sabía qué palabras decirme para que a mí me duela, él hacía lo que quería conmigo, porque agrego, porque con él tuve mi primera relación que fue antes de los 16, por eso siempre yo hacía lo que él quería.

Entonces nos fuimos a mi casa, no recuerdo hora, cuando llegamos, no hablamos ninguna palabra en el viaje, cuando llegamos, ya estaba tranquilo, me pidió si podía entrar a mi casa porque quería hablar bien conmigo, como estaba tranquilo y lo noté más calmado y lo dejé entrar un rato, entonces él entró la moto al negocio de mi casa y cuando subimos a mi casa pasamos por la cocina y él agarró el arma de mi papá que estaba en la heladera, y ahí empezó a joder, a moverlo para todos lados, mirá qué fierro el de tu viejo, y entonces me enojé y le empecé a decir qué pelotudo y como él se reía más me enojé y le dije que era un enfermo y más cosas y me fui a mi habitación, él me siguió, había dejado el arma porque en mi habitación no entró con el arma, yo estaba enojada y entonces yo me logro calmar porque venía, me abrazaba, me pedía perdón, me decía que era una joda, nunca me había hecho una joda como ésa, y después estuvimos hablando bien, después me convenció de tener relaciones y cuando terminamos, empezó a reprocharme con los chicos que me veía, y también me decía cosas por lo que había pasado el 25 de Navidad, que mi amiga me había pegado, porque él me estaba insultando, porque era una trola, y además y porque me había visto dándome un beso con un chico de nombre Rafael, ahí me dio una impotencia porque después de que se sacaba las ganas me decía cosas, y le dije que no me hablara más y le conté este chico que me había visto, le dije que se llamaba Rafael y que hacía tiempo que me hablaba con él, y a Fernando nunca le conté, que con alguien me veía desde hacía más tiempo, entonces se enojó mal, le dio un ataque de ira, yo siempre digo que le daba un ataque de ira, porque se enojaba, empujaba, tiraba cosas, cuando le digo eso me tira de los pelos, me empezó a decir un millón de cosas, a insultar, me decía que era una desesperada y me había dicho una palabra que él sabía que me afectaba; me dijo que era una “depresiva”.

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Entonces me largué a llorar mal, ahí él se alejó de mí y de repente me echaba la culpa de todo, que yo tenía la culpa que él se ponga así, me echaba la culpa a mí, entonces yo le digo que se vaya de mi casa y que no quería verlo más, ahí se me venía para abrazar y yo lo saqué,  me pedía perdón y que iba a cambiar, me empezó a insistir con lo mismo, y yo para que me deje tranquila le dije que no pensaba dejar de verme con nadie por él, y le conté que en ese momento al único que quería era a Rafael, y le empecé a echar en cara, que por lo menos Rafael me respetaba, era diez mil veces mejor que vos, y ahí se enojó del todo, me agarró del pelo, y me saca de la habitación.

Cuando pasamos por la cocina, él agarra el arma de nuevo y me apuntó en la panza, que yo me iba a ir con él, porque yo era de él y qué sé yo, yo creo que más asustada estaba sorprendida, le empecé a preguntar qué le pasaba, por qué estaba llorando y él lo único que me decía era que me callara porque iba a despertar a alguien, por eso yo no quería gritar y que mi papá se despertara y vea la situación, me tira por la escalera, de los pelos y cuando llegamos al patio, me abrazó como si nada y me dijo que si yo quería que él se calmara que haga lo que me pedía, entonces yo le preguntaba qué le pasaba, sobre todo que me estaba muriendo de nervios, entonces abre la puerta y me lleva y cuando voy a abrir la puerta, apretó el gatillo del arma y me dijo que no se me ocurra gritar o salir corriendo, después se guarda el arma en el pantalón, y me hizo esperar adentro de mi casa, hasta que saca la moto, la saca él a la moto, yo esperando adentro de mi casa, ya estando afuera me empezó a gritar y a decir que yo me iba con él, cuando nos subimos, empezamos a manejar, antes de llegar a la esquina, él vio un chico con el que yo me hablaba que se llama Joaquín, para la moto y yo pensé que se había arrepentido, me dio el casco para que me lo ponga, y me decía que yo me callara y me iba con él, sigue por Costanera y me empieza a hacer  preguntas, agresivamente, me empezó a decir si me había visto con él, si me seguía hablando, y después directamente afirmaba, iba gritando y me decía que seguro me iba con él, que era una zorra, seguro que lo viste a él antes de verte conmigo, me decía sos un asco de persona y después fue todo el camino insultándome, yo le decía que se calmara, que no me veía con nadie, que era mentira lo que le decía de Rafael y era mentira, y después agarra por Bolívar y en un momento, yo me quiero tirar de la moto, y él acelera con todo y ahí me agarro a él, le quise sacar el arma, pero él la tenía sostenida con una mano y como nos íbamos a caer los dos, y me seguía diciendo cosas, como que me seguía viendo con todo el mundo, y que yo le decía que se calmara, y le repetía que no me había visto con nadie y después me lleva a la Del Valle no recuerdo en qué calle dobló, empezó a bajar la velocidad y me preguntaba porqué te tenés que ver con otros y ser tan desesperada, y yo le dije qué le molestaba si vos hacés lo mismo, no somos nada, y le pedí que me llevara a la casa de mi abuela y le digo mañana hablamos tranquilos y devolveme la pistola de mi papá, y le dije que ya se tenía que ir a trabajar en unas horas y que me la devuelva, no me contestó nada, y sigue, agarró para la casa de mi abuela, él sabía dónde quedaba al pasar la avenida Parque y agarró para el barrio, empezó a acelerar un montón, empezó como loco, era una calle cortada y empecé a gritar qué le pasaba, cuando llega a la esquina dobló de repente y se empezó a reír, y le digo que no me daba risa.

Cuando llegamos a la calle de la casa de mi abuela, iba tan rápido que cuando dobló perdió el control de la moto y en ese momento me agarro de él, él agarra la moto con las dos manos, casi nos caímos y cuando me agarro de él le saqué la pistola, ni siquiera miré cómo la agarré y en ese momento que frena de golpe, yo sentí la primera explosión y ahí nos caímos los dos de costado, me alcanzo a parar y como no entendía nada empecé a temblar, me quedo como sorda, quedé como boba, y fue todo rápido me agacho para mirarlo y ahí es donde sale la segunda explosión que me sorprendió, me quedé de nuevo sorda y ahí reaccioné y tiré el arma al piso, no sabía qué hacer, estaba nerviosa, estaba temblando y no sabía qué había pasado, y lo primero que se me cruzó a la mente, que era el arma de mi papá y que le iban a echar la culpa a él y entonces agarro el arma, me fui a mi casa caminando, cuando llegué estaban todos durmiendo, dejé el arma donde estaba y me fui a acostar y tenía nervios y no sabía si lo había matado, no sabía lo que pasó, después se levanta mi papá, porque vi que estaba preparando el bolso, no hablamos, me dormí media hora hasta que me llamó la mamá de Fernando y me preguntó si yo había estado con él, y le dije que sí, y ahí me enteré que él había fallecido, porque no sabía lo que le había pasado, no tenía noción de las cosas, ni menos que pasara eso, quiero contar que el día anterior me había ido con mi mamá a comprar ropa para año nuevo, la otra semana me iba de vacaciones con mis amigas y luego con mis papás, yo tenía toda mi vida organizada, no quería que pasara eso, fue un accidente, no supe qué hacer, me pudieron los nervios, que nunca en mi vida se me cruzó en la cabeza que podía matar a una persona, ni siquiera por todo el maltrato que me hizo, hubiera querido que pase eso y quiero aclarar algo, la anterior declaración que hice que lo que dije lo hice porque no quería que lo culpen a mi papá, porque era su arma, yo no quería que él tenga problemas y yo no le había contado a mi papá lo que había pasado, no sabía qué decir, no sabía qué hacer, entonces dije lo que dije, ese día todos defendían a Fernando, yo si contaba eso nadie me iba a creer, ahora estuve tranquila pude reconstruir lo que me pasó y ahora tengo la culpa de que porque agarré el arma o porque no la tiré, no quería pasara eso, para mí fue un accidente, no supe actuar porque me ganaron los nervios, nada más….

Facebook Nahir Galarza.

Desde que salió del hospital psiquiátrico y está en la cárcel viene siendo noticia por entrevistas que dio a medios nacionales o noticias freak tumberas de peleas con internas y romances con narcos.

“Lo que me molesta es que se haya fomentado odio hacia mí”, dijo en su primera entrevista con los medios en junio del año pasado cuando ya estaba encerrada y a días de haber cumplido sus 20 años.

Negó también que fuera “fría”, tal como se la ve. “Es cierto que aparento ser fría, como si no me importa nada, no lo voy a negar, pero lo primero que me dice la gente cuando me conoce es: ‘No sos como decían en la tele´. Me lo dice todo el mundo: `No estabas loca como decían´. Lo que aparento no es lo que soy”, dijo durante una entrevista al diario ElOnce, de la ciudad de Paraná, Entre Ríos

“Me he sorprendido porque me ha hablado hasta gente de Israel, de Checoslovaquia, de Inglaterra, de Colombia. Me mandan fuerzas, que no creen lo que dice la prensa de Argentina, que están conmigo, que esté bien”.

Después, salió en los medios por un pedido del hijo de un narco que quería reunirse en la cárcel «para profundizar su noviazgo». El joven también está detenido por ser partícipe de una organización criminal. Su abogado fue más lejos y presentó un escrito en el que pedía el acercamiento para «reforzar» la relación.

En el mismo día de las elecciones PASO de este año, fue nuevamente noticia por un extraño muñeco que apareció en su celda y sospecharon de un intento de fuga de la Unidad Penal de Mujeres de Paraná.

El personal penitenciario encontró un muñeco de tamaño real, vestido con un pantalón y una campera con capucha en el interior de su celda. La principal hipótesis apuntó a que iba a ser utilizado como instrumento de distracción para escapar de la cárcel durante las elecciones de ese domingo.

Facebook Nahir Galarza.
Facebook Nahir Galarza.
Facebook Nahir Galarza.

Ahora, aunque está prohibido, Nahir logró filtrar en la cárcel un celular con 4G para subir selfies y fotos random en pose junto a una compañera y volvió a entrar a Facebook para actualizar su perfil y escribió en su muro: «Creen saber lo que nos pasó porque conocen nuestra condena (social) pero no nuestra historia. Hablar van a hablar igual…”. Y siguió en otra de las fotos: «Cumpliendo la maldita condena».

Junto al mensaje, subió cinco fotos que muestran cómo pasa sus días en la Unidad Penal 6 de Concepción Arenal. Y firmó el posteo con sus iniciales y las de su compañera de pabellón: SL.

En una de las imágenes, la otra mujer posa haciendo el inconfundible gesto de empuñar un arma. “Mi hermana de otra vidaaaa (y cuatro corazones)”, fue el mensaje de Nahir.

La compañera es Yanina Soledad Lescano, alojada allí desde principios de 2019 y acusada por la muerte de su hijastra, de 2 años, que falleció como consecuencia de los maltratos que recibió por parte de ella y de su pareja y padre de la menor, de nombre Miguel Cristo. Los dos se encuentran imputados por los delitos de homicidio triplemente calificado por el vínculo, por alevosía y por ensañamiento. Los estudios forenses corroboraron que la niña presentaba en su cuerpo quemaduras de cigarrillos, golpes y una desnutrición generalizada que le provocó una falla multiorgánica y su posterior muerte.

Hoy salió a hablar para un medio de Entre Ríos, al sitio El Once: «Es fácil hablar y decir cosas sobre cómo vestimos o cómo tenemos el pelo, en vez de pensar lo que realmente nos pasó». Y agregó que sus abogados «no estaban al tanto» de los posteos.

Las publicaciones fueron detectadas por la división de informática que descubrió el uso ilegal de telefonía celular dentro del penal y al ingresar al perfil de Facebook, comprobaron que se trataba del de Nahir.

Marcelo Sánchez, director general del Servicio Penitenciario de Entre Ríos, confirmó que fue sancionada y ahora se encuentra aislada del resto.