En el frenesí del consumo, Natacha Jaitt, tan adictiva como adicta al juego de las bombas terminó explotando en una cama de un salón de eventos de Villa La Ñata, valga la redundancia.

Pero lo más importante es su legado de minas subterráneas que comenzaron a implosionar un ambiente silencioso y tapado como el del fútbol. Natacha murió denunciando una red de abusos sexuales a menores de edad en la pensión de Independiente, uno de los clubes más importantes del país.

Al cumplirse hoy dos años de su ACV, en La Nación confirman que la Gendarmería hizo ya 34.000 intentos para abrir su tablet (un iPad), que sigue conectado a una máquina y que espera el ok de Apple para entrar con un programa especial que parece no llegar nunca.

Sí pudieron abrir su teléfono, donde encontraron más de 20.000 imágenes, 400 videos y 300 conversaciones realizadas por WhatsApp.

Su cuerpo fue hallado en la habitación de la planta alta del salón de eventos Xanadú, de Benavídez. Un año antes, irrumpía en los medios primero contando de una relación sado con el periodista deportivo Diego Latorre y luego sí, la noche fatal con Mirtha Legrand donde, ya afectada por el consumo, habló sobre la situación en Independiente.

En otra nota publicada en Clarín, Gonzalo Sánchez la califica como una «denunciadora serial» pero a la vez la dignifica contando que los abusos sexuales a menores en el fútbol fueron reales.

«La historia empezó cuando las autoridades de la pensión juvenil del Club de Avellaneda acudieron a la Justicia para denunciar lo que habían detectado: que varios de los chicos que allí vivían, a menudo salían desde Villa Domínico para tener sexo con adultos en departamentos de Palermo y la zona norte. Había una supuesta red de pedófilos y abusadores con la fauces listas para devorar a las víctimas menores de edad que eran captadas dentro de los límites del lugar. Les pagaban con cargas de la tarjeta SUBE, calzoncillos y pasajes para viajar al interior a ver sus familias».

Jaitt fue bastante más allá e involucró a varios personajes de la farándula, políticos y representantes. La mayoría no tenía nada que ver o al menos no se comprobó. Sin embargo, en sus últimos días, nombró en reiteradas ocasiones que uno de los integrantes de esta red de prostitución infantil era el RRPP Leonardo Cohen Arazi y el árbitro de inferiores Martín Bustos. Ambos se entregaron a la Justicia y fueron detenidos a la espera del juicio.