Los tiempos han cambiado pero ciertas tragedias persisten y se adueñan de la nueva comunicación. Las redes sociales se han convertido en la médula espinal de los nuevos tiempos basados en la hiperconexión, en la postverdad y en el circo mediático montado en función de los extremos que parecen tocarse. Mucho.

El sitio que arrancó como un timelist de micro mensajes hasta convertirse en la agencia de noticias de estos días, añadió cambios cosméticos este año pero sigue siendo un refugio para los grupos de odio.

Esta semana, Twitter hizo una importante actualización de la página. El icono de respuesta se ha cambiado de una flecha de giro a la izquierda a una burbuja de chat y las fotos del perfil se han transformado de una forma cuadrada a un círculo. Estos cambios estéticos son menores en comparación con las actualizaciones anti-trolls que la compañía añadió en marzo, pero hay un problema el sitio todavía no puede con los nazis.

El hecho de que Twitter está lleno de nazis es tan evidente que ya no tienen pruritos en verificar cuentas de nazis literales como Richard Spencer, fundador del Instituto de Política Nacional (NPI), un think thank de nacionalismo blanco que hizo un culto del racismo que llevó a Trump a la Casa Blanca. También fue el creador del término Alt-right (derecha alternativa), para aglomerar a toda la extrema derecha yankee que tienen mucha presencia en las redes sociales y saben moverse muy bien como trolls.

 

Además de los supremacistas blancos de pocos seguidores, bots simpatizantes nazis, y avatares anónimos, también hay personas y grupos más notables, entre ellos David Duke (ex líder del KKK) y el Partido Nazi Americano.

En septiembre de 2016, el Programa sobre el extremismo de la Universidad George Washington (GWU) publicó un estudio que describe el uso de Twitter por los nacionalistas blancos en comparación con los partidarios de ISIS e informó que los principales movimientos nacionalistas blancos de USA en Twitter tuvieron un incremento de seguidores de alrededor del 600% y ocho veces mayor que los partidarios de ISIS.

Los investigadores también informaron que las cuentas de nacionalistas blancos sufrieron relativamente poca presión de ser suspendidas. Durante su período de estudio, el equipo encontró que fueron suspendidos sólo tres cuentas de ultranacionalistas blancos y cuatro cuentas nazis, y un puñado de cuentas adicionales fueron suspendidas en los días que siguieron. En comparación, se suspendieron 1.100 cuentas de fans del ISIS durante el mismo período.

En un momento del año pasado, Twitter dio un paso para solucionar el problema a través de una purga que incluía a Richard Spencer, Pax Dickinson, y Radix Diario. Spencer, que en realidad había sido suspendido por crear varias cuentas con superposición de uso, consiguió no solo reactivar su cuenta sino convertirse en un usuario verificado.

Con cada nueva actualización de la plataforma, sin embargo, los usuarios siguen llamando la atención sobre el hecho de que no se están haciendo cambios más fundamentales en Twitter. Por ejemplo, en marzo, el sitio anunció como si fuera una novedad increíble la sustitución del avatar de huevo genérico con la figura de un ser humano genérico (?). La percepción de que todos los huevos son trolls es incorrecta. De hecho, hay probablemente millones de esos avatars que son personas que no saben o no les importa subir un avatar personal.

Mientras tanto, algunos usuarios se quejan de que son más propensos a tener sus cuentas limitadas para el uso de lenguaje desubicado y que no censuran los tweets con retórica nazi. Este año hubo un caso de un usuario que había estado esperando cuatro meses para tener una respuesta por parte de la empresa después de informar que un nazi amenazaba con matarlo.

En noviembre pasado, el CEO Jack Dorsey se disculpó por un anuncio promovido desde una cuenta asociada con el nuevo orden, un grupo supremacista blanco neonazi. A pesar de que la cuenta fue suspendida y el anuncio eliminado, Twitter sigue permitiendo que las organizaciones de supremacía blanca puedan promover anuncios, incluyendo a la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense (FAIR), un grupo que el Southern Poverty Law Center clasifica como un grupo de odio.

Pese a toda esta zona liberada que ofrece Twitter a los nazis, neonazis y supremacistas blancos, la investigación concluía que aunque las cuentas nazis son más frecuentes, los grupos no han sido tan buenos en Twitter como ISIS. La cultura de arrastre de nacionalistas blancos de Twitter no parece ser tan “caliente” y “centrada en la comunidad”, como ISIS. El estudio apuntaba a la campaña de Donald Trump como una fuerza impulsora para el nacionalismo blanco en Twitter, sin embargo, Trump fue elegido presidente después de la publicación de este estudio, es decir, la presencia de nazis en Twitter se estima que haya aumentado a niveles históricos.

En definitiva, la compañía de California ha sido criticada, con razón, que casi nunca se mueve rápidamente o lo suficientemente consistente para poner freno a los abusos. Parte del problema se encuentra en el ADN de Twitter: fue pensada como una red para usuarios anónimos y seudónimos. A medida que Facebook se movió hacia una política de nombre real, Twitter decidió no hacerlo. «Otros servicios tienen que usar su nombre real, ya que creen que pueden obtener beneficios económicos y obtener más información acerca de los usuarios” decía Dick Costolo, CEO de Twitter en 2011. «Nos interesa que nuestros usuarios puedan usar el servicio como mejor les parezca. A Twitter no le importa lo que eres, siempre y cuando usted tenga algo para decir».