Puede que te guste, puede que no. ¿Pero que ha dado qué hablar? Sin dudas. Y mucho.
Leon Dame (20), es el modelo alemán que cerró el desfile de Margiela, en la última Semana de la Moda de París; y hasta le robó una sonrisa a Anna Wintour con su performance.

El mismísimo John Galliano, director creativo de la casa francesa, lo eligió para cerrar la presentación de su colección. Pero ¿quién estuvo detrás de su performance? ¿Quién lo guió para que pueda sorprender al mundo con su particular caminar?

Es aquí que cobra relevancia el rol de quien encabeza el título de esta nota: Pat Boguslawski. Jóven, sub-treinta, bailarín, devenido modelo; y hoy director de movimiento: ¿en qué consiste su rol?

En sus propias palabras, “básicamente estoy en medio del modelo, el director de arte, el maquillaje, la música. Hago que todos hagan clic”. No podríamos definirlo como un coach o coreógrafo, ya que estos roles normalmente se apegan a una coreografía establecida; por el contrario, el director de movimiento da lineamientos para ayudar a potenciar la expresividad de quien modela la colección.

Tal y como confesó a Vogue, “básicamente, estoy inspirando a las personas, mostrándoles diferentes opciones e ideas, creando historias que les ayudan a moverse mejor. Estoy creando un estado de ánimo y moviéndome con el talento. Le estoy dando más libertad a las personas con las que trabajo para sacarles el máximo provecho”.

Su agenda cada día está más ocupada: ha coordinado actuaciones especiales en las pasarelas de Tomo Koizumi y Maison Margiela; y coordinó campañas de Tommy Hilfiger, Off-White, Versace, Issey Miyake, Fendi y Hugo Boss; y no para.

El trabajo de Pat con Leon Dame, fue memorable. Esta performance se viralizó y la marca Margiela estuvo en boca de muchos. Sin dudas, esta perfomance nos lleva a reflexionar con mayor profundidad acerca del rol de los desfiles de moda o fashion shows. Para ser memorables y generar impacto, no sólo deben estar bien ejecutados o cumplir con su objetivo meramente funcional (mostrar la colección); sino que deben ser shows en sí mismos que conecten emocionalmente con quien los mire; y es aquí en donde cobra vital importancia el rol de director de movimiento, como una pieza de engranaje más que contribuya a garantizar el éxito de esta experiencia.