Hoy frente a la situación global que estamos viviendo se hace difícil viajar, juntar experiencias y sumergirse en nuevas culturas, por eso, estoy agradecida que antes de la pandemia pude cumplir uno de mis sueños: conocer la Patagonia Chilena, un lugar sagrado, lleno de naturaleza y en el cual viví experiencias inolvidables.

Un lugar inhóspito, repleto de montañas, lagos, mar antártico, donde puedes respirar un aire que te purifica los pulmones. Así se siente estar en Patagonia. Es como estar en el fin del mundo, con paisajes que no se igualan y que te harán sentir sensaciones irrepetibles en plena naturaleza.

Puerto Natales, una pequeña ciudad histórica, puerto del canal Señoret en la Patagonia del sur de Chile, donde se encuentra una preciosa iglesia en la plaza central, hay ferias de artesanías y un sin fin de odas a las tribus autóctonas, Los Onas y los Selkman, los famosos cuerpos pintados.

Eva era nuestra anfitriona, ella es una artista plástica, polaca y casada con un chileno de Valparaíso, juntos vivieron en España, se conocieron, enamoraron y tuvieron a dos maravillosas niñas. Nos detuvimos en una galería de arte, donde encontramos una colección de fotografías antiguas de cuando llegaron los primeros colonos y los encuentros con los hombres de Tierra Del Fuego. La gran iniciativa de Eva y su esposo fue abrir en una esquina de Puerto Natales, esta galería con obras muy profundas e introspectivas. En este lugar también hay una tienda de diseño de tejidos de lana con punto grueso, lo cual es muy atractivo para los turistas extranjeros.

EL GLASEAR

Mi nueva aventura, la más esperada de todas: conocer un iceberg. Tres horas en un barco por todo el fiordo Última Esperanza, que te lleva hacia el glaciar Serrano, 100 mil años de vida tienen estos glaciares, la flora que se observa al caminar por este sendero que te lleva frente a frente con este color puro, hielo azulado y blanco entre medio de Coigüe, arrayanes y aves silvestres, es realmente impactante.

TORRES DEL PAINE

Nunca en mi vida imaginé ver algo así, fue un día con un sin fin de estímulos visuales impresionantes, desde que nos fueron a buscar por la mañana hasta el regreso por la tarde. Tuve la oportunidad de ver un cóndor, animal que sobrevuela por los cielos nacionales y representa la fuerza, también un zorro que nos miraba con aires de regocijo, tomaba sol muy campante y nos observaba mientras almorzábamos al mediodía.

Nos ubicamos en un monte donde pudimos contemplar las Torres Del Paine desde un ángulo espectacular, el día se había despejado y el escenario era de cuentos, la flora y la fauna se hacían presentes, se irradiaban colores, matices, el aire y la meditación eran cada vez más permanente.

Al seguir recorriendo el Parque Nacional nos cruzamos con una familia de guanacos, que caminaban alimentándose de las hierbas. Además de liebres y aves, lo más sorprendente fue ver a un puma irrumpir entre las montañas logrando una fotografía impactante de un turista brasileño.

La comida es increíble, el pan amasado, las sopaipillas de entrada, las mollejas glaseadas, sopa de carne mapuche llamada Korrü, endivias con frutas y quesos, cordero magallánico, son sabores que quedarán para siempre en mí; además de la paz que transmitían los anfitriones, personas cálidas y alegres, fue para nunca olvidar.

Para finalizar, un lugar que les recomiendo es The Singular Patagonia, un hotel y restaurant de lujo que está ubicado en las instalaciones del antiguo Frigorífico Bories de 1915 cuando fue inaugurado por la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.

Este antiguo frigorífico dejó de funcionar y luego de un largo tiempo abandonado, fue declarado como Monumento Nacional Histórico en 1996. Esto es por el importante legado que representaba su historia para la región. Es una estructura muy industrial, fornida, con un excelente servicio, valor histórico y entorno privilegiado.

La experiencia de ir comienza desde que subes en un teleférico para abordar a la planta baja, donde hay un museo antiguo de fotografías y esculturas de la época de oro de Puerto Natales, hasta apreciar la vista desde el comedor, donde los comensales tienen la oportunidad de degustar diversos platos típicos de la zona.

Hoy las fronteras están cerradas y ningún vuelo puede realizarse, sabiendo las consecuencias que esto implicaría. El poder recordar este viaje realizado en diciembre de 2019, me emociona y me hace mucho sentido compartirlo con ustedes, poder trasladar estas emociones y sentimientos desde lo que viví en esta maravillosa tierra.