Petra Collins siempre estuvo haciendo acrobacias en la delgada línea del bien y del mal. Desde su aparición, sabemos cuando estamos mirando una fotografía suya. Experimentar una nostalgia por un momento en el que nunca estuvo presente.

Todo suele ser como de ensueño pero a la vez en el ambiente se respira algo ligeramente extraño: un ojo inyectado en sangre o una expresión melancólica que insinúa algo inquietante debajo de la superficie.

Con 26 años, saltó a la fama a principios de esta década que se está yendo rápido, su trabajo de nebulosas nació y moldeó una estética particular de Internet a través de plataformas de intercambio de imágenes como Tumblr y sobre todo Instagram.

Ahora, se asoció con la revista Baron en una serie que tuvo un proceso de trabajo de un año, donde explora una vez más su propia vida. «Llevo 12 años fotografiando a otras personas, pero nunca me había puesto la cámara encima», le dijo a Refinery29.

Es quizás el trabajo más desorientador y arriesgado de Collins hasta la fecha: nos invita a su mundo interior, misterioso y fragmentado, lleno de perversión y alarmas.

Trabajando con la escultora Sarah Sitkin, que usa silicona, resina y látex para crear moldes hiperrealistas del cuerpo humano, Collins hizo su propio cuerpo y usa la segunda piel hiperreal (máscara facial de Michael Myers, pies cortados, pelo extraído y todo) como vehículo para explorar nuestra relación con nuestra propia imagen.

© Baron Magazine
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«Para mí fue como una forma de terapia. Tengo todas estas cosas en mi cabeza que necesitan salir«, le dijo a i-D.  «Pocas cosas me sorprenden hoy en día, pero ver por primera vez una réplica de mi cuerpo y diferentes partes de mí misma fue una locura. Puedes ver cada poro, cada vena”.

En este proyecto llamado ¿Por qué ser tú cuándo puedes ser yo? sube la apuesta en su obsesión de retratarse a sí misma, ya que ahora le sacó fotos a una versión de silicona de sí misma, siendo así la protagonista de sus propias fotos.

«Llevo mucho tiempo haciendo fotografía, es una locura. Tengo 26 años y empecé cuando tenía 15. La forma en que nos vemos y nos fotografiamos ha cambiado mucho desde entonces, por lo que es interesante volver a eso, porque creo que cuando empecé a hacer fotos estaba realmente obsesionada con la cultura selfie, pero apenas estaba empezando. Esto fue antes de que Facetune o cualquiera de esas aplicaciones existiese, así que en realidad todos estaban descubriendo cómo poder adentrarse en esa otra realidad. Estamos avanzando tan rápido… Creo que hemos llegado a tal extremo que hemos comenzado a perder nuestro sentido de la realidad.

Literalmente ya nada es real. Todo el mundo está en modo Facetuned, todos están cambiando sus caras físicamente. Me parece gracioso muchas veces cuando me piden que haga fotos o realice campañas, la gente siempre me dice: ‘oh, puedes hacer algo que es real, queremos algo real y auténtico’. Quiero decir que nada es real o autentico ya, entonces de ahí es de donde viene mi trabajo, esa es mi realidad«.

© Baron Magazine
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