La noche no es la misma pero la televisión sí. Quizá la noche no sea la misma sin la cosmovisión. O en una de esas, no seamos los mismos nosotros. Presagio.

Cuando el vacío existencial nos hace preguntas es momento de apagar la TV para encender las alarmas. El breakdown social en el que estamos metidos a fondo tiene además de un trasfondo en los unicornios de la salada libre en que se convirtió internet, un correlato en la pantalla no tan chica.

En estos días, una sucesión de golpes bajos y rupias que atrapan el prime time tienen el magnetismo suficiente para seguir atrapando desde las redes paranoicas, tanto que al mismísimo presidente no le quedó otra que recibir por 25 minutos a una bióloga que venía de responder preguntas, ganar $500k y decir por TV que ese dinero lo utilizaría para sus estudios sobre el cáncer, ya que para el gobierno actual no es prioridad la ciencia. Marina Simian es bióloga molecular, y realiza investigaciones para combatir el cáncer de mama y los tumores cerebrales, liderando equipos que están en la vanguardia a nivel mundial, avanzando en los estudios para dar con la cura.

¿Quién quiere ser millonario?, el programa que te cambia la vida, dice un eufórico Santiago del Moro, en un rol que va de anfitrión de una fiesta a CEO de funeraria capaz de ir hasta donde duele sabiendo que del otro lado habrá un pacto de historias esperándolo en la puerta. Del Moro, recibido con honores en la universidad de Much Music en pleno colapso circa 2001, conoce como pocos el cotolengo de este país (el breakdown y el countdown), las líneas de fiebre, sabe como pocos de qué va eso de sacarle jugo a las piedras de las ruinas y en este caso, a las (sus) víctimas.

Los espacios de dolor siguen en continuado, dont stop, como quien no quiere la cosa, en el programa que puede cambiar tu vida. En la misma semana de la biológa, otro episodio lo tuvo a un médico nefrólogo que en el arrastre de preguntas-respuestas terminó mostrando a su familia presente en la tribuna entre los que estaba su hermano que contó que había tenido un accidente mientras de fondo ya sonaba un piano nivel Ese amigo del alma. Después le siguió la segunda participante a la que el conductor le preguntó qué te trajo hasta acá, qué sueño te movilizó ($): una palabra son mis hijos. Del Moro entonces arrancó definitivo: sos una mamá con hijos que la pelea y vino hoy acá a cambiar su vida y la de sus hijos (de fondo el pianito). Y este momento lo coronó el llanto de la mujer. En otro momento, después de llegar a $180k, seguir llorando, abrasarse con el hijo que estaba en la tribuna, dijo: si ustedes supieran con cuanto vivo! A veces uno hace una fachada y no es la realidad, muy poca gente sabe todo lo que nosotros pasamos, lo mucho que me ha costado, no lucho solamente para darle de comer a mis hijos, son muchas presiones. Esta plata que yo me llevo mejora un poco mi vida, me hace vivir tranquila. Yo le dije a mi mamá que para lo único que me anoté es para llenar la heladera, no quiero viajes, no quiero nada, quiero llenar la heladera de mi casa, llenarla, llenarla, llenarla, es lo único».

QQSM realza el fragmento, los recortes, las heridas. Usando al sonido dramático (aplausos y piano), interactuando entre sí para insinuar el funcionamiento de escenas teatrales . Los visitantes están invitados a caminar a lo largo de rampas, patios y bordes de su propia vida, que muestra la permeabilidad y el poder del llanto. El poder del reality show.

En busca de sus mentes, sus emociones y gestos reprimidos, sus historias fragmentadas dispersas entre las capas, pensando que solo al recopilarlas se formarán a sí mismas como un tema que mañana saldrá en los diarios (las redes). La banalización de dar testimonio. Por si no se entendió cómo es la onda: ¿Quién quiere ser millonario?: la conmovedora historia de un padre que consiguió cumplir el sueño de su hijo, «¿Quién quiere ser millonario?»: la emoción del artesano discapacitado que ganó 300.000 pesos, «¿Quién quiere ser millonario?»: la historia de Luis Canobbio, el artesano de soldaditos de plomo que ganó 300 mil pesos, ¿Quién quiere ser millonario?: El participante de 90 años que conmovió a todos, La dolorosa historia de la mujer trans que conmovió a Santiago del Moro en «¿Quién quiere ser millonario?», ¿Quién quiere ser millonario?: Una ama de casa ganó 750.000 pesos, La participante que impactó con su historia de superación en ¿Quién quiere ser millonario?: “Soy trans lesbiana”, Participó de «¿Quién quiere ser millonario?» por sus hijas: tienen un proyecto para ayudar a víctimas de violencia de género, «¿Quién quiere ser millonario?»: Un homeless ganó 500 mil pesos pero su pasado generó sospechas.

Cuando cambiarte la vida termina siendo llenarte la heladera, comprendemos que el lenguaje no es inocente. También, una vez más, si hay fast food, que no se note. Quién quiere ser millonario parece preguntarnos con sorna y sarna, quién quiere ser lastimado en estos tiempos interesantes? Pareciera que muchos.