Algunos adoran los finales felices. El ex RRPP de Jet, Roro Eguillor, lleva más de 200 días preso y a principios de este mes le volvieron a negar la excarcelación. Tanto arriba como abajo, cuando los lazos familiares no alcanzan y la fuerza del engaño son brotes verdes, las ruinas se vuelven circulares.

En pocas horas tuvimos el placer de conocer la esencia de un primate millennial, hecho a base de leche materna y máquinas de humo, escapismo, malas traducciones, que nos contaba sus aventuras amorosas, soñando con escapar por Ezeiza y atacando por su cuenta. Condenado a un live en Instagram, en directo hacia su muerte y destrucción. Todo este tapiz perforado a puñaladas sirve como pantalla para la proyección de la película del Roro sobre su identidad borrosa, horribles mezclas.

Rodrigo Eguillor podría entenderse así como un fantasma, una premonición, el dibujo de un monster energy en tiempos de payasos presidentes y eclipses totales.

Lo que parecía un chiste de año nuevo ya lleva más de 200 días preso con una sucesión de escándalos durante el verano en la cárcel de Marcos Paz, donde estuvo seis meses, una de las más superpobladas e infectadas del país, donde permaneció en el pabellón de agresores sexuales. Allí sufrió de una fuerte abstinencia de drogas y trascendieron varios episodios violentos con otros presos y hasta guardias del penal en el que se encontraba detenido.

Así lo confirmaron fuentes del servicio penitenciario a Crónica, que contaron que Eguillor discutió con un guardia y arrancó el inodoro de su celda. Al ser consultado por otro penitenciario sobre estos destrozos, dijo: «Lo rompí y no pienso limpiar nada de acá, eso lo van a hacer ustedes”. Imaginemos juntos lo que pasó luego.

El mes pasado fue derivado a la cárcel de Ezeiza, donde comparte el pabellón del infierno psiquiátrico con Pity Alvarez (acusado de asesinato), Camus Hacker (condenado por extorsión de imágenes y videos íntimos de famosos), Eduardo Vásquez (femicida y ex baterista de Callejeros), Martin Ríos (el tirador de Belgrano), y Lázaro Baez, entre muchos otros.

En Ezeiza, al llegar el 14 de junio, primero fue evaluado en el hospital de la Unidad y luego derivado al pabellón C del Módulo 1, donde se encuentran los internos con Resguardo Integral Físico (R.I.F.), entre los que está Mangeri, el encargado de edificio condenado a perpetua por el crimen de Angeles Rawson cometido en 2013. Pero ahí duró poco. Según publicó PERFIL, no encajaba con el resto de los detenidos, se pasaba la mayor parte del día encerrado en su celda e interactúaba poco con los otros detenidos y, cuando lo hacía, comenzó a tener actitudes conflictivas con el resto de los presos: se comía la comida de los otros internos o tomaba como propias las pertenencias de ellos. Por eso lo derivaron al Hospital Penitenciario para una reevaluación.

El Roro está formalmente acusado de «abuso sexual con acceso carnal» y «privación ilegítima de la libertad» de Lourdes Segura. En la causa interviene el fiscal Oscar Ciruzzi, que dijo que debería tenerse en cuenta «su dudoso arraigo» en el país teniendo en cuenta que no tiene contacto con sus padres y el hostigamiento hacia la víctima y hacia los testigos a través de redes sociales.

«Es un adulto. Se muestra de una manera, pero tiene una serie de antecedentes que lo hacen notoriamente peligroso. Lo que hace en las redes y en los medios evidencian el desprecio que tiene hacia el género femenino«, dijo el abogado Fernando Burlando que defiende a Lourdes.

«No es un chico, es una verdadera bestia. Era consciente de lo que hacía. Y de la violencia con la que lo hacía. Lourdes fue violentada y maltratada desde el primer momento. Le mintió en todo. Le dijo que vivía en Puerto Madero y terminó en San Telmo«, dice Burlando y agrega que fue clave el GPS: «ella pidió auxilio de múltiples maneras. Desde que ingresó a ese domicilio de la calle Piedras. Pudo contactarse con su hermana. Llegó a enviarle la ubicación por WhatsApp y resultó ser su salvadora. Porque fue hasta ese edificio«.

Bueno, pará, quieren que les cuente en serio chicos? Yo soy un chico que tengo muchos problemas, fui a un colegio para chicos especiales, y, cómo es, nada. Una vez estaba así, me agarraron y me dijeron: Che Rorro, querés venir a trabajar a Jet? Y yo dije, bueno, vamos. Sigo teniendo problemas, problemas mentales. No sé que tipo de problemas porque mis papás no me quieren decir, como no me quieren decir qué tipo de problema mental tengo, yo voy por la vida con problemas mentales, tipo: me chapo modelos, me garcho modelos, me cojo travas. Todo ¿entendés? A mi tipo, todo me va bien. Como tengo problemas mentales, cuestión que fui a este boliche que en la puerta dice: «es apto para chicos con problemas». Yo dije bueno si es apto para chicos con problemas, voy a ir. Entonces, entro a Jet, y nada, empecé a laburar en negro y no me garpaban, no me garpaban, yo les metía minas, que de ahí salió esta chica, que me garché tres veces. ¿Quieren saber cómo es la historia? Si quieren saber cómo es la historia posta, posta, se las cuento sino sigan hablando y díganme violín y todo eso. Total, no tienen ninguna prueba, no hay ninguna causa en judiciales. ¿Quieren que les cuente? Cuestión que esta mina viene a Jet y nada, ahí no me la chapo. Cuestión, no me la chapo, nada, me agarré a otra piba. Me habla, me gedea por Instagram, por todos lados, y le digo bueno venite al departamento en San Telmo. Viene, ah, perdón, ella estudia, bah estudiaba porque ahora está internada en un neuropsiquiátrico, no sé donde está ahora, está re loca la mina. Cuestión, sale de la UADE, viene, sube. Y nada, tipo, estábamos así. Garchamos una vez, tranka. Me la vuelvo a garchar, dos veces más y en la tercera me dice: «Bueno acabame en la boca». Y bueno, le acabo en la boca, me voy a fumar un pucho al baño y empiezo a escuchar: ¡salvenla!¡salvenla! Y yo dije no, ya está boludo, flashee película, no sé, esa que se quiere suicidar, viste, ¿cómo se llama? Flashee tipo Bates Motel, ¿entendés? Entonces, tipo, yo agarré así y dije qué pasa guacho, tipo, ¿qué pasa? Siempre en San Telmo se agarran a piñas, es más he subido videos donde se estaban cagando a trompadas. Dije, «ah debe ser un quilombo». Cuestión, no veo a la mina, salgo al balcón y estaba con la pierna mitad tipo al borde de tirarse y yo le digo pará por favor. La familia toda abajo, empezaron a venir los policías, los bomberos con camillas, con todo, y le digo: «por favor no te tires, te juro, nos vamos a las Bahamas, nos vamos a Miami, nos vamos a Europa, por favor no te tires». No me dejaba agarrarla. Hasta que la pude agarrar del cuello como se ve en el video, sí, la agarro del cuello feminazis! con el pañuelito, son unas mogólicas! Cuestión, encima de todo, encima tipo, de que me están acusando, aparte de que me están acusando de violador y asesino, sin prueba alguna, con pruebas infundadas, y escuchen esto bien y busquenlo en el código: toda persona es inocente hasta que se demuestra lo contrario en un tribunal de justicia, ¿entendés? Entonces, la agarré dos horas, tenía más fuerza que yo, porque me explicaron por la adrenalina de que se quería suicidar, y no podía agarrarla, con mi cuerpo, peso 97 kilos, no podía sostenerla, se me zafaba, encima fue un jueves que era de noche, llovía una banda. Les estoy contando toda la verdad, así que me chupa un huevo si me están grabando, lo que sea, porque está todo en la causa.

Con 24 años, el Roro era efectivamente un relacionista público del boliche Jet y también es uno de los hijos de la fiscal Paula Martínez Castro, aunque su vínculo no es el mejor. Parte de esta relación aún por descifrar, fue cuando gritó el «Llamen a mi vieja» (VIDEO) apenas había sido atrapado por la PSA cuando pretendía irse a Europa con la excusa de ver el partido entre Boca y River, en Madrid.

Eguillor fue acusado en noviembre pasado. Fueron las amigas de Lourdes las que publicaron en redes sociales el video de lo que había pasado en un balcón de San Telmo. Fueron esas amigas también las que hablaron y contaron la historia que no contó del todo el RRPP. Había acordado encontrarse para cenar con ella cuando saliera de la facultad, donde estudia Ciencias de la Comunicación, pero a último momento cambió los planes y le pidió que se acercara al departamento de un amigo. Según contó Carolina, una de las amigas a TN: «En el departamento se empezó a desenvolver toda una situación de violencia y maltrato verbal, y en un primer momento había otro chico. Después se retira, ellos quedan solos y él la empezó a tratar mal, la manoseaba, quería tener relaciones con ella sin preservativo y ella se negaba. Después ella se dio cuenta de que la situación se le iba de las manos y le mandó su ubicación a su hermana. Y él le sacó el celular y se lo tiró por el balcón«.

En ese momento, relataron, los bomberos se preparaban para disponer los inflables en caso de que alguien cayera de ese balcón y los vecinos tiraban camperas y sacaban colchones a la vereda. Lo que se veía hacia arriba era el forcejeo y a una chica gritando: «Me quieren matar».

Pero Burlando cree que, en el fondo, todo es parte de un acting. «La dispersión, los comentarios discriminatorios, misóginos y borders que realizó tanto en las transmisiones en vivo por Instagram como en los móviles de televisión, son parte de una coartada psiquiátrica«.

Entonces, la salvé. Ustedes me están acusando de algo… La policía me decía «flaco vos sos un héroe», tengo testigos. La salvé, tipo, la saqué del balcón. Si yo no estaba tipo ahí, la mina moría. O sea, si era un pibito de ustedes, tipo, todos los que me están acusando, o todas las larvas, que son todas larvas, tipo, cero músculos, con nada, la piba se moría. Corta. Porque la piba tipo, estaba al MAX, iba al gimnasio, tipo nada, bueno, tenía buen orto, nada, bueno, cuestión cuando la intento sacar, ahí sube la policía, rompen la puerta, suben los bomberos, nos atan con dos sogas y ahí entramos. Y listo, se terminó, no hay mucho más para contar. Todo lo que están hablando ustedes sin saber, es más, la piba me mintió y me decía que vivía en San Telmo, cuando no. Cuando leí la causa vivía en Ituzaingó. Era una negra que me quería sacar, bah no, que me quiere sacar toda la guita ¿entendés? Bueno, nada. Y acá estoy, y todos ustedes están bardeando al pedo, yo la salvé, y me estoy fumando un porro, ahora voy a poner un tema.

A ver, sí, no niego que sea un forro con las minas, eso no lo niego. A ver, no estoy diciendo que soy un santito. No, soy un forro, pero en lo sentimental. Nunca en mi vida tuve un problema con una mujer. Esta piba, ves el perfil y es un gato man. Es un gato. Con el mayor de los respetos, eh. Y ustedes saben las clases, hay varios tipos de minas y no estoy prejuzgando, no digan que estoy cosificando ni nada. Ustedes saben «las minas de bien». Y tampoco decir minas de Recoleta, Pilar, Palermo, Canning, por donde me muevo yo que tienen guita, minas de bien. Uno se da cuenta cuando mira un perfil, si la mina es de bien o si es una flojita de tanga, ¿entendés?

La piba divina, nada más que, indudablemente, la hermana me decía, era depresiva. Tenía una enfermedad psquiatrica. Estaba mal de la cabeza.

Me están escrachando y no me lo merezco. Me lo merezco sí por pito duro y por nada, recapacité y pensé, que sí, que este año me garché millones de minas y en realidad no tendría que haber hecho eso. Y ahora me estoy garchando una mina por semana. Y hasta ahí. Ni siquiera tengo ganas de estar con minas ¿entendés? Tengo miles de mensajes en DM para vernos, para juntarme con minas y no me junto por este mismo tema. Porque la verdad, no sé qué tipo de mina me puedo cruzar, no sé qué tipo de locura puede llegar a tener.

Siempre fui un pibe de bien, de familia de bien, tipo, nada, viví toda mi vida en Canning. Ahora vivo en Pilar porque nada, me llevo mal con mis viejos. Es más, vive en Solar del Bosque Country Club. Mi viejo vive en otro country que igual no es en Canning, es en Pacheco. Y yo vivo acá en Mayling, solo.

Además del peligro de fugarse, otro de los puntos clave para que el RRPP de Jet esté preso fue el informe del Cuerpo Médico Forense que lo describió con «una apariencia despreocupada» de parte del imputado por los procesos en los que se encuentra involucrado.

El examen psicológico lo mostró con una «tendencia a la actuación, con baja tolerancia a la frustración y desestimación de las figuras de autoridad».