miércoles, diciembre 7, 2022

SI FUERA UN CRÍTICO DE ROCK

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Por Rudi Carl / Fotos: Mateo Rodriguez Egaña

El viernes fui a ver con una amiga la presentación del disco «Noche de Hotel» de Piwa la Piwa en el teatro Margarita Xirgú de San Telmo. El día anterior había estado con él tomando una limonada en un barcito cerca de su casa. Le pregunté si estaba nervioso y me dijo que no, y así se lo notaba, muy tranquilo. No tomamos nada de alcohol, medio se molestó porque le invité una cerveza, pero no quería tomar nada porque quería estar de la mejor forma para el concierto. Le pregunté también cómo iba a ser el show, sólo me dijo que iba a ver algunos actores, algo de teatro representando el concepto del disco. Nos quedamos un rato y se fue porque refrescó y no quería que se le jodiera la garganta.

El día del show, como siempre llegué muy temprano con mi amiga, y lo primero que nos llamó la atención fue el lugar. Estuvimos en el «lobby» esperando que se abrieran las puertas, hasta que salió el «botones» del hotel. Mi amiga no entendía nada, yo me imaginé algo, supuse que tenía que ver con lo que me había dicho el día anterior. A eso de las 9, las puertas se abrieron, nos sentamos en la primera fila, y de a poco se empezó a llenar. Abajo del escenario había una cama, un bar, una mesa con sillas y una pantalla detrás del escenario.

Cuando las luces se apagaron, pensé que iba a salir la banda y Piwa, pero en vez volvió a aparecer el botones. Fue muy linda su actuación hablando del hotel, nos dió la bienvenida y se ganó varios aplausos. Pero Piwa no aparecía, y generaba mayor expectativa, por lo menos en mi. Supongo que pasaron unos 15 minutos y se vio a la banda salir y al ratito a la Piwa, y empezó el show que todos esperábamos. Pero con Piwa nunca se sabe para donde va a ir su show, y eso lo hace único. A modo de ejemplo en su último show terminó cantando una canción de los Bee Gees invitando al público al escenario. Todo puede suceder.

¿Qué puedo decir de él? Creo que es una mezcla de muchos y de él mismo. A veces se parece a Miguel Abuelo, y pasa a la locura de Luca Prodan. A veces canta como Cerati o Calamaro, toca el piano y la guitarra, pero si bien es una mezcla de muchos, él es la Piwa. Absorbió seguro de todos ellos, pero tiene su propia personalidad musical, y teatral, y realmente se lo ve feliz ahí arriba, algo que transmite al público sin dudas.

El concierto se mezclaba con las actuaciones del botones, la de una pareja que llegaba al hotel, la del águila (será la de su viaje a México o algún águila voladora de su mente), y la música. Las canciones fueron apareciendo de manera natural, y con mucho cariño de parte del cantante. Las ama a esas canciones, y eso lo transmite cantando, corriendo, hablando y peleándose (¿Quién vio a un cantante peleándose con un águila?). La banda sonaba fuerte y bien, debería destacar al saxofonista, la fuerza de la batería, la calidad del bajo, la sensualidad de la guitarrista y el virtuosismo del pianista.

Otro punto alto fue el dúo con el Chacal, se notaba el amor que se tienen y nos hicieron cantar a todos, (uno de los puntos más altos sin dudas). En la pantalla se veían los videos de las canciones. Entonces, se mezclaba la música, el teatro y el cine. No hay muchos conciertos que logran eso.

Muchos no saben quien es la Piwa, pero los que lo conocemos sabemos de su talento y sobre todo de su amor por la música, de su vocación, de su perfeccionismo. Piwa es uno de lo pocos cantantes que siguen siendo libres, que no cambia esa libertad por nada, y su «rockerismo» es su estilo de vida. No sé si será un rockstar famoso algún día, ojalá que sí, pero es uno de los pocos que siguen encarnando esa libertad que el rock o que la música en general transmite, y no es poco, en estos tiempos como dice la canción de Fito, egoístas y mezquinos, donde parece que la libertad hay que comprarla.

En fin, el concierto se los recomiendo a todos. Ojalá se vuelva a presentar, ojalá con esa banda sigan tocando juntos. Mi amiga que vino al show conmigo me dijo, «al principio no entendía nada, pero después me hubiera subido al escenario a bailar», y bailó a su manera. Más de uno lo hubiera hecho, entre ellos yo.

Gracias Piwa.

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