La ayahuasca está de moda.

De cada 10 consultas que recibo sobre chamanismo, 5 se refieren a la ayahuasca. Si debe o no tomarla, qué puede esperar de la ceremonia, cómo interpretar las visiones que ha recibido durante la toma y cosas así.

La verdad es que no existen respuestas universales para estas preguntas y eso es clave para entender la magia de esta medicina ancestral. Lo que sucede entre ella y quien la recibe es absolutamente personal e idiosincrático. No existen dos experiencias iguales. Ni siquiera los más avezados bebedores de este poderoso brebaje pueden estar 100% preparados para lo que va a suceder.

Y es que esta planta maestra es quien conduce la experiencia, definitivamente.

Al encuentro con la experiencia de la ayahuasca

Llegas al lugar de la ceremonia, te sientas junto a otros viajeros de la consciencia, tratas de mantenerte centrado a pesar de tus miedos, recibes tu vasito con la extraña sustancia y comienzas a transitar lo inesperado. No hay nada que puedas controlar. La comandante del viaje es la planta. Lo mejor que puedes hacer es confiar y abrazarte al asombro.

Puede que vomites violentamente, o que te sientas tan mal que quieras que todo termine pronto. Puede que luches contra horribles bestias (y que te resulten extrañamente conocidas) o puede que flotes sobre copos de nieve de deliciosos colores. O puede que no suceda nada, que veas revolcarse a tus compañeros de ceremonia sobre sus tapetes, mientras tu no sientes ni siquiera una mínima nausea; que escuches sus relatos alucinantes de lo que vieron y que no tengas nada que contar; que vuelvas a tu casa preguntándote: ¿Qué salió mal?

Todo está dentro de lo esperado. Sencillamente porque nada está dentro de lo esperado cuando se trata de experiencias chamánicas.

La búsqueda chamánica de la verdad

El chamanismo es un intento por conocer de primera mano la realidad en todos sus recovecos y con todos sus matices. En los planos visibles e invisibles. En su diversidad sin límites. Es aceptar que hay un ámbito donde reglas, medidas y protocolos no funcionan. Y que está bien que sea así.

El chamanismo probablemente surge en la prehistoria, dicen los especialistas; y yo creo que el primer chamán fue alguien que se plantó un día en su cueva y exclamó:me niego a aceptar que las cosas son así y nada más y salió a buscar respuestas por su cuenta. En lugar de aceptar que la enfermedad no tenía remedio, fue a buscarlo al dominio de los espíritus vegetales. En lugar de aceptar que pelear era la única salida ante las diferencias, viajó al reino de los maestros animales a preguntarles como hacían ellos mantener la armonía en la diversidad. Un chamán es un rebelde de la existencia que trae respuestas innovadoras a los problemas de siempre.

Esa chispa de rebeldía está presente en cada ser humano. Aparece cuando de niños nos preguntábamos “¿qué es esto que llamamos realidad? o¿por qué esto y no la nada?”. Es cierto que no siempre se dan las condiciones para que esa chispa se encienda, pero cuando lo hace, pasan cosas muy interesantes. Incluso algunas personas eligen ese camino como vocación. Una curandera amazónica, un poeta existencialista y un físico cuántico, tienen mucho más en común que lo que imaginan. Comparten secretos solo comparables con los que sabe aquel que ha regresado de la muerte: han visto cara a cara al Misterio y han visto como el Misterio los observa a ellos.

Pero la vida de nuestro tiempo parece querer alejarnos de ese placer sublime de habitar lo sagrado y nos mantiene encadenados a los mecanismos fríos de la causa y efecto, automatizando nuestras respuestas sociales y nuestras expectativas; aprisionándonos en una especie de línea de producción donde transcurrimos los días indolentemente entre una carga del celular y la siguiente.

Recomendaciones para el viajero

Es natural –hasta obvio- que ante la primera oportunidad de salirnos del libreto que nos han hecho aprendernos, corramos hacia el chamanismo y especialmente hacia la ayahuasca como pasaje de regreso a lo humano. Es un asunto de salud mental. Y de supervivencia del alma.

Por eso me propuse en este artículo presentarte algunos aspectos que creo que te van a ayudar a alinearte con la experiencia, si es que decides intentarla.

Propósito. Considera el para qué quieres tomar Ayahuasca. Formula ese propósito con claridad. Recuerda esto: la ayahuasca es medicina. Los chamanes amazónicos que desarrollaron la receta original, eligieron sus componentes con un conocimiento que llevó cientos de años en florecer, con el objetivo de curar el espíritu herido de las personas. Si tu propósito es sanar tu alma o descubrir la causa espiritual de tus dolencias físicas o problemas, entonces podrás dotar a tu experiencia de un sentido profundo y lo que suceda en el marco de la toma resultará mucho más revelador que si simplemente vas a curiosear.

Elección de los facilitadores. Hazlo con sabiduría. Esto es: no te dejes llevar ni por los nombres rimbombantes, ni por llamativos reportajes en YouTube, ni compares la cantidad de seguidores que tengan. Elige a aquellos con quienes sientas una vibración afín. La sanación ancestral es ante todo relación: relación entre el paciente y el sanador, relación entre el paciente y su cuerpo, relación entre el cuerpo y la planta, relación entre el sanador y su medicina personal. Es una red. Permite que sea tu sabiduría interna la que elija al mejor sanador para esa red en la que estás por ingresar. Recuerda que la experiencia que vas a vivir es de tipo espiritual. Utilizar solamente los criterios racionales para encararla no te dará resultados significativos.

Dieta. Los facilitadores de la ceremonia seguramente te pedirán que sigas una dieta los días previos. Aunque te parezca molesto o un dato menor, hazlo a consciencia. La dieta está destinada a eliminar las toxinas de tu cuerpo para que el espíritu de la planta pueda expresarse mejor y de esa manera te lleguen las visiones que esperas. Es importante que incluyas una dieta mental también, que te apartes durante los días previos de la sobrecarga de información, trivialidades y conflicto permanente que nos bombardea cada día. De todas maneras, la dieta no evitará que vomites. Prepárate para vomitar feo. Es como estar en el estómago de una gran serpiente y navegar sus entrañas. Al mismo tiempo, el vómito es una bendición: el hecho de arrojar fuera lo que ya no sirve – toxinas, pensamientos, el apego al pasado, culpas, condicionamientos…- es crucial en esta sanación.

Integración posterior. Una de las reacciones que más escucho por parte de las personas que van a retiros de ayahuasca es que no sienten que haya cambiado nada en sus vidas. Esto no es responsabilidad de la planta. Es consecuencia de un prejuicio cultural: creemos que porque es una medicina exótica va a funcionar como un botón mágico que apretaremos para que todo cambie sin nuestra intervención. Nada funciona así. Es necesario procesar lo vivido, descubrir las modificaciones que necesitamos realizar en nuestras formas de pensamiento y actitud, para alinearnos con esta visión más genuina de nosotros mismos y tomar el comando de nuestra voluntad para concretar esos movimientos. A eso lo llamamos integrar. Sin integración no hay sanación. Si esperas que tus circunstancias o tu perspectiva de la vida mejoren automáticamente después de una toma de ayahuasca mejor no lo hagas, porque te desilusionarás. Si en cambio esperas que esta medicina ancestral te muestre lo que tienes que ver para crear esas nuevas circunstancias y perspectivas, entonces adelante.

Claudia Andujar, Untitled, “Retratos”, 1976.

Considera otras opciones. No es necesario tomar ayahuasca para explorar el chamanismo. Si sientes la ceremonia de ayahuasca como una experiencia que tu alma necesita transitar, seguramente haya algo allí para ti. Pero no lo fuerces. Si, por ejemplo, lo que buscas es expandir tu percepción de manera consistente, algo que puedas activar en tu cotidiano para mejorar tu relación contigo mismo, recuperar tu poder y encontrar un lugar más significativo en la comunidad, existen otras opciones. Puedes aprender a viajar con tambores, conseguirte el tuyo y auto-guiarte en exploraciones de consciencia que serán muy reveladoras. O puedes aprender prácticas ancestrales de respiración, movimiento corporal, danzas extáticas, y otras alternativas para conectar con las dimensiones inmateriales y sus aprendizajes. Entrenarte en sueños lúcidos es otro camino que te conducirá a extraordinarios viajes por lo trascendente.

Ten en cuenta que en muchas regiones del mundo no existieron plantas u hongos de efectos enteogénicos y, sin embargo, los chamanes de todas las culturas se las ingeniaron para atravesar el velo de las apariencias y ver la realidad en toda su intensa hermosura.

Recuerda –ante todo- que el instinto chamánico de responder a la pregunta “quien soy y que estoy haciendo aquí” está en tu interior, como en cada ser humano que existe, ha existido y existirá.

Buscar esas respuestas es parte de la agenda de lo humano, quizás lo que te trajo hasta aquí. Es tu derecho de nacimiento.

Elegir la forma en que consigues esas respuestas es de tu absoluta incumbencia.

Disfruta tu viaje.