En Regia ya se ha contado con lujo de detalles el ascenso y caída de Ross Ulbricht, el creador de una plataforma de compra-venta de drogas llamada Silk Road, alojada en lo que se conoce como Deep Web. En 2017 apareció el documental Silk Road: Drugs, Death and the Dark Web, pero este mes Amazon estrenó una película del director Tiller Russell que recrea la trama que culminó con el joven emprendedor sentenciado a dos cadenas perpetuas y sin posibilidad de obtener la libertad condicional.

Desde que Internet es parte de la vida de todos, ningún término genera tanto miedo como la Deep Web. Un océano oscuro y profundo de información prohibida, donde drogas, armas y sexo evitan los buscadores débiles manteniendo el anonimato de las direcciones IP.

Ross Ulbricht en sus tiempos felices.

Según la arqueología digital moderna, en febrero de 2011 Ulbricht lanzaba en esas aguas Silk Road, un sitio donde compradores y vendedores de drogas podían comerciar entre ellos pagando 6 bitcoins por cuenta y una comisión al administrador por cada transacción. Con este esquema, se calcula que Ulbricht llegó a amasar una fortuna de 150 millones de dólares.

Junto con otros sitios como SheepMarket, The Black Market Reloaded (BMR) y PANDORA Open Market, Silk Road supo ocupar el trono real en la red TOR, gracias a la oferta y demanda (siempre de manera anónima) de Heroína, LSD y Cannabis. Al punto tal, que se lo llamaba el Amazon de las drogas. Aunque parezca absurdo, el sitio prohibía productos o servicios que puedan dañar a terceros (como tarjetas de crédito robadas, monedas falsas, asesinatos o materiales para la fabricación de armas).

Todo esto fue mas o menos bien, hasta que una investigación del FBI y la DEA le pusieron fin al sueño de Ulbricht. Es acusado de narcotráfico, blanqueo de dinero, violación informática y demás cargos. El 29 de mayo de 2015 la jueza Katherine Forrets de Manhattan lo condena a dos cadenas perpetuas. Un castigo sin precedentes en la lucha contra los delitos online. “Que quede claro. Nadie está por encima de la Ley”, dijo la jueza. «Ahora debes pagar el precio». Claro que, a esa altura, de nada le servían todos esos bitcoins.

Ulbricht junto a compañeros de encierro en una cárcel federal en Manhattan, Nueva York.

Con todos estos ingredientes, Amazon Prime Video estrenó este mes la película Silk Road: el camino oculto. Nick Robinson (“Shadow in the Cloud”) le da vida a Ulbricht en un papel que pone nervioso al espectador. Compone a un joven con alto coeficiente intelectual (Ulbricht se graduó de Físico en Universidad de Texas en Dallas y estudió en profundidad la teoría económica de Ludwig von Mises, máxima figura de los libertarios), que defiende la utopía de un nuevo orden sin intervención del Estado, pasando por arriba el sentido común que debería tener cualquier persona que no desee pasar el resto de su vida tras las rejas.

Nick Robinson (Amazon)

El director Tiller Russell deja de lado las complicaciones técnicas propias del desarrollo de una plataforma en la Web, para darle ritmo a una historia focalizada en el aspecto idealista de Ulbricht, configurado a partir de un axioma según el cual romper la ley es sinónimo, paradójicamente, de recuperar la libertad. Una libertad que tampoco queda muy claro que representa, ni en que momento se perdió. La moraleja, no hace falta aclararlo, es que el que las hace las paga. Y el que pelea demasiado por una falsa libertad, termina perdiendo la verdadera.