Sigue habiendo química entre los dos. Quizás no necesites recordar que Tom Rowlands y Ed Simons fueron uno de los más populares y posiblemente los más importantes compositores de música electrónica de los años noventa. Ayudaron a instalar el sonido de la rave en Estados Unidos, tocaron en conciertos monumentales en vivo y escribieron algunas de las músicas más remotas que jamás hayan superado la lista de singles del Reino Unido. Pero a medida que pasaron los años, se vieron obligados a navegar el peso de su legado, la apatía de los fanáticos y un panorama musical en constante cambio, por nombrar solo algunos retos. Pero esta realidad no es una historia de la lenta caída de una sociedad veterana hacia la irrelevancia. Rowlands y Simons han estado haciendo música interesante en los últimos diez años.

El noveno álbum de estudio de The Chemical Brothers, No Geography, fue lanzado a través de Virgin EMI. Compuesto por diez canciones es una increíble liberación musical, un disco que está a la par del clásico debut del dúo Exit Planet Dust junto a la psicodelia de su álbum Further de 2010, estos fueron los trabajos de TCB que han escrito las reglas respectivamente para después re-imaginarlas por completo.

No Geography comenzó con la construcción de un estudio dentro de un estudio: una pequeña habitación improvisada que contaba con el tipo de kit que habían utilizado anteriormente para grabar la mayor parte de sus primeros dos álbumes. Equipo que se había quedado acumulando polvo en el ático de Tom durante los últimos veinte años. Ese espacio experimental ofrecía libertad y la oportunidad de crear música para contar su propia historia de una manera que no lo habían hecho durante años, un testimonio de su impacto atemporal en la estratosfera de la música electrónica y nos recuerda lo creativa que puede ser la música rave cuando no se aferra a lo que sea el zeitgeist electrónico en ese momento.

Más allá de los últimos dos tracks con momentos cursis, No Geography es un jodido apocalipsis sonoro. Pero no es un retroceso al sonido que una vez llamaron big beat, sino diez pistas de baile pop, inspiradas principalmente en fuentes de sonido y samplers electrónicas, que explotan con éxtasis y color. Hay un guiño al actual momento político occidental («MAH» en particular), aunque es lo único, el resto es una invitación de 46 minutos para escaparse.

Definitivamente hay un poco de nostalgia por el pasado de los Chemical Brothers sobre la pista, pero ilustra cómo el dúo parece haber aprovechado algo de su pasado y lo ha re-utilizado para avanzar. En esta etapa de su carrera eso ya es impresionante.

Chemical Brothers llevará de gira este disco para una serie de conciertos en estadios y como acto estelar en festivales por todo el mundo este año. Lo más inmediato es la presentación en México como parte del Festival Corona Guadalajara el 11 y 12 de mayo en el Pepsi Center de la Ciudad de México.