Este mes se publicó en todo el mundo Welcome 2 America, disco póstumo de Prince grabado en 2010 que ve la luz en 2021. El sonido pop de oro púrpura vuelve con una mirada profética sobre el racismo, la desinformación, la crisis de fe y el capitalismo.

A cinco años de su muerte, la bóveda de material inédito vuelve a abrirse con el pop sociológico de quien siempre vio un futuro y que, para el resto de los mortales, recién llega en este confuso 2021. Como la ambigüedad que acompañó toda su carrera, como la soberbia y la humildad extrema en simultaneo, o el masculino y femenino fundidos en un símbolo. En esta ocasión el híbrido entre consciencia política y diversión superficial no dejan dudas que se trata de una obra póstuma a la altura de sus mejores trabajos.

En 2016, cuando tenia 57 años, Prince Roger Nelson partió de este mundo. Dejaba una discografía descomunal, que configuró un capitulo entero en la historia de la música pop con 39 álbumes, cinco películas y una bóveda en sus estudios de Paisley Park – en su Minneapolis querida- con unas 8 mil canciones inéditas.

Luego de arduos debates entre sus herederos y colaboradores, ese archivo gigante fue trasladado a un complejo de almacenamiento en Los Ángeles. Revisando ese arsenal de música, aparecieron versiones extendidas de Purple Rain, 1999 y Sign o’ the Times. Entre el material desconocido, se podía leer en la superficie de unos CDs Welcome 2 America. A diferencia de los otros hallazgos, este era disco entero que había grabado en 2010, cuando Prince y su banda ensayaban para una nueva gira. Lo más curioso, es que esa declaración, aplica muy bien en 2021. Tal vez demasiado bien. En la banda de sonido de Batman, Prince escribió un tema llamado The Future, asegurando que lo había visto y que se venia algo bastante duro. Mientras Hollywood evoca imágenes del pasado, las clases bajas eran sistemáticamente derrocadas. Y cualquier semejanza con la realidad es la imaginación de un genio.

Welcome 2 America se hizo dos años después del comienzo de la administración de Obama, cuando Prince no veía demasiado progreso. En la canción principal, un coro de mujeres cantan “Hope and change” (las principales promesas de campaña). «Todo tarda una eternidad / La verdad es una nueva minoría» señala Prince, abordando el racismo, la explotación, la desinformación, la celebridad, la fe y el capitalismo. «Siglo XXI, todavía se trata de la codicia y la fama», canta en Running Game (Son of a Slave Master). Once años después de la grabación del álbum, con una década que ha traído divisiones, un racismo descarado, un infierno digital de consumo exagerado y mentiras impulsadas por algoritmos, Prince simplemente describía lo que está ocurriendo ahora.

Según la crítica del New York Times, este no es un disco realizado de manera casual. Al contrario, es uno de los álbumes más colaborativos de Prince. Comenzó grabando pistas instrumentales, sin voz, algo que agregó luego junto a las cantantes Shelby J., Liv Warfield y Elisa Fiorillo. En tanto que Morris Hayes – conocido como el Sr. Hayes- agregó teclados , arreglos de cuerdas y trompetas.

En 2010 Prince ya había lanzado el álbum 20Ten y su atención estaba centrada en formar una banda para viajar por el mundo durante los próximos dos años. La parte estadounidense de la gira se llamó Welcome 2 America, pero el álbum permaneció inédito. (La versión de lujo de «Welcome 2 America» incluye un Blu-ray de un show en el Inglewood Arena de California).

Este Prince retoma el camino que había dejado en los 80s, cuando todo lo que tocaba lo convertía en oro púrpura. Luego llegarían los 90, con la prescripción autoimpuesta tras el juicio con su compañía discográfica y la palabra “Esclavo” escrita en su rostro. En los 2000 vivía de los recuerdos como leyenda viva, pero nunca había dejado de grabar, buscando el sonido perfecto y la síntesis de su propia influencia (Prince decía que no escuchaba a ningún otro artista que no sea Prince).

El registro de Welcome 2 America arranca con su tema principal con cierto optimismo, siempre de la mano de los placeres de la carne (al fin y al cabo, no deja de ser un disco de Prince). En sus primeras notas, ya transmite un estado de ánimo. El silbido de serpiente de platillos y una línea de bajo que avanza lentamente, retrocede y luego se sumerge aún más en un contexto de acordes ambiguos y golpes de sintetizador. La pista se inclina hacia el funk y las mujeres cantan, pero Prince no. Simplemente habla, inexpresivo, sobre él exceso de información, las distracciones de la alta tecnología, los privilegios, la fama y la cultura. Con todo eso en su cabeza se pregunta: «¿Crees que la música de hoy durará?». En armonía, las mujeres modifican el lema estadounidense “Tierra de los libres, hogar del valientes” por “Tierra de los libres, hogar de los esclavos”. No necesitaba a George Floyd. Siempre supo lo que ocurre con la intolerancia, donde las mentiras del sueño americano se funden y se pierden detrás del híper consumo.

En el críptico 1010 (Rin Tin Tin), Prince pregunta: ¿Qué podría ser más extraño que los tiempos en que estamos?, mientras suenan acordes de piano esqueléticos y entrecortados, su alegato continúa denunciando «demasiada información» y un «desierto de mentiras». Prince se enfrenta entonces a un microcosmos de ricos contra pobres. Y cómo suele ocurrir con todo su catálogo, Welcome 2 America mantiene el equilibrio entre ese tipo de ideas duras y alegrías viscerales. Canta sobre conflictos religiosos que no conducen a nada. Y sus letras sobre misiles y coches bomba le dan paso a 1000 Light Years, con el funk latino detrás de la perseverancia de los negros, aludiendo a la crisis de las hipotecas de alto riesgo y el colapso del sector financiero de 2008. “Podemos vivir bajo el agua / No es difícil cuando nunca has sido parte / del país en tierra firme». Black Muse también habla de la esclavitud, de la injusticia y la deuda de Estados Unidos con la cultura negra. Sus análisis sociopolíticos se toman un descanso en Check the Record, con un rock-funk sobre la infidelidad, pero lo retoma en When She Comes, una balada sensual en falsete que se maravilla con el éxtasis de una mujer.

Recién al final del álbum, en el tema Yes, Prince tiene un pensamiento positivo. Se remonta al rock góspel en la tradición de Sly and the Family Stone, con una promesa: One Day We Will All B Free. «Podemos pasar la página / Siempre y cuando no nos lleven a una jaula más grande». La promesa de que un día seremos todos libres es también una advertencia sobre la fe incondicional que enseñan en las iglesias y las escuelas. Prince lo dio todo y lo sigue dando, además de haber cumplido su primera. Toda su carrera fue una inmensa escuela y una gran iglesia. Tal vez su alma descansa en libertad desde 2016. Y desde ahí sigue iluminando el camino hacia un futuro mejor.